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De la Rúa busca apoyo, Washington se preocupa

El gobierno argentino buscaba el vital apoyo de la oposición para un recorte en el gasto público que intenta alejar los temores de los mercados internacionales a una cesación de pagos.

BUENOS AIRES.---- El gobierno argentino buscaba el vital apoyo de la oposición para un recorte en el gasto público que intenta alejar los temores de los mercados internacionales a una cesación de pagos.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) apoyó el plan de austeridad del presidente Fernando De la Rúa pero aseguró que no está dispuesto adelantar fondos para Argentina dentro del acuerdo crediticio que mantiene con el país.
Desde Washington, un portavoz de la Casa Blanca informó que el presidente estadounidense George Bush envió una carta a De la Rúa para expresar su preocupación por la difícil situación económica.
Además, la asesora de seguridad nacional del mandatario, Condoleezza Rice, dijo que "el mejor rumbo en este momento es que Argentina pueda dar los pasos que necesita para que pueda estabilizar la situación financiera local".
De la Rúa se reunirá a las 17,00 hora local (2000 GMT) con los gobernadores del peronismo, que controlan 13 de las 23 provincias argentinas, para arrebatarle un respaldo a su impopular plan de reducir el salario a los empleados públicos y pensionados para llevar a cero el déficit fiscal del Estado.
El ajuste debería ayudar a convencer a los inversores de que el país no incumplirá con el pago de su gigantezca deuda pública, de 128.000 millones de dólares o 44,8 por ciento de su Producto Interno Bruto.
Los temores en los mercados voltearon en los últimos días a las plazas latinoamericanas, especialmente a los bonos argentinos, que el viernes estaban altamente volátiles.
Un incumplimiento en el pago de la deuda de Argentina -uno de los mayores emisores emergentes- podría desencadenar una crisis financiera regional que haría temblar a gigantes como Brasil y México.
Hasta ahora, De la Rúa obtuvo un apoyo a medias de la centrista Unión Cívica Radical (UCR), el partido en el que milita y que es el principal socio de la coalición en el gobierno.
Pero le urge el respaldo del peronismo para compartir el desgaste político que significa un impopular ajuste de gastos en un año electoral.
La reunión con los gobernadores "es algo que se está siguiendo muy de cerca. Es una de las señales que se está esperando" en los mercados, explicó a una radio el viceministro de Economía, Daniel Marx.
¿QUO VADIS MERCADOS?
Mientras el riesgo país argentino -que mide la desconfianza de los inversores hacia un país- continuaba por arriba de los 1.600 puntos básicos, la bolsa de Buenos Aires pasaba del alza a la baja sin mostrar un rumbo fijo.
En las primeras horas de los negocios, la tormenta financiera pareció amainar para Argentina, luego de que el ex presidente Raúl Alfonsín -titular de la UCR- saliera en la madrugada a darle una muestra de apoyo a De la Rúa.
De todas maneras, el político condicionó su respaldo a que el gobierno no cargue todo el peso del ajuste sobre los funcionarios públicos y los pensionados.
Esto le permitió a los bonos registrar ganancias, que el caso del Global con vencimiento en 2008 -un título de referencia- llegaron a casi 6,0 por ciento, tras caer el jueves 8,5 por ciento.
Pero, tras un anuncio del FMI, los inversores volvieron a impacientarse y el Global 2008 borró sus ganancias iniciales.
"Algunas personas habían tomado en serio un rumor de que había 15.000 millones de dólares del FMI disponibles", dijo en Nueva York Alberto Bernal, economista de IDEAGlobal.
La economía argentina no crece desde hace casi tres años y todos los intentos de De la Rúa por resucitarla en sus 16 meses de gestión fracasaron, disparando también una crisis política en el seno de la coalición gobernante.
El difícil contexto económico también mantiene elevado el desempleo en cerca de 2,0 millones de personas y la pobreza alcanza a un tercio de los 36 millones de argentinos.
En los últimos meses la conflictividad social creció en el país de la mano de cientos de cortes de carreteras, impulsados por grupos de desempleados para exigir subsidios del gobierno.
La próxima semana, las centrales obreras argentinas decidirán si convocan a una huelga general contra el ajuste.
El plan de ajuste del ministro de Economía, Domingo Cavallo, implica que el Estado no podrá gastar más de lo que recauda. El gasto público nacional suma unos 50.000 millones de dólares anuales y el gobierno federal recibe cada mes un promedio de 4.500 millones de dólares por impuestos.
De ese total recolectado, parte se utilizará en el pago de los vencimientos de capital e intereses de la deuda pública y, con los fondos restantes, el Estado deberá hacer frente en la medida de sus posibilidades a los pagos a empleados, retirados y proveedores.

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