Estudio examina la ciencia de "robar parejas"
Quienes estén pensando en quitarle la pareja a otra persona tendrán más éxito si son cariñosos, si presumen de ser buenos amantes, son generosos al regalar y se aproximan a alguien que está a punto de romper una relación.
NUEVA YORK.--- Quienes estén pensando en quitarle la pareja a otra persona tendrán más éxito si son cariñosos, si presumen de ser buenos amantes, son generosos al regalar y se aproximan a alguien que está a punto de romper una relación.Esto afirma un equipo de investigadores que estudia el campo del "robo de parejas", es decir, las tácticas necesarias para conquistar a una persona que ya está comprometida."El robo de pareja es tan frecuente que no se puede prevenir", dijo a Reuters Health David P. Schmitt, de la Universidad Bradley en Peoria, Illinois. "Puede sucederle a cualquiera".De hecho, más de la mitad de los hombres y mujeres entrevistados dijo que ellos mismos habían intentado robarle la pareja a otra persona en algún momento.Los investigadores entrevistaron a más de 1.000 estudiantes universitarios mediante un cuestionario en el que se les preguntaba si alguna vez habían intentado quitarle la pareja a otra persona, si alguien les había robado su pareja.Los resultados se publicaron en una edición reciente del Journal of Personality and Social Psychology.Los investigadores hallaron que más del 50 por ciento de los participantes en el estudio reportó que había intentado robarle la pareja a otra persona. Asimismo, los investigadores descubrieron que los "ladrones de pareja" tendían a describirse a sí mismos como seres mezquinos, no dignos de confianza y muy interesados en el sexo.Por otra parte, alrededor del 80 por ciento de los hombres y mujeres reportaron haber sido galanteados por otra persona mientras estaban en una relación estable.Las personas más vulnerables al "robo" parecían ser más extrovertidas y deseosas de vivir nuevas experiencias, y se describían a sí mismas como cariñosas y sexualmente atractivas.Pero quienes que en realidad abandonaban a su antigua pareja por otra persona se describieron a sí mismos como mezquinos, poco confiables, neuróticos, no cariñosos y muy interesados en el sexo.Las tácticas de éxito para robar a una persona de cualquier sexo incluyen el buen humor y establecer un vínculo emocional, dijo Schmitt."Entre los factores más eficaces se encuentra la conexión emocional", dijo. "Hay que dar e inspirar confianza y hacerse buenos amigos".Sin embargo, el simple hecho de esperar hasta que la pareja se separe parece resultar una estrategia eficaz.Tácticas menos exitosas incluyen las críticas hacia la pareja actual de la persona deseada.Los investigadores también examinaron si el estado de la relación cambiaba las probabilidades de que un "robo" tuviera éxito y causara una separación.Los robos efectivos fueron más probables cuando la relación estaba debilitada. Por ejemplo, por la lejanía de uno de los integrantes de la pareja o por conflictos.El robo resultó menos efectivo cuando las personas estaban casadas o vivían en armonía con sus parejas.Los investigadores también hallaron que el robo de pareja no está exento de costos, ya que hay divorcios, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual o el estigmas sociales.Otro inconveniente a la hora de robarle una pareja a otra persona es la probabilidad de sufrir agresiones por parte de la persona enfurecida que ha perdido su compañero o compañera.Además, los "ladrones de pareja" también temen que la persona robada les sea infiel en el futuro."Entonces, ¿por qué robar una pareja? ¿Por qué correr riesgos?", se preguntó Schmitt. "Una posible explicación es la emoción que se siente al hacerlo. Algunos creen que su autoestima aumentará"."Otra explicación es que, como las personas se están casando a mayor edad, encuentran que la mayoría de las parejas valiosas ya están comprometidas", añadió."Las situaciones personales y los rasgos generales de la personalidad", dijo, "son los que predicen los intentos de robo de pareja o de recibir proposiciones para ser robado".Los investigadores notaron, sin embargo, que las personas más propensas a que les robaran la pareja no exhibían rasgos específicos de la personalidad."Su mejor apuesta para que no le roben la pareja", indicó Schmitt, "es satisfacer los deseos de su compañero".



