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Pérez Reverte critica uso de lenguaje grosero y vulgar en España

El escritor Arturo Pérez Reverte, que ingresará el próximo jueves en la Real Academia Española de la Lengua, cree que "un campesino colombiano habla mejor que un universitario" de España, donde "hay animales de bellota que hacen gala pública de hablar mal, de grosería y vulgaridad".

MADRID.---El escritor Arturo Pérez Reverte, que ingresará el próximo jueves en la Real Academia Española de la Lengua, cree que "un campesino colombiano habla mejor que un universitario" de España, donde "hay animales de bellota que hacen gala pública de hablar mal, de grosería y vulgaridad".
En una entrevista con EFE, en la que se queja de la degradación del lenguaje hablado en España, el autor asegura que desea aportar a la Academia "la realidad de la calle" y está convencido de que su labor complementará la que realizan los filólogos y lingûistas, que son los verdaderos "sabios" y los "imprescindibles".
"En la Academia yo soy de la infantería, los coroneles son otros", dijo Pérez Reverte a EFE poco antes de que el jueves próximo recree en su discurso de ingreso la jerga que utilizaban los delincuentes en el siglo XVII.
Lenguaje, el de los "bravos" o espadachines del Siglo de Oro, que al escritor le fascinó desde que empezó a leer las jácaras de Quevedo, y que conoce bien porque en la serie de libros que ha dedicado al Capitán Alatriste utilizan esa jerga los personajes del mundo marginal.
Pérez Reverte asegura que "ha sido muy divertido" preparar el discurso de ingreso y espera que los académicos, amigos y personalidades que acudan el jueves también se diviertan.
Fue una sorpresa -dice- que lo propusieran como académico y otra "todavía más agradable" que lo eligieran en primera votación el 23 de enero pasado, porque significa un amplio respaldo. "Eso es señal de que hay gente que lee y aprecia lo que estas haciendo".
El escritor no sabe bien todavía cuál será su misión, pero dice, "sin ánimo de establecer categorías", que en la Academia hay "académicos imprescindibles", como los filólogos, lingûistas o estudiosos de la literatura, y otros, cuya labor es "más de apoyo" y que están especializados en diferentes campos, como medicina, abogacía, ciencia...
Esta segunda categoría, en la que él se incluye y que "no es inferior, aporta una experiencia ajena a lo que es el hecho académico, y el escritor contribuye con "la realidad de la calle de cada día; nuestra labor es complementaria", dice Pérez Reverte, quien sabe que "el capital" que él lleva a la Academia es el de sus lectores y el del trabajo lingûístico que ha realizado en obras como "La Reina del sur" o en la serie del Capitán Alatriste.
A este hombre impetuoso y locuaz le asombra la modernización que ha experimentado la RAE en los últimos años y, sobre todo, le impresiona el recordar que "400 millones de personas todos los días tienen como referencia el Diccionario académico. Eso es una responsabilidad tremenda".
El conoce bien la utilidad de los diccionarios porque emplea muchos en su trabajo de escritor y tiene incluso en su casa primeras ediciones de algunos de ellos. Para él es "un verdadero placer" el manejarlos y el comprobar "los maravillosos vericuetos que tiene una lengua tan hermosa como la nuestra".
Buen conocedor de América, Pérez Reverte afirma que "un campesino colombiano habla mejor que un universitario español, sin lugar a dudas. Por el contrario, en España hay animales de bellota que hacen gala pública de hablar mal, de grosería y vulgaridad".
Y el novelista cree que si en España se habla peor es, en parte, por la inmediatez del lenguaje deportivo y por la televisión, medio este último en el que "cuando los iconos, los modelos a seguir, son analfabetos, tarugos que no saben decir sujeto, verbo o predicado con coherencia, al final se te pega".
El autor de "El club Dumas" afirma que la batalla del lenguaje en España "está perdida" y dice que en esto, como en todo, "van a ganar los malos". Pero también afirma que "no hay que rendirse", sino que "hay que seguir luchando hasta el final".
Arturo Pérez Reverte, que en otoño espera tener terminada la quinta entrega del Capitán Alatriste, va más allá y opina que las televisiones públicas y los organismos oficiales no deberían permanecer en silencio ante este problema, porque, "cuando callan, son cómplices".
"En la batalla de la cultura en España el silencio equivale a la complicidad", asegura el nuevo académico, para quien durante mucho tiempo la cultura en España "cayó en manos de gente que en vez de elevar su propio nivel lo que hizo fue bajar la cultura hasta el bajo nivel que ellos tenían".
Y para que no haya dudas acerca de los personajes en los que él piensa, añade: "yo he dicho muchas veces que si hubiera un Nûremberg cultural en España, habría que ahorcar a (José María) Maravall y a (Javier) Solana", ministros ambos de Educación en la etapa socialista (1982-1996).
No fueron los únicos culpables, añade, "pero en esa época hubo un punto de inflexión y se produjo una aceleración del desmantelamiento cultural".

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