Economía japonesa se encamina hacia la recesión
La contracción de la economía japonesa en el segundo trimestre del año, anunciada hoy, viernes, muestra los efectos de una creciente presión deflacionista que pone al país en la senda hacia la recesión.
TOKIO.-- La contracción de la economía japonesa en el segundo trimestre del año, anunciada hoy, viernes, muestra los efectos de una creciente presión deflacionista que pone al país en la senda hacia la recesión.La incertidumbre de las empresas sobre el futuro de sus negocios y la ralentización del mercado norteamericano -el primer comprador de productos japoneses-, son algunos de los factores desencadenantes del empeoramiento de la economía.Entre abril y junio, el Producto Interior Bruto (PIB) de Japón se contrajo un 0,8 por ciento, un descenso menor del esperado, pero que fue muy acentuado en las inversiones de capital, que retrocedieron un 2,8 por ciento.El descenso del PIB, que equivale a una contracción anual del 3,2 por ciento, fue atribuido por el Gobierno a la ralentización mundial de sectores como el de las altas tecnologías.Las industrias japonesas del sector tecnológico son recorridas por una oleada de reestructuraciones similar a la sufrida por las firmas del motor el año pasado y han anunciado despidos de decenas de miles de empleados para los próximos años.La tasa de desempleo subió al máximo histórico del 5 por ciento en julio y el Gobierno declaró una situación de emergencia laboral.En la evolución del PIB del segundo trimestre del año se conoció, además, que mientras las empresas recortaron sus gastos, el consumo avanzó un 0,5 por ciento, incentivado por el descenso de los precios.Aunque la espiral de deflación estimula el gasto individual, se teme la entrada en un círculo vicioso en el que los precios bajos reducen las ventas, éstas a su vez obligan a recortar los salarios, con lo que se disparan las deudas familiar y corporativa.Entre los inversores ha empezado a remitir la euforia que inspiró el programa de reformas del primer ministro, Junichiro Koizumi, anunciado en abril, y que comprende, entre otros puntos, el saneamiento de la banca.Los millonarios créditos incobrables que lastran a las entidades japonesas desde hace una década son considerados el detonante de una crisis irreversible que traerá bancarrotas y despidos masivos.El temor de los bancos a aumentar su volumen de créditos pendientes paraliza, por exceso de cautela, el flujo de capital hacia empresas que, a su vez, se muestran reacias a expandirse.El panorama sombrío de indicadores económicos negativos se corona con el índice Nikkei de la bolsa de Tokio, que ronda sus niveles mínimos desde hace 17 años y sigue afectado por la desconfianza de los inversores en las medidas oficiales, que amenazan con llegar tarde y ser inocuas.Según la definición técnica de recesión, dos trimestres seguidos de descenso son suficientes para declararla y ya Japón se situó en ese territorio cuando entre enero y marzo su PIB se contrajo un 0,2 por ciento.El Gobierno, sin embargo, revisó la cifra hasta un crecimiento del 0,1 por ciento, argumentando una mejora de última hora en las cifras de consumo individual.Los expertos recuerdan que a mediados de la década pasada se predijo una recuperación mundial de las economías desarrolladas, liderada por el crecimiento de las industrias de altas tecnologías.Hoy las tecnológicas encabezan los descensos y, aunque en el trimestre de julio a septiembre el consumo se beneficie de las ventas de bebidas y aires acondicionados provocada por las altas temperaturas, los expertos consideran poco probable que Japón evite por segunda vez en un año caer en la recesión.




