Termina luna de miel Rusia - Estados Unidos
Rusia pasó hoy de las palabras a los hechos y anunció la convocatoria de una reunión de generales para estudiar la respuesta de Moscú al proyecto estadounidense de desplegar un escudo antimisiles sin contar con el Kremlin.
MOSCU.--- Rusia pasó hoy de las palabras a los hechos y anunció la convocatoria de una reunión de generales para estudiar la respuesta de Moscú al proyecto estadounidense de desplegar un escudo antimisiles sin contar con el Kremlin.Dos altos jefes militares censuraron abiertamente por primera vez a la nueva Administración de EEUU desde la toma de posesión hace diez días de su nuevo presidente, George W. Bush, y dieron fin aparentemente a una breve "luna de miel" Moscú-Washington.El general Valeri Manílov, segundo jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, afirmó que la puesta en marcha del proyecto -conocido por sus siglas en inglés NMD- será "inaceptable" para la comunidad internacional por romper "el equilibrio estratégico" entre las potencias nucleares.Y otro general del Centro de Investigaciones Estratégicas, Yuri Lébedev, informó de que a primeros de febrero se celebrará en Moscú una reunión sobre las "consecuencias" de la decisión unilateral de EEUU y advirtió de que Rusia respondería "de forma adecuada".El Kremlin, siempre categóricamente opuesto a un plan que según Moscú violaría el tratado ABM de misiles antibalísticos de 1972 y echaría por tierra todo el proceso de desarme nuclear, había estado estos días entre expectante, impaciente y nervioso.El presidente ruso Vladímir Putin incluso dijo el pasado viernes que las primeras declaraciones del nuevo Gobierno en Washington eran "positivas", aunque advirtió de que el despliegue del escudo nuclear causaría un "daño irreparable a las relaciones internacionales".Las declaraciones de los dos generales significaron el inicio de un contraataque político tras las posturas avanzadas tanto por Bush como por su vicepresidente, Dick Cheney, el secretario de Estado, Colin Powell, y el de Defensa, Donald Rumsfeld.Los cuatro han abordado en estos diez días el polémico escudo de misiles para proteger a EEUU de un ataque terrorista o de países como Irak y Corea del Norte, y con meridiana claridad han afirmado que el proyecto seguirá adelante diga lo que diga Rusia.Pero pese a esos pronunciamientos, con alusiones directas a Rusia de que "debe entender que el mundo es otro y ya no existe la URSS", el Kremlin mantuvo un prudente compás de espera, en espera de algún mensaje personal de Washington a Putin.Con mezcla de cálida esperanza en la nueva etapa de relaciones y de presión en contra del NMD, los dirigentes rusos confiaron en esta breve "luna de miel" en recibir pronto una señal de Washington para reanudar los contactos "pronto".El presidente ruso envió una efusiva carta de felicitación a Bush, seguida de otra similar a Powell por parte del ministro de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov.Ambas manifestaron los deseos rusos de ponerse manos a la obra de proseguir "sin pausa" las relaciones bilaterales, en particular para negociar el desarme nuclear, mientras políticos y militares de menor relieve hacían declaraciones más sonoras contra el NMD.Esta doble política de mano tendida y amenaza encubierta sobre la "respuesta" de Moscú en caso de que Washington desoyera los recelos del Kremlin no rindió resultados estos días.Tanto la Casa Blanca como el Departamento de Estado confirmaron la recepción de las cartas, pero Bush se quejó en broma de que se había enterado antes por la prensa y Powell dijo que se pondría en contacto con Ivanov "a su debido tiempo".Medios norteamericanos adelantaron que Powell no visitaría Moscú hasta marzo y que el primer contacto directo entre Bush y Putin tendría lugar en julio, en la cumbre del G-8 en Génova (Italia).A lo largo de estos diez días y ante la tardanza de Washington en enviar señales directas, las declaraciones de los líderes rusos dejaron traslucir impaciencia, nerviosismo y ansiedad , que pasaron hoy al nivel de irritación y de contraofensiva.Tanto Manílov como Lébedev dieron a entender que este cambio de orientación se produjo tras la intervención de Cheney el domingo en un programa de televisión de la cadena Fox.El vicepresidente norteamericano dijo que el ABM era el principal "obstáculo" para el despliegue del escudo defensivo proyectado, y que Estados Unidos se apartaría si era preciso de ese tratado, que se considera habitualmente la piedra angular del desarme nuclear.Lébedev reveló que a la gran reunión de "generales rusos" sobre las posibles consecuencias del abandono del ABM por Washington "han sido invitados todos los agregados militares" extranjeros en Moscú, anuncio velado de una campaña internacional contra el NMD.Manílov, por su parte, denunció la afirmación de Cheney de que EEUU no permitirá que nadie "le dicte" lo que debe hacer o dejar de hacer para garantizar su seguridad.




