Actualidad

Sydney 2000: clausura a pura fiesta

"Los más bellos Juegos de la historia", según la clásica frase que nuevamente utilizó Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) concluyeron en Sydney con una fiesta a pura música y un pueblo deseoso de exhibirse al mundo reconciliado con sus aborígenes.

SYDNEY.-- "Los más bellos Juegos de la historia", según la clásica frase que nuevamente utilizó Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) concluyeron en Sydney con una fiesta a pura música y un pueblo deseoso de exhibirse al mundo reconciliado con sus aborígenes.
"Son mis últimos Juegos como presidente del COI y no podrían haber sido mejores", dijo Samaranch, quien agradeció especialmente "a los amigos de las comunidades aborígenes porque ayudaron a escribir un capítulo glorioso en la historia de Australia".
Samaranch, de 80 años, y que en junio del 2001 dejará el cargo, que asumió en 1980, se refirió así a los aborígenes australianos, que amenazaban arruinar los Juegos con sus protestas, pero que, finalmente, formaron parte importante de la fiesta de Sydney, incluyendo la ceremonia de cierre.
"Sorry" (Perdón), escribieron por ejemplo en sus ropas los integrantes de la banda australiana Midnight Oil, algo que, en realidad, jamás quiso pedir oficialmente el gobierno australiano, por temor a juicios masivos y millonarios, en referencia a la política que durante décadas provocó la virtual eliminación de los aborígenes, primeros habitantes de este país.
La música, igualmente, fue la gran protagonista de la fiesta de cierre, pues también actuaron artistas y bandas locales famosas, como INXS, Kylie Minogue, John Paul Young, Men at Work, la bella model Elle MacPherson, el veterano Slim Dusty cantando la tradicional Waltzing Matilda y, obviamente, representes aborígenes, en medio de un desfile de carros alegóricos sobre la cultura australiana, un gran show de pirotecnia y atletas y voluntarios bailando en el campo.
El show comenzó con un cortador de césped subido a un pequeño tractor y perseguido por voluntarios y, luego, el ingreso de las delegaciones de los 200 países que participaron de Sydney 2000, con el equipo australiano con el nadador de 17 años Ian Thorpe como abanderado.
La fiesta incluyó también al ídolo de la Liga de Rugby Gay de Australia, Ian Roberts y a más de veinte drag queens (transfomistas), cuyas presencias preocuparon inicialmente al COI.
El momento culminante fue cuando un cazabombardero F-111 pasó a sólo 300 metros de altura sobre el Estadio Olímpico, colmado por 115.000 personas y apagó la llama olímpica, mientras un cartel anunciaba la bienvenida al tiempo de descuento para los próximos Juegos, de Atenas 2004: fue la clara señal de que todo terminó y la sensación de que los australianos recordarán de buena manera aquellos días de Sydney 2000.

El siguiente artículo se está cargando

Caracol Radio
Directo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad