Los homosexuales latinoamericanos invaden el Lido
Las distintas historias de homosexuales en América Latina, presentadas en el curso de la Muestra del Cine de Venecia, que se concluye el sábado, quiebran el prejuicio de continente "machista" y a la vez permiten descubrir visiones tan diferentes como las de Cuba, Colombia o Argentina.
VENECIA, Italia, - Las distintas historias de homosexuales en América Latina, presentadas en el curso de la Muestra del Cine de Venecia, que se concluye el sábado, quiebran el prejuicio de continente "machista" y a la vez permiten descubrir visiones tan diferentes como las de Cuba, Colombia o Argentina.La presencia en Venecia en las distintas secciones del festival de siete largometrajes realizados en América Latina, de los cuales cuatro en Argentina, uno en Colombia, otro en Venezuela y otro en Brasil, no sólo demuestra la vitalidad del cine de ese continente, sino también han permitido entrar en un tema que parecía tabú: la homosexualidad.Dos filmes sobre homosexuales latinoamericanos, la del escritor cubano Reinaldo Arenas, símbolo de las persecusiones del regimen cubano en los años 70 y la del escritor colombiano Fernando Vallejo, en el infierno de la llamada capital mundial del narcotráfico, Medellín, se convirtieron en uno de los temas permanentes de la muestra veneciana, que este año escandalizó proyectando películas de erotismo obsesivo, explícito y extremo, como el de la película "El fantasma", del cineasta portugués Joao Pedro Rodrigues, 34 años.Las distintas maneras de vivir la homosexualidad están retratadas en Venecia: la alegre y tropical de Arenas, en el filme "Before night falls (Antes que anochezca) del norteamericano Julian Schnabel, la cínica y desesperanzadora del escritor colombiano Fernando Vallejo, en el filme "La virgen de los sicarios", del francés Barbet Schroeder y por última, la enfermiza, violenta, y cruda del filme portugués. Con la última película argentina proyectada este viernes en la sección Sueños y Visiones, "Plata Quemada", del conocido y taquillero director Marcelo Piñeyro, coproducida por Argentina-Uruguay-Francia-España, se concluye ese particular viaje por la homosexualidad masculina propuesto por los organizadores de la muestra. El filme argentino, basado en una hecho de crónica real ocurrido en Buenos Aires y Montevideo a finales de 1965, cuenta la historia de amor entre dos ladrones homosexuales, (interpretados por el argentino Leonardo Sbaraglia, célebre actor de cine, televisión y teatro y el español Eduardo Noriega), cuya pasión, basada en la atracción y la repulsión, la viven en medio de escenas de acción, policías corruptos que los persiguen, de celos y sospechas, tratados con excelente ritmo. La homosexualidad sin futuro, solitaria, angustiante, resultan al final los conceptos comunes en todos esos filmes, resumidos violentamente en el filme portugués, que escandalizó por la crudeza de las escenas de relaciones sexuales, que incluyen sadismo y fetichismo.La película portuguesa, que será estrenada en Italia este viernes, fue prohibida para menores de 18 años y se sirve de actores no profesionales y de imágenes pornográficas crudas. "Mis propios fantasmas", admitió el cineasta.Por fuera de esos esquemas, fue presentada en la sección Nuevos Territorios --la más elogiada por el director de la muestra, Alberto Barbera-- la película "Sangrador", del venezolano Leonardo Henriquez.Inspirado "libremente" en el Macbeth de Shakespeare, la versión andina de la tragedia, filmada en blanco y negro y ambientada en un páramo entre frailejones y bosques, transforma el protagonista en Maximiliano, quien siguiendo el texto original, se mancha de sangre para usurpar el trono, en este caso el de una banda de ladrones, por consejo de la esposa y de las adivinas. Como jefe despiadado, termina por enloquecer y morir en forma violenta.Un filme experimental que confirma los tantos matices de la cinematografía latinoamericana y que se agrega a las grandes versiones ya hechas sobre el tema, como la de Orson Welles en 1948, la de Akira Kurosawa en 1957 y la de Roman Polanski (1971).




