La industria farmacéutica critica el texto que debate la OMC
Sólo los países "realmente necesitados" y sin capacidad farmacéutica deberían poder beneficiarse de la importación de medicamentos a bajo precio y únicamente para combatir epidemias como el sida, la tuberculosis y el paludismo y no cualquier enfermedad como "la obesidad" o "la calvicie".
GINEBRA.--- Sólo los países "realmente necesitados" y sin capacidad farmacéutica deberían poder beneficiarse de la importación de medicamentos a bajo precio y únicamente para combatir epidemias como el sida, la tuberculosis y el paludismo y no cualquier enfermedad como "la obesidad" o "la calvicie".Así lo señaló en Ginebra el director general de la Federación Internacional de Asociaciones de Fabricantes Farmacéuticos, Harvey Bale, que defiende los intereses del sector, según el cual el texto sobre patentes y salud pública que se discute actualmente en la Organización Mundial de Comercio es "excesivamente vago".Bale dijo coincidir con las organizaciones no gubernamentales como Oxfam en que el texto es inservible, aunque por distintos motivos.Las ONG lo critican porque impone excesivas condiciones y limita la soberanía de los países en desarrollo en materia de salud mientras que la industria farmacéutica argumenta que puede convertirse en un cajón de sastre donde quepan todo tipo de enfermedades.El tema que discuten estos días en Ginebra los representantes de los 144 países de la OMC es cómo conseguir que los países sin o con escasa capacidad de producción farmacéutica puedan beneficiarse de la flexibilidad del acuerdo TRIPS, que permite a un país otorgar una "licencia obligatoria" para producir un genérico sin respetar la patente original, en caso de emergencia sanitaria.El problema se plantea porque uno de los artículos del acuerdo especifica que los medicamentos producidos bajo ese régimen especial serán "principalmente para abastecer el mercado nacional", y los países en desarrollo reclaman la extensión a otros mercados y para problemas de salud pública en general, es decir que no se limite a las tres epidemias clásicas citadas.La industria farmacéutica señala que si millones de enfermos de sida no se están recibiendo actualmente tratamiento en países en vías de desarrollo, ello se debe principalmente a la carencia de infraestructuras adecuadas y a que los poderes públicos no están suficientemente comprometidos o son ineficaces.Así, algunas grandes multinacionales ofrecen ya los fármacos a esos países a precio de costo o incluso en forma de donativo, pese a lo cual una parte ínfima de los enfermos de sida se están beneficiando actualmente: según un estudio aun inédito de la OMS, son 27.000 cuando hay cerca de 30 millones de infectados con el virus sólo en Africa.El colombiano Germán Velásquez, especialista de la OMS que asiste como observador a las negociaciones, señaló a EFE, sin embargo, que son los propios laboratorios que donan las medicinas quienes limitan el número de pacientes que pueden recibirlas gratis.Así, dijo haber estado recientemente en Pekín con el especialista en patentes argentino Carlos Correa, donde se les informó de que una de las cinco multinacionales que aceptaron en el 20000 reducir el precio de sus antirretrovirales para los países pobres había ofrecido durante ocho años ese tipo de fármacos contra el sida para "doscientos pacientes" en China, país con un millón de enfermos."En Malí, los laboratorios fijaron en 150 los antirretrovirales regalados cuando en ese país hay 120.000 enfermos de sida", dijo Velásquez, que se quejó de que se busca sobre todo un efecto propagandístico.El máximo responsable de la Asociación de Industrias Farmacéuticas, Bale, insistió, sin embargo, en que no hay dinero que ganar con los fármacos contra el sida o el paludismo y que muchos países quieren un acuerdo suficientemente amplio y vago para lucrarse eventualmente fabricando genéricos para otras enfermedades, aprovechándose del sistema de licencias obligatorias.Pero "las medicinas no son como frutas en el árbol", sino que su desarrollo exige fuertes inversiones, señaló Bale, según el cual la solución no está en "violar las patentes" ajenas sino en buscar la colaboración con el sector público para diseñar estrategias contra enfermedades o peligros futuros como puede ser el bioterrorismo.Bale acusó a ciertos "políticos" de tratar de encontrar aquí "un chivo expiatorio" - la industria farmacéutica - para llegar a sus capitales y decir que han resuelto el problema, pero un diplomático de un país de Mercosur comentó al respecto, en declaraciones a EFE, que "está visto que a la industria farmacéutica no les interesan los problemas de Africa".




