Millones de enfermos, rehenes de conflictos de intereses la OMC
Millones de personas en países en desarrollo con enfermedades como el sida, paludismo o tuberculosis son víctimas de los conflictos de intereses, presentes estos días en la Organización Mundial de Comercio, y que han impedido, hasta ahora, alcanzar el imprescindible consenso.
Ginebra.--- Millones de personas en países en desarrollo con enfermedades como el sida, paludismo o tuberculosis son víctimas de los conflictos de intereses, presentes estos días en la Organización Mundial de Comercio, y que han impedido, hasta ahora, alcanzar el imprescindible consenso.Pese al llamamiento, hecho hace un año en la reunión ministerial de la OMC en Doha, a favor de una solución urgente que facilite el acceso de esos enfermos a los medicamentos esenciales, los representantes de países ricos y en desarrollo seguían, hoy, enzarzados en discutir un texto que permita poner en práctica esa mera declaración de intenciones.Los países con poderosas industrias farmacéuticas están obligados por la declaración de Doha. En ella, se reconocen los problemas de salud vinculados a esas enfermedades y deja la puerta abierta a la fabricación de genéricos más baratos, sin respetar las patentes para remediar situaciones de crisis.Las discusiones en Ginebra esconden, en realidad, el fuerte recelo de los fabricantes de medicamentos patentados de los países ricos frente a la competencia creciente de productores de genéricos de los países en desarrollo como la India o Brasil, que pueden afectar a sus intereses.Así, dos productores indios, Cipla y Ranbaxy, aprobados por la Organización Mundial de la Salud, ofrecen su cóctel contra el sida a 300 dólares, en lugar de los 1.500 que cuesta el original patentado, dijeron a EFE fuentes de la OMS.Esto ha originado una guerra de precios, pues algunos de las multinacionales rebajaron sus productos a 1.200 dólares, precio que sigue siendo prohibitivo en países donde la mayoría de la población subsiste con menos de dos dólares al día.Países como Suiza o Estados Unidos temen que la flexibilización del acuerdo TRIPS -sobre propiedad intelectual y comercio, que reclama el mundo en desarrollo para poder importar medicinas a precios asequibles- abra de par en par las puertas a esos fabricantes de genéricos.El director de la Federación Internacional de Asociaciones de Fabricantes Farmacéuticos, Harvey Bale dijo ayer que lo que buscan ciertos países en desarrollo es un acuerdo amplio, que permita a sus incipientes industrias farmacéuticas inundar el mercado con copias de medicamentos patentados, sin haber gastado, como otros, en investigación y desarrollo.De ahí que esos países insistan en una enmienda o una nueva interpretación del acuerdo TRIPS que autorice, de modo permanente, la exportación de genéricos fabricados bajo el sistema de licencias obligatorias -sin la autorización del titular de la patente- a otros países en desarrollo sin capacidad de producción propia.En su redacción actual, el acuerdo posibilita sólo su producción en condiciones muy estrictas y para abastecer el mercado nacional, lo que excluye su exportación.Estados Unidos y Suiza sólo aceptan una moratoria o dispensa provisional de esa restricción para los países realmente necesitados y rechazan cualquier solución permanente, aceptada en cambio por la Unión Europea aunque, eso sí, con fuertes condiciones, que los países en vías de desarrollo rechazan, porque "van más allá de lo que se decidió en Doha".Europeos, norteamericanos y japoneses quieren limitar los países beneficiarios a aquellas naciones en desarrollo cuya renta no supere un determinado nivel, lo que excluiría, por ejemplo, a Singapur, Corea o México.Reclaman, además, un riguroso sistema de salvaguardas, incluida notificación de cantidades y etiquetado especial, para garantizar que los fármacos exportados no sean desviados a terceros mercados.Hoy, tras una nueva reunión sin resultados, muchos países latinoamericanos, africanos o asiáticos, exigieron nuevas consultas abiertas a todos los miembros y recordaron que, según el mandato de Doha, debe presentarse una solución al próximo Consejo General de la OMC, del 10 de diciembre.




