Internacional

Papa comienza viernes visita a Grecia tras las huellas de San Pablo

Juan Pablo II, a punto de cumplir los 81 años, comenzará el viernes un viaje por Grecia, Siria y Malta, que incluirá -por primera vez en la historia del papado-, la visita a una mezquita y al Areopago, donde comenzó la predicación de San Pablo.

CIUDAD DEL VATICANO.---- Juan Pablo II, a punto de cumplir los 81 años, comenzará el viernes un viaje por Grecia, Siria y Malta, que incluirá -por primera vez en la historia del papado-, la visita a una mezquita y al Areopago, donde comenzó la predicación de San Pablo.
La presencia del Papa en la mezquita de Damasco, Siria, tiene carácter histórico ya que nunca antes un sucesor de Pedro estuvo entre los muros de un lugar de plegaria islámica.
También la visita al Areopago será la primera, desde que católicos y ortodoxos se separaron por el cisma del 1054, al lugar desde el cual San Pablo comenzó a predicar a los no judíos "el dios desconocido".
En la capital griega el Papa estará 24 horas, importantes en clave ecuménica, en la marcha de acercamiento a los ortodoxos que se da lentamente y con contradicciones desde el lejano "acto eclesiástico" del 7 de diciembre de 1965, cuando Constantinopla y Roma decidieron cancelar las recíprocas excomuniones del 1054.
La iglesia de Grecia, también invitada, no había enviado observadores al Concilio Vaticano II. En cambio, sus delegados participaron en muchos acontecimientos ecuménicos del Jubileo.
Juan Pablo II considera al reacercamiento con los ortodoxos un punto esencial de su Pontificado. Por ello, antes de Grecia, visitó Rumania y Georgia y en poco menos de dos meses también viajará a Ucrania.
El patriarcado de Atenas se opuso al viaje del Papa, que tiene como objetivo una peregrinación tras las huellas de San Pablo, en Atenas, como en Damasco y Malta.
Tampoco los ucranianos vinculados al patriarcado de Moscú aceptan de buen grado el viaje del Papa.
Sin embargo, tanto el gobierno griego como el ucraniano ucraniano fueron los que cursaron la invitación para que el viaje de Juan Pablo II se materializara.
Los ortodoxos, en cambio, dieron su consentimiento.
En Grecia, como casi en todos los países ortodoxos, no existe ni siquiera teóricamente la división entre estado e iglesia.
echo la Constitución griega comienza con una invocación a la Trinidad, el estado es garante de la "autenticidad" del texto de la Biblia, y castiga modificaciones o traducciones arbitrarias.
simismo, en la apertura del parlamento los diputados declaran su fidelidad al arzobispo de Atenas. Las resoluciones del Sínodo se publican en la Gazeta Oficial y los 70 obispos y 8.000 párrocos son empleados públicos.
Por lo cual, la visita es un permiso acordado al Papa, pero rozando el límite de la cortesía, mientras manifiestos de grupos integristas lo saludan llamándolo: "La bestia del Apocalipsis".
El arzobispo ortodoxo de Atenas, Christodoulos, hará una declaración común con el Papa sobre el camino de Europa y el rol de los cristianos, pero hizo saber que no irá al aeropuerto a recibir al Papa, rechazó una invitación a cena en la nunciatura, y precisó que "en ningún caso" celebrará una oración común.
Christodulos anunció, además, que efectuará un discurso, en ocasión de la visita que le efectuará Juan Pablo II, en el cual renovará las protestas contra los católicos de rito griego, o sea las comunidades ortodoxas que, hace cinco siglos, decidieron volver a la unidad con el Papa conservando su propia liturgia y algunas tradiciones, como la ordenación de hombres casados.
Para los ortodoxos estos católicos que se dicen "unidos" (a Roma) constituyen un verdadero problema y los llaman "uniatos".
En dar nuevo vigor a los contrastes, después de la segunda guerra mundial, pensó el stalinismo.
En los países donde las comunidades greco-católicas eran más consistentes (Ucrania y Rumania) éstas fueron disueltas y fieles, iglesias y bienes, pasaron a los ortodoxos.
Los que no aceptaron el nuevo orden pagaron duramente, hasta con la vida. Una vez caído el muro, en 1989, esas iglesias recuperaron la legalidad y reclamaron la restitución de sus bienes. A veces lo lograron echando físicamente a los ortodoxos.
En el nuevo clima de libertad, el Vaticano nombró obispos, la mayoría de las veces donde estaban en un tiempo antes de la revolución soviética. Para los ortodoxos el comportamiento de los "uniatos" y del Vaticano indica voluntad de proselitismo.
En tanto, en Grecia, monseñor Nicolaos Foscolos, presidente de los obispos católicos, dijo que en el país "el ecumenismo no existe" y denunció el "calvario" de los católicos (unas decenas de miles) que sufren "humillaciones en la escuela pública", "discriminaciones en el trabajo y en el ejército" y "no pueden hacer carrera en la administración pública".

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