Michael Johnson en la senda de Jesse Owens y Carl Lewis
Michael Johnson alcanzó en Sydney la excelencia olímpica con una victoria en la final de 400 metros que le proclama, con cuatro oros olímpicos y ocho mundiales, grande entre los grandes, heredero de Jesse Owens y de Carl Lewis como rey del atletismo masculino.
SYDNEY --- Michael Johnson alcanzó en Sydney la excelencia olímpica con una victoria en la final de 400 metros que le proclama, con cuatro oros olímpicos y ocho mundiales, grande entre los grandes, heredero de Jesse Owens y de Carl Lewis como rey del atletismo masculino.El atleta de las zapatillas de oro, doble campeón olímpico en Atlanta y el más rápido de la historia en 200 y 400 metros, destrozó con una marca de 43.84, la segunda mejor del año, las ilusiones de su compatriota Alvin Harrison, que en las eliminatorias precedentes había cobrado ínfulas de posible ganador.Harrison, emparejado con Johnson hasta mitad de carrera, cedió muchos metros en la recta final al "Supermán de Texas", que llegó a la meta 56 centésimas antes que su compatriota (plata), se fundió en un abrazo con el jamaicano Gregory Haughton (bronce) y saludó después a todos los finalistas antes de dar la vuelta de honor ante 112.524 espectadores según el recuento oficial.Quince minutos antes de la explosión de Johnson la aborigen australiana Cathy Freeman había encandilado a la multitud con una exhibición de fuerza en la final femenina de 400.Embutida en un "body" de pies a cabeza, Cathy Freeman, invicta en los dos últimos años, doblegó en la última recta la resistencia de la jamaicana Lorraine, cuya figura surgió amenazadora en la curva, y paró el cronómetro en 49.11, la mejor marca mundial del año. La antillana tardó medio segundo más en llegar (49.58).Durante la apoteósica vuelta de honor Freeman se sacudió la presión a que estuvo sometida las últimas semanas. Australia la convirtió en semidiosa, la distinguió con el honor de prender fuego al pebetero olímpico en la apertura y depositó en ella el orgullo de todo un país.Las británicas Katharine Merry -discípula de Linford Christie- y Donna Fraser alejaron de las medallas a una de las revelaciones del año, Ana Patricia Guevara, primera mexicana que llegaba a una final olímpica de 400 metros.El etíope Haile Gebreselassie nunca tuvo tan cerca la derrota como hoy. El keniano Paul Tergat lanzó un esprint largo en la última vuelta de la final de 10.000 pero en el último metro le adelantó su "bestia negra", que sigue invicto en esta distancia desde 1993.La carrera había sido, una vez más, una desesperada lucha de los kenianos por castigar las piernas de Gebre, más debilitado este año por sus tendinitis pero aún así capaz de batir a todos en 27:28.20, la mejor marca mundial del año.El cubano Anier García, de 24 años, puso en fila tras de sí a los tres finalistas estadounidenses en la final de 110 metros vallas y dejó en quinto lugar al plusmarquista mundial, el británico Colin Jackson, con una marca de 13.00 que constituye un nuevo récord nacional de Cuba.Terrence Trammel, Mark Crear y Allen Johnson, que soñaban con un podio exclusivo de barras y estrellas, hubieron de rendir pleitesía al nuevo monarca olímpico de las vallas altas.El británico Jonathan Edwards, primer hombre que llegó a los 18 metros de tres saltos, logró su primer título olímpico con una marca de 17,71 -la mejor del año- en su tercer intento. El cubano Yoel García arrebató la plata por un centímetro al ruso Denis Kapustin en su último salto (17,47). Las tres etíopes presentes en la final de 5.000 pusieron un ritmo vivo encaminado a vencer la resistencia de la rumana Gabriela Szabo y de la mamá Sonia O'Sullivan pero sólo consiguieron seleccionar un grupo de siete en cabeza del que surgió la pequeña rubia para alcanzar el título con un tiempo de 14:40.79 tras un emocionante mano a mano con la espigada irlandesa. En disco, el lituano Virgilius Alekna, quinto en Atlanta, derrotó con un lanzamiento de 69,30 metros al número uno del mundo del último decenio, el alemán Lars Riedel, cuatro veces campeón mundial y defensor del título olímpico, que hoy tiró 68,50. El sudafricano Frantz Kruger se colgó el bronce con récord africano (68.19).La estadounidense Stacy Dragila, plusmarquista mundial, ganó con 4,60 el primer título olímpico de pértiga, y la mozambiqueña María Mutola rompió el maleficio que la perseguía en alta competición al colgarse el oro en 800 metros con 1:56.15, tras derrotar en el esprint a la austriaca Stephanie Graf.




