NIÑOS CON SIDA EDUCAN A OTROS JOVENES CON LA ENFERMEDAD
Hydeia es una jovencira estadounidense que nació con sida y que, a pesar de haber vivido sus 14 años de vida a la sombra de la muerte, dedica la mayor parte de su tiempo a esfuerzos filantrópicos que averguenzan a los adultos que no los emprend...
Hydeia es una jovencira estadounidense que nació con sida y que, a pesar de haber vivido sus 14 años de vida a la sombra de la muerte, dedica la mayor parte de su tiempo a esfuerzos filantrópicos que averguenzan a los adultos que no los emprendieron.
La muchacha ha fundado su propia organización para poder viajar por Estados Unidos y educar a otros niños sobre el sida.
Se presenta regularmente en los principales programas de noticias y entrevistas de Estados Unidos, como el de Ophra Winfrey y participó, junto con otros jovencitos, en un nuevo documental del Canal Disney "Friends for Life: Living with AIDS" (Amigos de por vida: Viviendo con el sida) sobre los niños que padecen la enfermedad.
"Deseo ayudar porque no quiero sentir lástima de mi misma. Quiero que salga algo bueno del sida que padezco y si puedo prevenir que otro niño lo sufra habré salvado una vida", dijo Hydeia en una entrevista con Reuters.
"Y cómo explica a los niños su existencia con el sida?
"Les cuento mi rutina diaria de tomar medicinas y visitar a los médicos; pero eso es todo lo que puedo decirles, porque no sé como es sentirse y comportarse cuando no se tiene sida".
Con sus trenzas y un aro en la nariz, Hydeia luce como cualquier adolescente de su edad.
Sin embargo, sufre de ataques regulares de náusea, diarrea y fatiga y como muchos pacientes de sida, vive atada a un "cóctel" de medicinas que requieren de tanta puntualidad que tiene que despertarse dos veces cada noche para tomarlas.
UNA VIDA DIFICIL
Sin embargo, a pesar de las dificultades, nunca se siente abrumada.
"Es parte de mi vida, como ser negra y ser mujer. No puedo cambiarlo, así que no me preocupo. Mi mamá me enseño que no hay que sentir verguenza por padecer de sida", dijo.
Su madre adoptiva le dijo a Hydeia que probablemente moriría antes de cumplir los cinco años, pero gracias a medicinas experimentales ha superado ese vaticinio.
A pesar de vivir con la constante amenaza de la muerte, Hydeia trata de llevar una vida normal.
"No me preocupa la muerte. Uno puede morir atropellado por un carro o de un disparo: nunca se sabe. T odo lo que vive muere", agregó.
Hydeia se ha acostumbrado tanto a vivir con sida que incluso convenció a sus padres adoptivos a adoptar a otro bebé con la enfermedad.
Sin embargo, tiene también sus días malos. Al comenzar su nueva escuela este año, una alumna que la vio hablar sobre el sida en televisión corrió el rumor de ella había contraído el mal por acostarse con 10 chicos diferentes.
"La chica que inició el rumor era muy popular y no me hizo un favor. Los otros chicos no querían hacerse amigos míos". Hydeia enfrentó el rumor parándose frente a sus compañeros y diciéndoles: "Tengo sida".
Otra adolescente que aparece en el documental es Stephanie, de 12 años, quien contrajo el sida a través de su madre porque sta fue infectada por una tranfusión.
Tal como Hydeia, Stephanie dice que le gustó participar en el documental.
SIN SECRETOS
"Quería ayudar a los niños con sida a sentirse más fuertes y quizás a admitirlo en público", dijo Stephanie, quien explicó que lo peor para un niño con sida es mantenerlo en secreto.
"Si uno va a mantener un secreto en la vida, al menos debe decirlo a una persona. Si no se dice, uno se enferma. A mi me daban dolores de estómago y fiebre cuando callaba", añadió.
Stephanie tampoco se siente abrumada por su suerte.
"Yo no pienso en la rabia porque no tiene sentido sentirse enojada si una sigue viviendo. No es bueno estar pensando en la muerte cuando se sigue viviendo", señaló.
El documental fue dirigido por Barbara Kopple, ganadora de dos premios Oscar y cuya obra anterior fue "Wild Man Blues", sobre la pasión de Woody Allen por el jazz.
"Este es uno de mis trabajos principales porque llenó d energía mi propia vida y me hizo dar la importancia que merecen las cosas nimias y vacías y concentrarme en las más importantes", dijo Kopple.
La directora aspira a que el filme, que muestra a niños educando a otros niños sobre el VIH y el sida, despeje algunos temores sobre la enfermedad que tienen las personas menos informadas.
Si algo pretende demostrar el documental es que estos chicos son como todos los demás, con sueños y esperanzas.
Stephanie quiere ser enfermera algún día para ayudar a otros, de la misma manera que ella la recibió.
Hydeia es un poco más reservada sobre su futuro.
"Tengo que pasar la escuela y pensarlo después", dijo




