Cumbre islámica apoya guerra santa de Palestina
La IX Cumbre Islámica en Doha abordó hoy problemas políticos sociales y económicos que afectan al mundo musulmán, después de acordar su apoyo unánime a la "santa lucha" del pueblo palestino contra la ocupación israelí, según dijo el príncipe heredero Abdala de Arabia Saudí.
DOHA - La IX Cumbre Islámica en Doha abordó hoy problemas políticos sociales y económicos que afectan al mundo musulmán, después de acordar su apoyo unánime a la "santa lucha" del pueblo palestino contra la ocupación israelí, según dijo el príncipe heredero Abdala de Arabia Saudí.La segunda jornada de la asamblea de jefes de Estado y de gobierno comenzó con el ofrecimiento de Malasia, en nombre de los países islámicos de Asia, para acoger la próxima cumbre islámica, dentro de tres años.El aspecto económico más importante de la Conferencia de más de 50 países, fue el acuerdo alcanzado para crear un mercado conjunto musulmán, una bolsa de valores, y reforzar el papel del Banco Islámico de Desarrollo y la cooperación financiera.Además del conflicto palestino, deberán tratarse, entre otros asuntos políticos, la situación en Somalia, Bosnia-Herzegovina, Kosovo, Chechenia, y la disputa entre la India y Pakistán sobreCachemira.Los esfuerzos de los anfitriones de la Conferencia, Qatar, para iniciar un proceso de reconciliación entre Irak y Kuwait, no obtuvieron éxito y los representantes kuwaitíes rechazaron mantener cualquier contacto con los delegados del régimen del presidente iraquí, Sadam Husein, cuyas tropas invadieron Kuwait en 1990.La sesión inaugural concluyó con una rotunda condena de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) a Israel por su "brutal agresión" y "asesinatos en masa" de palestinos en los territorios autónomos.Los líderes de los cerca de 1.300 millones de musulmanes de todo el mundo equipararon la represión israelí de la "intifada" (levantamiento popular) palestina a crímenes de guerra cometidos por el Estado judío.En el comunicado final de la Cumbre está previsto pedir, aunque no exigir, a los 56 países miembros de la OCI, la mayor organización islámica del mundo, cortar cualquier tipo de relación con Israel.En una llamada "Declaración de la Intifada de Al Aqsa", los jefes de Estado y de gobierno reafirmaron su "fe en el pueblo palestino bajo el liderazgo de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina)".Siria, en cuyo territorio están asentados varios grupos radicales palestinos opuestos al proceso de paz, obligó a retirar el nombre de Yaser Arafat del anterior párrafo.Asimismo se hace un llamamiento para mantener una reunión internacional sobre los derechos de los palestinos en base a la reunión de Ginebra de 1949, aunque no se pide en concreto una fuerza de interposición internacional en los territorios autónomos para proteger a los palestinos.Tan sólo el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yaser Arafat, y el presidente iraní, Mohamed Jatami, aludieron en sus discursos a la protección de los palestinos por parte de la ONU, posibilidad a la que se opone de plano Israel.Este asunto fue tratado en una reunión paralela a la conferencia entre el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y Yaser Arafat, que estudiaron, al parecer, una formula de compromiso en la que se contempla el envío a la zona de observadores de la ONU, en lugar de una fuerza de protección.Durante la sesión especial para aprobar la redacción de la "Declaración de Al Aqsa" también hubo duras palabras contra Estados Unidos por parte del príncipe Abdala de la poderosa Arabia Saudí, el país considerado el más importante aliado de Washington en la región.El heredero saudí afirmó que los Estados Unidos, "aliado guardián de Israel", cargaban con una especial responsabilidad por el fracaso del proceso de paz de Oriente Medio.También pidió al resto de países musulmanes que cortaran sus relaciones con el Estado judío, o al menos las congelaran hasta que se consiga "la paz auténtica", y advirtió a los países de la comunidad internacional que se abstuvieran de trasladar sus embajadas de Tel Aviv a Jerusalén."La Conferencia debe afirmar que romperá sus relaciones diplomáticas con cualquier país que mude su embajada a Jerusalén", dijo Abdala.




