Descubren un nuevo gen maduración que puede modificar cosechas
Científicos de la Universidad de Pensilvania han encontrado un gen responsable de la maduración en las plantas que puede evitar el polémico uso de genes de otras especies para lograr cosechas resistentes a los insectos.
WASHINGTON.----- Científicos de la Universidad de Pensilvania han encontrado un gen responsable de la maduración en las plantas que puede evitar el polémico uso de genes de otras especies para lograr cosechas resistentes a los insectos.Hasta ahora, la resistencia del maíz a pestes y plagas se ha logrado mediante la incorporación, con técnicas de ingeniería genética, de un gen procedente de una bacteria, Bacillus thuringiensis.En el caso de algunos tomates genéticamente modificados (GM), la maduración de las plantas se consigue con la incorporación de un gen procedente de un pez.Ambos procedimientos son polémicos, porque para los críticos con los GM suponen mezclar genes de plantas y animales en un proceso cuyas consecuencias a largo plazo para la alimentación humana no se pueden prever.Investigadores de la Universidad de Pensilvania han encontrado ahora un gen que está presente en todas las plantas que parece tener un papel clave en el proceso de maduración y esperan poder usarlo contra las pestes.Los insectos, según han explicado los científicos en un artículo que publica la revista Science, poseen preferencia por las plantas jóvenes con hojas tiernas, mientras que encuentran las plantas adultas no comestibles.El gen, que no afecta al proceso de floración de la planta, fundamental para que den el fruto, es responsable en cambio de los cambios en las propiedades de las hojas.Han denominado al gen con la palabra inglesa "squint", algo así como "bizco" por la forma en la que se disponen las hojas de la planta cuando se fuerza la mutación del gen.El gen "squint" dirige la proteína CyP40 que, en los seres humanos, es parte de un complejo que bloquea los receptores de las hormonas estrógeno y progesterona, pero su papel fisiológico se desconoce.En las plantas, en cambio, dirige el proceso de maduración de las hojas y hace que pasen de su forma juvenil a la forma adulta."Las mutaciones en el gen squint permiten utilizar la resistencia natural de una planta a las enfermedades, así como otros problemas del desarrollo que ocurren de modo natural", ha explicado Scott Poething, uno de los investigadores.Poething opina que los científicos tendrán ahora que seleccionar las mutaciones en los genes squint que pueden ser más convenientes para expresar la forma adulta de las hojas en un momento determinado.Si la planta presenta ante los insectos unas hojas con características adultas, más duras, coriáceas y con las sustancias propias de las hojas desarrolladas, los insectos podrán cebarse menos en las cosechas, ha indicado el experto en biología.Hasta ahora se ha estudiado de una manera exhaustiva el proceso de floración natural de las plantas, porque permite controlar en la agricultura el momento y la cuantía de las cosechas, pero nunca se había intentado hasta ahora aprovechar los factores de desarrollo de una planta como elemento para frenar la acción de las plagas.En algunas plantas conocidas, como la hiedra, la proteína CyP40, que es la que dirige el gen squint es la responsable de que las hojas recién nacidas sean redondeadas y pequeñas, mientras que las adultas tengan los tres lóbulos bien marcados.




