PSIQUIATRAS ESTUDIAN INCIDENCIA DEL ALCOHOLISMO Y EL SUICIDIO EN CUBA
La Habana, 27 sep (EFE).- Las bebidas alcohólicas como el ron, la de mayor consumo en Cuba, son ingeridas de manera regular por un porcentaje de la población de la isla (11 millones de habitantes) que oscila entre un siete y un nueve por ciento, ...
La Habana, 27 sep (EFE).- Las bebidas alcohólicas como el ron, la de mayor consumo en Cuba, son ingeridas de manera regular por un porcentaje de la población de la isla (11 millones de habitantes) que oscila entre un siete y un nueve por ciento, mientras el índice de suicidios ha descendido en los últimos años, de acuerdo con datos oficiales.
Estos hechos fueron debatidos en un Congreso de Psiquiatría celebrado estos días en La Habana, con la participación de más de 400 delegados de unos 15 países de América y Europa.
El especialista José Sandoval, del hospital habanero "Calixto García", dijo que el alcoholismo en Cuba, aunque no constituye un problema de salud grave, "forma parte de estilos de vida, patrones culturales y de consumo, entre otros" y frecuentemente incide en accidentes, la violencia familiar y otros conflictos.
Por eso, las autoridades de salud de la isla han puesto en marcha un programa de rehabilitación y control del alcoholismo que tiene como base la prevención a nivel de la comunidad.
En el foro fue presentado un estudio realizado por la investigadora Lillian de la Parte, en la barriada de Centro Habana, cuyos resultados revelaron que el 39 por ciento de los encuestados son alcohólicos, con predominio de los bebedores moderados.
De acuerdo con los resultados de la investigación, del total de afectados, un 11,5 por ciento son mujeres, mientras la mayoría se inició en ese hábito antes de cumplir los veinte años.
Pero, al analizar a los adictos, resultó que un 25 por ciento de ellos presentan antecedentes de padres alcohólicos, el 54 por ciento se encuentra entre las edades de 20 a 24 años y un 70 por ciento son estudiantes.
La especialista opinó que los motivos del inicio del alcoholismo son "multifactoriales" como el uso inadecuado del tiempo libre, la presencia de bebidas alcohólicas en las reuniones de amigos, el mal ejemplo de los padres y la disponibilidad del producto.
Otro tema que ocupó la atención de los participantes en el foro fue el del suicidio, que hoy ocupa el octavo lugar entre las causas de muerte en la isla.
Según datos del grupo nacional de Psiquiatría de la isla, la tasa de suicidios fue en 1995 de 19 por cada 100.000 habitantes y en 1996 bajó a 18.
Las investigaciones de este tipo de conducta indicaron que en la isla por cada acto de suicidio consumado se han producido 10 ó 12 intentos y las provincias más afectadas son las cinco más orientales del país.
La especialista Lourdes Barroso, del hospital "Hermanos Ameijeiras", dijo que esos intentos de quitarse la vida son más frecuentes entre las mujeres, para quienes el prender fuego con sustancias combustibles es la fórmula más común y para los hombres, el ahorcamiento.
Barroso señaló que la tercera edad presenta una de las altas más altas, aunque se presentan casos en todas las edades, incluídos los adolescentes, quienes por factores psicológicos son muy sensibles a padecer trastornos relacionados la mayoría de las veces con la familia y la escuela.
La depresión y la demencia, sobre todo en los ancianos, los trastornos psicológicos como la desesperanza, la soledad, los problemas de autoestima y los sociales como el abandono económico, son algunos de los factores que inciden en esta conducta.
Para la especialista cubana "es preciso ir a las causas que motivan el suicidio y trabajar sobre todo con la comunidad, en la prevención y enseñar a las personas como modificar los estilos de vida para enfrentar los problemas cotidianos".
Un estudio realizado por investigadores del Instituto Cubano de Medicina Legal el año pasado indicó que en los años 50 Cuba exhibía tasas de suicidio por encima de 10 por 100.000 habitantes, en 1957 era de 13,1, y en 1959 era de 15,4.
De acuerdo con esa fuente, tras un descenso en los años sesenta, en la década de los 70 comienza nuevamente a ascender esa tasa y a partir de 1980 las estadísticas registraron en torno a 21 por 100.000 habitantes y, en 1993 el índice fue de 21,5. EFE




