Clinton termina año y mandato con la frustración de Oriente Medio
El presidente de EEUU, Bill Clinton,ve terminar el año y su mandato sin haber logrado la paz en Oriente Medio, una de las prioridades de Gobierno por las que más trabajó y que más frustración ha generado porque lo conseguido en años ha sido derrumbado en pocos meses de violencia.
WASHINGTON ---- El presidente de EEUU, Bill Clinton,ve terminar el año y su mandato sin haber logrado la paz en Oriente Medio, una de las prioridades de Gobierno por las que más trabajó y que más frustración ha generado porque lo conseguido en años ha sido derrumbado en pocos meses de violencia.Las sombrías perspectivas del proceso de paz entre israelíes y palestinos se han oscurecido aún más con la tormenta política por la que atraviesa Israel y la decisión de su primer ministro Ehud Barak -quien dimitió el 10 de diciembre- de convocar nuevas elecciones, probablemente para febrero próximo.Mientras tanto, EEUU -que ha evitado pronunciarse sobre la crisis política israelí- sigue su labor diplomática mediadora y se espera que su embajador especial para Oriente Medio, Dennis Ross, se entreviste con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Yaser Arafat, dentro de unos días en Marruecos para calibrar la situación.Lograr la paz entre israelíes y palestinos es uno de los asuntos en el que Clinton ha invertido más y obtenido menos rentabilidad política, pues ni ha reconciliado a los antagonistas ni tampoco dejará el legado político de pasar a la Historia como el pacificador de Oriente Medio."El panorama para las negociaciones de paz no es bueno hoy día", señaló a EFE Geoffrey Aronson, director de la Fundación Paz para Oriente Medio, de Washington, quien si bien consideró que la mediación de Clinton en este conflicto "no ha sido exitosa", también señaló que "en estos años se han logrado avances y se han construido relaciones que será difícil deshacer".Aunque el Gobierno estadounidense ha apoyado la idea de la reconciliación entre israelíes y palestinos, los expertos consideran que su agenda se ha inclinado de manera prioritaria hacia Israel, anteponiéndola a palestinos y sirios.La Casa Blanca asegura que el compromiso de Clinton para romper el ciclo de violencia entre palestinos e israelíes y para que las dos partes encuentren la manera de volver a la mesa de negociaciones seguirá hasta el mismo 20 de enero, en que el próximo presidente de EEUU asuma el poder.El tiempo y la realidad política se han encargado de alejar cualquier posibilidad como la suscitada el lunes por Dany Yatom, jefe del gabinete para Asuntos Políticos y de Seguridad de Barak, de que Clinton viaje a la región en sus últimos días de gobierno y ayude a un acercamiento entre las partes.En este año, Clinton y su secretaria de Estado, Madeleine Albright, se esforzaron en construir puentes entre palestinos e israelíes, dejando siempre claro que el papel de EEUU era el de "mediador honrado" y que sólo a ellos les corresponde hacer las difíciles y dolorosas concesiones que les lleven a la paz.Aunque terminó en fracaso, la convocatoria de Clinton a Camp David (Maryland) de Barak y Arafat en julio pasado marca el antes y el después del proceso de paz entre israelíes y palestinos.Las presiones aumentaron hasta el punto de acabar con las esperanzas que se habían generado de que la paz era posible y dieron lugar a una nueva explosión de violencia y enfrentamientos, una nueva "Intifada" o levantamiento, que desde el 28 de septiembre se ha cobrado la vida de más de trescientas personas.A los interrogantes surgidos por la convocatoria electoral israelí y sobre el impacto que tendrá en el proceso de paz, se suman las propias incertidumbres políticas estadounidenses y la pérdida de protagonismo de EEUU en favor de la Unión Europea (UE) y de Naciones Unidas."Es verdad que la UE y la ONU son actores que han estado en el proceso de paz desde la Conferencia de Madrid (1991), pero es muy poco probable que Estados Unidos se deje arrebatar su prominente papel en estas negociaciones", agregó Aronson."No hay señal alguna", añade el experto, de que EEUU "vaya a dejar espacio a otros actores en las negociaciones centrales con israelíes y palestinos" sea quien sea el próximo presidente de EEUU, que, eso sí, tendrá que responder a una nueva estrategia de paz que Oriente Medio pide a gritos.



