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La defensa antimisiles, manzana de la discordia entre Rusia y EEUU

La voluntad de Washington de construir un sistema de defensa antimisiles, en violación de un acuerdo soviético-norteamericano de 1972, es el principal punto de fricción entre las dos potencias nucleares, en vísperas de la primera cumbre Putin-Clinton del 3 al 5 de junio en Moscú.



MOSCU - La voluntad de Washington de construir un sistema de defensa antimisiles, en violación de un acuerdo soviético-norteamericano de 1972, es el principal punto de fricción entre las dos potencias nucleares, en vísperas de la primera cumbre Putin-Clinton del 3 al 5 de junio en Moscú.
Se trata de una cuestión delicada, ya que Moscú amenaza con cuestionar todo el proceso de desarme nuclear si Estados Unidos no respeta el tratado de misiles balísticos ABM de 1972.
No obstante, nadie espera un avance en la cumbre de Moscú.
"Un compromiso es poco problable", advirtió el secretario del Consejo de Seguridad ruso, Serguei Ivanov. "No espero que se llegue a un acuerdo sobre estas cuestiones", respondió como un eco su homólogo norteamericano, Samuel Berger, consejero presidencial para Seguridad Nacional.
El presidente ruso, Vladimir Putin, no dudó el pasado mes de abril en amenazar abiertamente a Washington. Si Estados Unidos "viola el acuerdo ABM, no sólo nos retiraremos del START II, sino de todo el sistema (de limitación) de las armas estratégicas y eventualmente tácticas", dijo.
Por el momento, Washington no ha hablado abiertamente de violar el tratado ABM, sino simplemente de renegociar sus términos para conseguir el visto bueno de Moscú a un nuevo sistema de defensa antimisiles (NMD), justificado por la amenaza de nuevos países potencialmente hostiles, como Irán o Corea del Norte.
Los rusos, sin dinero suficiente para lanzarse a una nueva carrera armamentística, quieren evitar a cualquier precio que se modifique el actual equilibrio de fuerzas.
Una revisión del tratado ABM, estimó recientemente el general Valeri Manilov, número dos del Estado mayor ruso, "destruiría el equilibrio entre los armamentos defensivos y ofensivos, lo cual desembocaría inevitablemente en una carrera armamentística".
Oficialmente, Vladimir Putin intentará convencer al presidente estadounidense Bill Clinton, pero los analistas añaden que con pocas esperanzas.
El mandatario ruso dispone al menos de dos monedas de cambio: los tratados bilaterales ruso-norteamericanos START II y START III.
START II, firmado en 1993, prevé reducir el número de ojivas nucleares a 3.500 para Estados Unidos y a 3.000 para Rusia en el año 2007, lo cual significa una reducción de dos tercios de los arsenales de ambas potencias. Rusia, que acaba de ratificarlo, amenaza con no aplicarlo si el tratado ABM es modificado.
START III, de momento, tan sólo es un proyecto en negociación. Prevé una reducción a 2.500 o 2.000 ojivas para Estados Unidos y Rusia. Moscú ya ha propuesto rebajar la cifra a 1.500. Por ahora los norteamericanos lo rechazan.
"Por razones de propaganda, Putin insistirá en el START III y en la continuación del desarme nuclear, pero sabe que la decisión estadounidense sobre el tratado ABM va a provocar una larga pausa en la negociación entre ambas superpotencias", prevé el politólogo moscovita Viktor Kremeniuk.

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