El Papa beatifica mártires ante un millón de fieles
El Papa Juan Pablo II colocó a 27 personas asesinadas por los nazis y comunistas en la senda hacia la santidad ante más de un millón de peregrinos en la ciudad ucraniana de Lvov, y rindió tributo a los "héroes anónimos" que murieron por la fe en el siglo XX.
LVOV, Ucrania.--- El Papa Juan Pablo II colocó a 27 personas asesinadas por los nazis y comunistas en la senda hacia la santidad ante más de un millón de peregrinos en la ciudad ucraniana de Lvov, y rindió tributo a los "héroes anónimos" que murieron por la fe en el siglo XX.Los mártires beatificados incluyen a una monja asesinada de un tiro en las puertas de su convento, un sacerdote crucificado en los muros de una prisión, otro que murió en agua hirviente en el caldero de una cárcel y un obispo envenenado en un hospital.La multitud de un millón de personas, la mayor congregada durante la visita de cinco días del Papa a Ucrania, colmó un enlodado hipódromo en las afueras de Lvov, corazón de los católicos del país.Coreando "Amamos al Papa" y ondeando la bandera nacional y el estandarte del Vaticano, los residentes dieron al Pontífice de 81 años una cálida bienvenida en el último día de su visita.Poco después de la misa, Juan Pablo partió al aeropuerto de Lvov donde abordó el avión que lo llevó de regreso a Roma.El presidente Leonid Kuchma, quien llegó a esta ciudad desde la capital Kiev para asistir a la misa de Juan Pablo, fue abucheado por buena parte de los asistentes.El presidente de Ucrania atraviesa una seria crisis política y millares de personas han marchado este año en protesta a su mandato y exigiendo que renuncie tras un escándalo por el asesinato de un periodista.Cuando la ceremonia terminó, Kuchma estrechó y besó las manos del Papa.Al beatificar a los mártires y a una monja que murió en 1918, honrada por sus méritos caritativos, el Pontífice dijo que quería que los pueblos del Tercer Milenio se perdonen entre sí por la inmensas tragedias del siglo XX.Los 27 mártires, que murieron en campos de concentración, en las estepas de Siberia o por los efectos de la prisión y la tortura, fueron glorificados por la Iglesia Católica."Fueron sometidos a pruebas en muchas maneras por los seguidores de las ideologías de los infames nazis y de los comunistas", dijo el Papa en su homilía."Estos hermanos y hermanos nuestros son los representantes conocidos de una multitud de héroes anónimos que a lo largo del siglo XX, el siglo del martirio, sobrellevaron la persecución, la violencia y la muerte en lugar de renunciar a la fe", dijo. LOS CATOLICOS DE UCRANIA SOBREVIVEN LA OPRESIONLos mártires fueron miembros de la Iglesia Católica Ucraniana, también conocidos como católicos griegos. El dictador soviético Josef Stalin trató de aniquilar la fe porque la veía como un agente incontrolable del nacionalismo ucraniano.En su dos últimas jornadas en Ucrania, un país principalmente ortodoxo, que pasó en Lvov, el Papa no tuvo tras sí el espectro de un conflicto entre iglesias que lo persiguió en sus tres días en Kiev, la cuna del Cristianismo Ortodoxo eslavo.En todo momento de su recorrido, el Pontífice predicó el espíritu de reconciliación y unidad, que permita vivir juntos a las dos denominaciones católicas y las tres ortodoxas de Ucrania.Sin embargo, su mensaje de reconciliación entre los credos de Ucrania cayó en oídos sordos en buena parte de la Iglesia Ortodoxa ucraniana, cuyo Patriarca Volodymyr boicoteó un encuentro con todos los grupos religiosos a principios de la semana.Dos Iglesias Ortodoxas más pequeñas, sin embargo, agradecieron la visita.Si su paso por Kiev estuvo marcado por protestas ortodoxas y poca asistencia a dos misas anteriores al aire libre, sus dos días en Lvov fueron todo lo contrario.Probando que a pesar de su fragilidad aún tiene la capacidad de arrastrar a una multitud, Juan Pablo irrumpió el martes en una danza folclórica polaca en una ceremonia de jóvenes católicos y fue recibido con grandes expresiones por miles de polacos en la multitud.Cuando comenzó una lluvia, el Papa se puso de pie y bromeó: "Está lloviendo para que los jóvenes puedan crecer".La beatificación del miércoles fue una ceremonia más solemne. REUTERS LEA JCV/



