Crecimiento de América Latina depende del resto del Mundo
Latinoamérica podría alcanzar este año un crecimiento económico del cuatro por ciento, aunque sus resultados dependen en gran medida de cómo evolucione la situación internacional, según un informe de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).
GINEBRA --- Latinoamérica podría alcanzar este año un crecimiento económico del cuatro por ciento, aunque sus resultados dependen en gran medida de cómo evolucione la situación internacional, según un informe de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD).Los resultados de la región también dependerán de la medida en que se recurra a la política monetaria y fiscal para apoyar la demanda interna, señala el informe sobre el Comercio y el Desarrollo 2000, publicado hoy, martes por la UNCTAD.El escenario más positivo se realizará si la producción y el comercio mundiales siguen mejorando, el mercado estadounidense se mantiene fuerte y los tipos de interés continúan estables.El reto fundamental de Latinoamérica sigue siendo liberarse de una excesiva dependencia de los recursos de procedencia exterior.A nivel mundial, la UNCTAD prevé un crecimiento económico del tres por ciento, aunque advierte de que los desequilibrios globales aumentan el riesgo de una nueva perturbación financiera.Aunque la recuperación económica se prevé general en Latinoamérica, también será desigual debido a los factores específicos de cada país.La reanimación en Colombia, Ecuador, Guatemala, Perú y Venezuela es probable que se vea dificultada por los problemas con sus frágiles sectores financieros.Estas perspectivas positivas se producen después de que en 1999 la situación se deteriorase aún más en relación con el año precedente, al seguir sufriendo las consecuencias de las crisis financieras internacionales.El Producto Interior Bruto (PIB) por habitante disminuyó por primera vez desde 1990 con una contracción del 1,3 por ciento, agrega el estudio, pero con grandes diferencias entre unos países y otros.México, por ejemplo, obtuvo los mejores resultados de las grandes economías gracias a sus estrechos vínculos con la economía estadounidense y el turismo, aunque su crecimiento se situó en un modesto 3,6 por ciento.América Central y el Caribe también se benefició de la ininterrumpida expansión en Estados Unidos y el crecimiento llegó hasta el 6 y el 7 por ciento en algunas economías menores como Costa Rica y República Dominicana.Por el contrario, casi todos los países de Sudamérica experimentaron profundas recesiones y la producción descendió en más de un 5 por ciento en Colombia, Ecuador y Venezuela, e incluso Chile tuvo un crecimiento negativo por primera vez en quince años.La evolución de los precios del petróleo fue un factor clave para limitar las consecuencias que sobre la producción pudieron tener las catástrofes naturales en Venezuela, mientras que en Ecuador hubo perturbaciones políticas y una inestabilidad financiera continua.El paso del huracán Mitch por El Salvador y Nicaragua en 1998 sí tuvo adversas repercusiones de las que ambos países aún tienen que recuperarse.La bajada de los precios de los productos básicos y el hundimiento del comercio interregional en Sudamérica hicieron que la gestión macroeconómica se desarrollara en un entorno desfavorable.La dura política aplicada para hacer frente a la amenaza del contagio de la crisis financiera y la subida de los tipos de interés, empujó a algunos países a la recesión.Sin embargo, 1999 podría haber sido un año peor si no hubiera sido por la buena reacción de Brasil ante su tormenta financiera, que "capeó con sorprendente holgura" con una rápida mejora de las actividad económica, que representa un 40 por ciento de la producción de la región.En Argentina, sin embargo, la defensa de la vinculación de su moneda con el dólar "asestó un golpe mucho más duro a su economía real" el año pasado y el producto nacional disminuyó más de un tres por ciento.Para Latinoamérica en su conjunto, el déficit comercial mejoró de manera apreciable en 1999, sobre todo por la contracción de las importaciones, que redundó en una pronunciada reducción del déficit por cuenta corriente.




