Internacional

Papa se manifiesta con dureza contra la Gay Pride

Mientras que los organizadores interpretaron el éxito de las jornadas del Orgullo homosexual (Gay Pride) en Roma como el comienzo de un cambio en la mentalidad italiana, el papa Juan Pablo II reiteró este domingo en términos especialmente duros la oposición de la Iglesia católica a la manifestación.

ROMA, Jul 9 (AFP) - Mientras que los organizadores interpretaron el éxito de las jornadas del Orgullo homosexual (Gay Pride) en Roma como el comienzo de un cambio en la mentalidad italiana, el papa Juan Pablo II reiteró este domingo en términos especialmente duros la oposición de la Iglesia católica a la manifestación.
Juan Pablo II expresó su "amargura" por las celebraciones homosexuales de la Gay Pride, a la que calificó de "insulto" al Gran Jubileo del año 2000 y a los valores cristianos, durante la oración dominical del ángelus en la plaza de San Pedro en el Vaticano.
"Considero mi deber evocar las manifestaciones que tuvieron lugar en Roma estos últimos días", dijó el Papa.
"En nombre de la Iglesia de Roma, no puedo dejar de expresar mi amargura ante el insulto efectuado al Gran Jubileo del año 2000 y la ofensa contra los valores cristianos de una ciudad cara a los católicos del mundo entero", por las jornadas de la World Gay Pride, que hoy acaban en Roma tras ocho días.
"Los actos homosexuales son contrarios a la ley natural" agregó citando el catecismo de la Iglesia católica.
El Papa se dirigió a varias decenas de miles de peregrinos en la plaza de San Pedro.
La intervención, inesperada, se produjo al día siguiente del acto culminante de las celebraciones, la gran marcha homosexual que reunió por lo menos en la capital italiana a 200.000 personas.
Hasta hoy, Juan Pablo II no se había pronunciado personalmente sobre la World Gay Pride.
La oposición del Vaticano a las jornadas del Orgullo Homosexual no es nueva: desde el pasado mes de febrero, la Santa Sede venía pidiendo a las autoridades italianas el aplazamiento de una manifestación que consideraba "inoportuna" en pleno año del Jubileo. Además, a principios de la semana, el Sumo pontífice prohibió al obispo francés Jacques Gaillot que participase en un debate sobre homosexualidad y religión.
Pero la condena sin paliativos del Papa suena como un llamado al orden en una Italia que se descubre como más liberal de lo que ella misma pensaba.
Nunca antes se había hablado tanto de homosexualidad en la península itálica. Los diarios rebosan de debates y foros, mientras ciertos representantes eclesiásticos se plantean ciertas preguntas y reclaman un diálogo entre la Iglesia y los homosexuales.
El éxito, el sábado, del gran desfile homosexual, que reunió en las calles de Roma a 200.000 personas según los organizadores, marcó "un punto de inflexión histórico", estimó unánimemente la prensa dominical italiana, quien se sorprendió de que los gays "reivindiquen sus derechos razonables" (Il Corriere della Sera) o calificó el desfile homosexual de "muy tranquilizador, sin provocaciones gratuitas ni obscenidades" (Il Messagero).
"Los italianos no son como los pinta la derecha y la jerarquía vaticana", estimó Imma Battaglia, presidenta de la asociación Mario Mieli, una de las organizadoras.
"El Papa debería ciertamente reflexionar sobre lo que ha dicho. Es triste", declaró a la AFP, estimando que no hay "posibilidad de diálogo con el Vaticano".

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