El peronismo, dueño del poder en Argentina
El peronismo se impuso en las urnas en Argentina y desplazó de la carrera electoral a líderes que habían despertado la esperanza de millones de argentinos que desde hace dos años claman por una renovación de la clase dirigente.
BUENOS AIRES.---- El peronismo se impuso en las urnas en Argentina y desplazó de la carrera electoral a líderes que habían despertado la esperanza de millones de argentinos que desde hace dos años claman por una renovación de la clase dirigente.En las elecciones presidenciales , de acuerdo a los sondeos a pie de urna, se impusieron el ex presidente Carlos Menem (1989-1999) y el gobernador de la provincia sureña de Santa Cruz, Néstor Kirchner, quien contaba con el apoyo del Gobierno.Menem y Kirchner, ambos peronistas aunque con un proyecto político distinto, competirán por la presidencia argentina en la segunda vuelta electoral que se disputará el 18 de mayo, una semana antes de la fecha prevista para el relevo presidencial.A pesar de que, por primera vez en su historia, el peronista Partido Justicialista presentó tres candidatos a la carrera presidencial, logró imponer a dos de sus representantes en la segunda vuelta electoral y asegurarse un futuro gobierno.Quedaron fuera de la competencia el neoliberal Ricardo López Murphy y la centro izquierdista Elisa Carrió, en quienes estaban depositadas las esperanzas de las clases medias urbanas, según los consultores de opinión.Desde que Argentina recuperó la democracia, en 1983, los únicos dos presidentes no peronistas, Ricardo Alfonsín y Fernando de la Rúa, terminaron su mandato de forma anticipada. El peronismo fue dueño del poder en el resto de los períodos presidenciales.Alfonsín y De la Rúa pertenecen a la histórica Unión Cívica Radical (UCR), que en los comicios de hoy puede haber tenido el mayor descalabro en las urnas, porque las encuestas previas lo situaban por debajo del 3 por ciento de los votos.El duelo que habrá el 18 de mayo entre Menem y Kirchner hace prever, según análisis previos de consultores de opinión, que una gran parte de Argentina optará por abstenerse o votar en blanco, porque consideran que se han quedado sin candidato.Es la Argentina que desde el 2001 clama "que se vayan todos", en un grito que afecta no sólo a los políticos de siempre, sino también a una clase dirigente, incluidos sindicalistas y empresarios, que llevó al país a la peor crisis de su historia reciente.A la hora de votar, la vieja política ha logrado imponerse, favorecida por una tendencia conservadora en el sufragio."Es una sociedad que ha votado a conservadores, en favor de la gobernabilidad y de la economía", declaró a la televisión el columnista político Joaquín Morales Solá.El surgimiento de políticos como Elisa Carrió, diputada disidente de la UCR y quien encarnaba la imagen de cambio, hizo pensar a muchos electores, según los analistas, si el peronismo y la vieja política iba a permitirla gobernar.No sólo el Congreso es peronista, sino también lo es la mayoría de los gobernadores provinciales, el verdadero poder del partido. Y los sindicatos, mayoritariamente peronistas, ya demostraron a De la Rúa que podía representar una pesadilla para quien detecta el poder."La gobernabilidad la asegura un peronista", agregó Morales Solá.Quienes se han quedado al margen confían en que los resultados de hoy representen el comienzo de una etapa que permita conseguir una alternativa a los partidos tradicionales y, más concretamente, al peronismo, desde posturas más éticas."Somos una fuerza moral", afirmó Elisa Carrió en una rueda de prensa en la que reconoció que no había logrado pasar a la segunda vuelta."Ojalá podamos crecer aún más para crear esa fuerza que pueda refundar la República", dijo Carrió, una legisladora que hace más de un año lideraba las encuestas de opinión, trabajando desde la cuneta, y que ahora quedó cuarta.




