Países pobres dependen cada vez más de importación de alimentos
El relator de las Naciones Unidos sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, denunció la dependencia de los países pobres de las importaciones alimentarias y la competencia desleal de los productos de los países desarrollados, "que se venden a precios inferiores a sus costos de producción".
Ginebra.--- El relator de las Naciones Unidos sobre el derecho a la alimentación, Jean Ziegler, denunció la dependencia de los países pobres de las importaciones alimentarias y la competencia desleal de los productos de los países desarrollados, "que se venden a precios inferiores a sus costos de producción".En la presentación de su informe anual a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU que se reúne en Ginebra, Ziegler declaró que tal situación ha conllevado a "la exclusión de la producción local de productos de primera necesidad y a la reducción de los medios de vida de los agricultores" de los países en desarrollo.El relator recordó que varios países ricos protegen su agricultura, mientras que "numerosos países pobres son castigados porque no disponen de los medios para subvencionar su sector agrario, pero deben reducir sus aranceles y abrirse a la competencia desleal de los productos subvencionados".En treinta años -se lee en el informe- los 49 países menos avanzados que eran exportadores netos de productos agrícolas se han convertido en importadores netos.Al respecto, el sociólogo suizo recalcó que el monto de esas importaciones pasó de 45 a 70 por ciento de sus exportaciones totales.Tras este diagnóstico, el experto de la ONU se declaró partidario de la tesis que sostiene que en el marco de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), los países pierden el control de sus políticas alimentarias y agrícolas.Como remedio, planteó que los países en desarrollo incorporen a sus políticas el concepto de "soberanía alimentaria", que da la prioridad a la producción en explotaciones campesinas y familiares y les asegura un pago justo por sus productos.Se trata de un concepto -precisó Ziegler- que da importancia a las pequeñas plantaciones que producen para los mercados locales en oposición al modelo actual de la agricultura industrial orientada a la exportación.Además, garantiza el "derecho de los países a rechazar bajo el principio de la precaución las tecnologías que juzguen inadecuadas" y, en particular, "el poder de decidir si se quiere o no comer productos que contengan organismos genéticamente modificados".En este contexto, Ziegler alertó que la cruzada contra el hambre y la malnutrición en el mundo se encuentra en un "punto muerto" y consideró "escandaloso" que "cada siete segundos un niño de menos de diez años muera directa o indirectamente como consecuencia del hambre y que haya 840 millones de personas malnutridas.Además, dijo, 2.000 millones de personas sufren en el mundo de "hambre insospechada", es decir, sufren carencia de micronutrientes lo que provoca retardo en el desarrollo físico y mental.




