El peor motín organizado de la historia de Brasil casi controlado
Con un acuerdo entre presos y autoridades para poner fin al motín en el complejo penitenciario Carandirú, el mayor de América Latina, se consideraba este lunes prácticamente aplacada la rebelión en masa iniciada el domingo, que convirtió en escenario de pesadilla a 29 centros penitenciarios de Sao Paulo.
SAO PAULO -- Con un acuerdo entre presos y autoridades para poner fin al motín en el complejo penitenciario Carandirú, el mayor de América Latina, se consideraba este lunes prácticamente aplacada la rebelión en masa iniciada el domingo, que convirtió en escenario de pesadilla a 29 centros penitenciarios de Sao Paulo.El saldo oficial de los desórdenes hasta el momento es de 12 muertos -todos presos- y siete heridos, de ellos cuatro agentes de policía y tres penitenciarios. Las muertes se produjeron en Carandirú (4), la cárcel de Belén también en la ciudad de Sao Paulo (2), y las estatales de Franco da Rocha (5) y Pirajuí (1).El acuerdo alcanzado en Carandirú con la mediación de una comisión de derechos humanos permitió la liberación de los alrededor de 6.000 familiares que estaban en todo el complejo y la posterior entrada de las fuerzas del orden para retomar las instalaciones, con el compromiso de no violencia, informó a la AFP por vía telefónica desde dentro del presidio Daniela Cecilia Silva, coordinadora de la Pastoral Carcelaria de Brasil.En la mayoría de presidios se producían acuerdos similares, y se estimaba que la mayoría de rehenes, principalmente familiares, mujeres y niños que el domingo estaban en día de visita, habían sido liberados. La Policía Militar informó oficialmente que sólo dos presidios del interior de Sao Paulo, Pirajuí y Ribeirao Preto, continuaban en rebelión. Extraoficialmente, fuentes policiales informaron a la AFP que nicado.A pesar de que la Policía informó de "una sitµêP5™n controlada" en 27 de los 29 presidios rebelados, las instalaciones de muchos de ellos no habían sido recuperadas por la dirección de los penales, a pesar de existir acuerdos con los presos para ello.El estimado extraoficial es que en total se rebelaron unos 27.000 presos y que unos 13.000 familiares que visitaban ìh(½)JEtros el domingo (de ellos 6.000 en solo el complejo de Carandirú), se convirtieron en rehenes. Las imágenes divulgadas por las redes de televisión mostraban este lunes un escenario dantesco en la mayoría de las cárceles donde hubo motines: instalaciones incendiadas, ropas ensangrentadas por el piso, oficinas administrativas destruidas, y familiares desesperados en la calle.En la Penitenciaría de Carandirú, una de las partes del complejo, la Tropa de Choque de la Policía Militar reunió a los detenidos y realizó la revista de las celdas y corredores internos del complejo de presidios.




