Países en desarrollo no quieren dar de nuevo su brazo a torcer
os países en desarrollo, que se consideran profundamente perjudicados por al Acuerdo de Agricultura negociado en la anterior Ronda Uruguay, dicen no estar dispuestos a dar nuevamente su brazo a torcer en el actual ciclo de liberalización comercial.
Ginebra.---- Los países en desarrollo, que se consideran profundamente perjudicados por al Acuerdo de Agricultura negociado en la anterior Ronda Uruguay, dicen no estar dispuestos a dar nuevamente su brazo a torcer en el actual ciclo de liberalización comercial.Desde que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) llegaron a un acuerdo bilateral en aquella ronda para sacar las negociaciones del punto muerto en que se encontraban y que luego impusieron al resto, los países del Sur exigen corregir los desequilibrios generados por aquel documento.El llamado acuerdo de "Blair House", por lugar donde se firmó en 1992, inauguró la llamada "caja azul", una de las tres "cajas" en las que se clasifican los distintos tipos de subsidios agrícolas, según sean más o menos distorsionantes del comercio.La "caja azul", utilizada básicamente por los europeos, no pone límites a las ayudas al sector siempre y cuando estén vinculadas a programas de reducción de los cultivos o de las cabezas de ganado.Aquel acuerdo estableció además una base muy generosa a partir de la cual debían efectuar sus recortes de los apoyos internos y los subsidios a la exportación los países desarrollados, los únicos que pueden permitirse esas ayudas con cargo al erario publico.Finalmente, fijaba la llamada "cláusula de paz", una tregua que expira el 31 de diciembre de 2003.Esa claúsula imponía a los países moderación a la hora de recurrir a medidas compensatorias (es decir, a aranceles especiales) para protegerse de las exportaciones subsidiadas de los países ricos como tenían derecho a hacer, según las reglas del GATT (Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio).Según queja generalizada entre los países en desarrollo, el Acuerdo de Agricultura negociado entonces permitió a los países ricos pasar algunas de sus ayudas incluidas en las llamadas "caja ámbar" (las más distorsionantes del comercio) a la llamada "caja verde", que no está sometida a ningún límite por considerarse que no distorsionan el comercio.La experta Sophia Murphy, del Institute for Agricultural and Trade Policy de EEUU -en un análisis sobre los efectos de ese acuerdo publicado en Alemania- indicó que ya en 1996 las ayudas a la agricultura irrestrictas de la "caja verde" superaban a las sometidas a recortes de la "ámbar".La parte del león de esas subvenciones (destinadas en su mayor parte a programas de desarrollo rural o control de enfermedades), la constituían, sin embargo, la ayuda alimentaria de EEUU a los países en desarrollo.Para la UE ese es un instrumento del que Washington abusa, sobre todo para deshacerse de sus excedentes, por lo que se distorsionan precios del mercado agrícola.Además, Estados Unidos aprobó a principios de 2003 su famosa "Farm Bill", que garantizaba a sus agricultores unos 18.000 millones de dólares en los diez años siguientes, lo que equivale a un enorme aumento de los subsidios.La Unión Europea (UE), por su parte, gasta actualmente alrededor de 22.000 millones de dólares sólo en su caja azul (ayudas vinculadas a reducciones de las explotaciones agrarias y no sujetas tampoco a límites), un instrumento que no utiliza EEUU porque cada uno tiene sus propios mecanismos de ayuda y culpa de abusos al otro.En total, la UE gasta más de 40.000 millones en diversos tipos de subsidios agrícolas al año, más del doble de su presupuesto total, y aunque Bruselas asegura que las ayudas que ahora concede son menos distorsionantes al haber reducido sus subvenciones a la exportación, los efectos son los mismos, según denuncian los países que sufren los efectos del "dumping" agrícola de los ricos.Para evitar esa especie de "contabilidad creativa", consistente en pasar subsidios de una caja a otra, los países en desarrollo del llamado Grupo de Cairns como Brasil, Argentina, Colombia, se han unido a otros latinoamericanos y de Asia, como la India, Pakistán o China, escarmentados por el acuerdo de Blair House, para oponer un frente común a EEUU y la UE.En un documento que defenderán en la conferencia ministerial de Cancún, esos países reclaman que se ponga fin a los subsidios (de la UE) y se limiten los créditos a la exportación (de EEUU) y se acabe con la llamada "caja azul", utilizada sobre todo por los europeos.Asimismo exigen que se reduzca el límite de ayuda interna ahora exenta de recortes (hasta el 5 por ciento del valor de la producción agropecuaria total para los países ricos) y se ponga un tope.También quieren que se reduzcan en una segunda fase las ayudas de la "caja verde", hasta ahora ilimitadas y de las que, según ellos, cada vez abusan más los países del Norte.



