Otra vez la violencia pone en vilo la Copa América en Colombia
Las fuerzas insurgentes pusieron hoy nuevamente en vilo la realización de la Copa América de Fútbol, que debe comenzar el once de julio próximo, por el secuestro que cometieron las Farc contra el presidente de Federación Colombiana de Fútbol y miembro del comité organizador del certamen, Hernán Mejía Campuzano.
BOGOTA.--- Las fuerzas insurgentes pusieron hoy nuevamente en vilo la realización de la Copa América de Fútbol, que debe comenzar el once de julio próximo, por el secuestro que cometieron las Farc contra el presidente de Federación Colombiana de Fútbol y miembro del comité organizador del certamen, Hernán Mejía Campuzano.El presidente Andrés Pastrana, afirmó que el caso no está relacionado con la Copa, sino que en su concepto obedece a un caso fortuito en el que Campuzano fue víctima de la llamada "pesca diabólica" con un falso retén que tendieron los guerrilleros en la vía por donde circulaba el dirigente deportivo.El presidente de la Federación de Fútbol, Alvaro Fina, dijo a Caracol que en su concepto no está en peligro la realización de la Copa en Colombia.Pero desde Paraguay, se informó que los presidentes de algunas federaciones están en consultas telefónicas para estudiar la situación planteada.Otros directivos futboleros del continente dijeron que es poco probable que la sede le sea quitada a Colombia, por el poco tiempo que hay para entregársela a otro país.Además, porque hay conciencia en la Confederación Suramericana de Fútbol que la crisis de violencia en Colombia no afectará a los participantes en la copa.-VERSION DE LA AGENCIA REUTERS BOGOTA.---- Guerrilleros secuestraron al vicepresidente de la Federación Colombiana de Fútbol a dos semanas del inicio de la Copa América, mientras el embajador argentino denunciaba que su selección había sido amenazada para que no asistiera al más antiguo torneo continental de fútbol.Las autoridades colombianas informaron el martes que Hernán Mejía Campuzano, quien también participa en la organización de la justa, fue secuestrado el lunes junto con otras 20 personas en una carretera en los límites entre los departamentos de Risaralda y Chocó, al oeste del país.La policía y el ejército atribuyeron el secuestro a rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el principal grupo guerrillero del país, con unos 17.000 combatientes.Paralelamente, en Argentina, el embajador de ese país en Colombia, Alberto Carrasco, denunció amenazas anónimas contra la selección de su país."Es una amenaza anónima dirigida a (el titular de la Asociación del Fútbol Argentina) Julio Grondona que las fuerzas de seguridad encargadas de la organización de la Copa (América), después de hacer las averiguaciones pertinentes, han desestimado", dijo el diplomático a una radio argentina."La comunicación decía que no se va a atacar la sede de la embajada, pero sí otros puntos" en donde esté la selección argentina, agregó.En Bogotá, el presidente Andrés Pastrana afirmó que el secuestro fue un hecho aislado que no tiene nada que ver con la organización de la Copa América."El secuestro no era para el doctor Mejía, hay cerca de 20 personas más que fueron secuestradas en este hecho en una zona del país afectada por el conflicto", declaró Pastrana."Lo lamentamos y esperamos que regrese pronto a su libertad", agregó el mandatario.Por su lado, Carrasco, en conversación telefónica con la oficina de Reuters en Bogotá, restó importancia a las amenazas y declaró que Argentina jugará el torneo. "Colombia es una muy buena sede y ojalá todo salga muy bien", aseguró el diplomático.En cambio, la Confederación Sudamericana de Fútbol (CSF) se declaró expectante y preocupada por el secuestro del veterano dirigente deportivo colombiano.Dirigentes deportivos colombianos admitieron que el secuestro era un golpe que afectaba la imagen del país. "Es una situación, muy grave, muy alarmante, pero no sabemos que puede pasar de aquí a 24 o 48 horas", dijo el vicepresidente del Comité Organizador, Alvaro González.La sede del torneo estuvo en duda como consecuencia de los estallidos en mayo de vehículos cargados con explosivos y de bombas en las ciudades de Bogotá, Medellín y Cali, ataques que dejaron 12 muertos y 200 heridos.Sin embargo, a comienzos de junio la CSF ratificó a Colombia como sede de la Copa América, torneo que se juega desde 1915.La Copa se jugará entre el 11 y el 29 de julio con la participación de las selecciones de Argentina, Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, Ecuador, México, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.El torneo, que por primera vez se juega en Colombia, tendrá como sede las ciudades de Medellín, Cali, Barranquilla, Manizales, Pereira, Armenia y Bogotá.Colombia es considerada como la capital mundial del secuestro. En 2000 se registraron 3.706 secuestros, un promedio de 10 diarios, y la mayoría fueron atribuidos a la guerrilla izquierdista que lo utiliza para financiar parte de su levantamiento de casi cuatro décadas contra el Estado.Este país afronta un conflicto interno de 37 años que enfrenta a rebeldes, paramilitares de ultraderecha y las fuerzas de seguridad del Estado. La confrontación dejó 40.000 muertos, la mayoría civiles, en el último decenio.Las FARC, que mantienen desde 1999 una negociación de paz con el gobierno, anunciaron recientemente que respetarían la Copa América, al igual que los escuadrones paramilitares que combaten a los guerrilleros.



