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Entran en vigencia nuevos símbolos patrios en Rusia

El himno soviético, el águila bicéfala y la bandera zarista entraron hoy en vigor como símbolos de la "nueva" Rusia del presidente Vladímir Putin, a quien los críticos acusan de aplacar el malestar popular con la nostalgia de imperios perdidos.

MOSCU --- El himno soviético, el águila bicéfala y la bandera zarista entraron hoy en vigor como símbolos de la "nueva" Rusia del presidente Vladímir Putin, a quien los críticos acusan de aplacar el malestar popular con la nostalgia de imperios perdidos.
En un país en el que Lenin es visto por millones de personas como el personaje clave del siglo XX, la publicación en el diario oficial "Rosiiskaya Gazeta" de las tres leyes sobre otros tantos símbolos estatales fue recibida como un regalo de Año Nuevo de Putin.
La restauración del himno soviético fue la decisión más polémica de esta política de símbolos del presidente ruso, quien supo convencer a las dos cámaras del Parlamento para que aprobaran la melodía compuesta por Alexander Alexándrov en 1943 para Stalin.
Las tres leyes federales "Sobre el escudo estatal", "Sobre la bandera nacional" y "Sobre el himno nacional" fueron ratificadas el 8 de diciembre por la Duma o cámara baja, doce días después por el Senado o Consejo de la Federación y ayer las promulgó Putin.
El presidente del Senado, Yegor Stróyev, afirmó que la aprobación del himno "muestra la consolidación del pueblo, marca el comienzo de su confianza en el poder y augura un gran futuro para Rusia".
De esta manera, el hasta ahora himno ruso, basado en el "Canto Patriótico" del compositor Mijaíl Glinka y vigente desde 1993, dejó paso a la música asociada con el poderío de la Unión Soviética.
Políticos liberales e intelectuales calificaron la restauración como un "insulto a las víctimas de las represiones políticas".
Pero el propio presidente aludió a la voluntad mayoritaria del pueblo ruso y dijo que no comprendía por qué de toda la historia de la Unión Soviética "sólo se recuerdan las represiones".
El periódico "Nezavisimaya Gazeta" ironizó sobre la adopción del himno y publicó que ésta será la decisión por la que Putin será recordado en su primer año de mandato.
El semanario "Novaya Gazeta" fue más duro: nadie cree ya las promesas del Gobierno y "lo único que queda es ponerse a cantar".
Y "Literaturnaya Gazeta" señaló que la entrada en vigor del "himno de Stalin" en vísperas de Año Nuevo se une a la parafernalia de corte zarista montada en la Plaza Roja por estas fechas, "con árboles de Navidad gigantes, pastelillos y fuegos artificiales".
Este rotativo explicó que "cuando los historiadores busquen el comienzo del declive de la era Putin, se fijarán en la elección de la música de Alexándrov como himno nacional".
Según el periódico, "los intentos de Putin de mitigar la sed de la gente por una vida mejor sirviéndose de recuerdos encubren la claudicación del Kremlin ante los problemas más urgentes de la nación".
La adopción de la simbología estatal coincidió con la ofensiva de Putin para consolidar su poder sobre los líderes regionales y con la victoria de los candidatos cercanos al Kremlin en muchas de las elecciones a gobernadores celebradas a lo largo de todo el país.
Estos días se habló en Rusia de la progresiva "kagebización" del país, con la acaparación del poder local por generales y antiguos miembros del espionaje ruso y soviético, en el que sirvió el mismo Putin
Su firma de las tres leyes se produjo horas antes de reunirse con los principales líderes parlamentarios a quienes comunicó el proyecto legal para restringir el número de partidos y su actividad.
Y en este mismo mes de diciembre se produjo la mayor ofensiva desde el poder contra los medios de comunicación independientes en Rusia, con amenazas de cierre de la cadena de televisión NTV, muy crítica con el Kremlin.
NTV es propiedad de Vladímir Gusinski, magnate de la prensa que fue detenido en España a petición de la Fiscalía rusa bajo acusaciones de estafa, y cuyo acoso judicial fue declarado ayer ilegal por un tribunal moscovita.
Gusinski ha acusado a Putin de buscar la aniquilación de toda opinión contraria a su línea oficial.
"Literaturnaya Gazeta" indicó que la elección del himno soviético a instancias del presidente no es una casualidad pues "desde la inesperada emergencia de Putin en la escena política, la gente ha estado pensando en Stalin más a menudo".
Ahora está pendiente la elección de una letra para el himno, que con afán buscan los miembros de una comisión nombrada por Putin.
En el Kremlin cuenta con mayores simpatías la nueva letra propuesta por el nonagenario poeta Serguéi Mijalkov, autor de la antigua versión, retocada tras la muerte de Stalin.
Los enemigos del cambio esperan al menos que en la designación de la letra no suceda como en Kazajistán, donde fue el propio presidente Nursultán Nazarbáyev el "original" autor del "himno" nacional, con poca calidad literaria pero, eso sí, repleto de espíritu patriótico.

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