Colombia salvó el honor pero en la CSF quedaron heridas abiertas
En una agitada sesión en la que el colombiano Hernán Mejía Campuzo tuvo que golpear la mesa y regañar a sus colegas, el Comité Ejecutivo de la Confederación Suramericana de Fútbol, ratificó a Colombia como sede de la Copa América, pero ordenó postergar el certamen para el año entrante.
Por Carlos Ruiz BOGOTA.---- En una agitada sesión en la que el colombiano Hernán Mejía Campuzo tuvo que golpear la mesa y regañar a sus colegas, el Comité Ejecutivo de la Confederación Suramericana de Fútbol, ratificó a Colombia como sede de la Copa América, pero ordenó postergar el certamen para el año entrante."Fue la victoria de los pobres contra los ricos", proclamó el colombiano Gustavo Moreno Jaramillo, al revelar que en el momento de ingresar al salon Atlantic del Hotel Hilton de Buenos Aires, la Copa no era de Colombia porque los tres paises poderosos, Argentina, Brasil y Uruguay, había decidido despojar al país del torneo.Hasta Perú se sumó a los poderosos para pedir que la sede no le fuera mantenida a los colombianos.Pero un bloque conformado por los paises "chicos" en materia futbolera, se impuso a los grandes y les hizo modificar la decisión.La intervención de Hernán Mejía Campuzano fue definitiva, reveló el presidente de la CSF, Nicolás Leoz.Mejía fue secuestrado el lunes por las FARC en el Chocó, pero su liberado 72 horas más tarde cuando los guerrilleros midieron la gravedad del hecho y las consecuencias que tendría para el país.Durante el cautiverio de Mejía, los presidentes de nueve de las diez federaciones afiliadas a la CSF pidieron el cambio de sede.El Comité Ejecutivo fue convocado a una sesión extraordinaria hoy sábado en la capital argentina pero la decisión estaba tomada: no se hacía la Copa en Colombia.Cuando se congregaron los directivos, los representantes de Argentina y Brasil presentaron numerosos documentos sobre la violencia en Colombia y anunciaron que sus paises no apoyaban la ratificación de la sede.Los delegados de Perú y Uruguay hablaron en el mismo tono contra Colombia y pidieron cambio de sede.Don Hernan Mejía Campuzano, como miembro del Consejo Directivo, intervino y expuso las razones personales, deportivas, económicas y hasta políticas para que no se retirara la sede a Colombia.Como sus colegas brasileños y argentinos estaban empecinados en el despojo, Mejía Campuzano, según lo reveló él mismo a Caracol, tuvo que asumir una actitud "casi violenta".Aseguró que se disgustó con sus pares, golpeó la mesa, utilizó un lenguaje duro, para advertir que Colombia no merecía el castigo de quitarle la Copa.Hubo intercambios muy duros de palabras entre Mejía y los delegados argentinos, brasileños y peruanos, hasta que finalmente los ánimos se calmaron y se procedió a actuar serenidad, dijo el colombiano a Caracol.Habló luego Alvaro Fina, presidente de la Federación colombiana, también habló enfáticamente de la inconveniencia de quitarle la Copa. Casi dos horas después de iniciada la reunión, el Comité Ejecutivo tomó la decisión, considera como salomónica.Colombia sigue como país organizador pero no puede hacer la Copa a partir del once de julio, como estaba previsto, sino a comienzos del año entrante.El anuncio lo hizo el presidente de la Confederación Nicolás Leoz, quien dijo que era una decisión consensuada, lograda sin votación y que constituía un mensaje a los colombianos, de solidaridad y paz.Por su parte el presidente Alvaro Fina, dijo que se sentía orgulloso por la decisión.Sin embargo, don Hernán Mejía, declaró que la "sesión estuvo muy agitada. Golpeé la mesa y me salí de casillas para hacerles ves que no tenía derecho a quitarle la Copa a Colombia".Admitió que Texeira de Brasil y Grondona de Argentina fueron los más difíciles.Expresó ante la Confederación que quitarle la Copa era una afrenta para los colombianos y era como colocarlos en condición de parias, donde no se podía realizar ningún certámen deportivo.A su turno, Gustavo Moreno Jaramillo, dijo que "fue lo menos malo".Declaró que los colombianos la sacaron barata y acusó al delegado brasileño de ser una persona hosca con el país que quería a toda costa llevarse la Copa.Quedó tan disgutado el brasileño con la decisión que no se sentó en la mesa de los directivos de la CSF en una demostración de que "Texeira no es amigo de nadie", según palabras de Moreno Jaramillo.La CSF realizará contactos con la FIFA y con los patrocinadores de la Copa para definir el calendario del torneo que por obra del organismo pasa de un año a otro.



