El caso de corrupción por unas motos durante la alcaldía de Gustavo Petro
Esta semana el candidato Rodolfo Hernández, refiriéndose a Petro, dijo: “La corrupción en su alcaldía fue evidente”.

El caso de corrupción por unas motos durante la alcaldía de Petro
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Esta historia comienza en abril de 2012, cuando el comandante de la XIII Brigada, general Gabriel Pinilla Franco radica la solicitud para adquirir 150 motos Zero DS para los Batallones de Policía Militar No. 13 y No. 15. Son unas motos eléctricas. Un mes más tarde, quien era el subgerente técnico del Fondo de Vigilancia, una entidad del Distrito, Jesús Amado Abril, firma estudios previos para comprar no 150, sino 100 motos.
El valor es de 4 mil 300 millones de pesos. 70 para la policía metropolitana, y 30 para la Brigada XIII. Esos documentos desaparecieron del expediente. Esto importa porque las motos que pidió el general Pinilla costaban 38 millones, pero las que luego compró el Fondo, que eran exactamente iguales, costaron 43. 5 millones de pesos más y nunca funcionaron para las necesidades de Bogotá.
La Contraloría de Bogotá, en su informe de visita fiscal, o sea, en la revisión que hace de ese contrato, encuentra que puede haber faltas disciplinarias y penales. Remite lo que encuentra a la Fiscalía y a la Personería, y le cuenta al Fondo de Vigilancia. La oficina jurídica del Fondo, los abogados de esa entidad lo revisan y también encuentran posibles irregularidades. Y la gerente del Fondo, Natalia de la Vega, le cuenta esto al alcalde Gustavo Petro, el 16 de noviembre de 2012. ¿Cuál era la irregularidad? Que las motos las compraron a dedo, sin pluralidad de oferentes. Hay interés indebido en la celebración de contratos.
¿Qué hizo el alcalde?
Esa respuesta depende de a quién se le pregunte. Gustavo Petro siempre ha dicho que él denunció la corrupción, pero en realidad lo que hizo fue remitir la denuncia de la Contraloría y del propio Fondo, a su oficina jurídica, que no encontró ningún problema. De hecho, el escándalo se destapa públicamente porque el colega Yesid Lancheros lo cuenta en el periódico El Tiempo. El año pasado la ex directora del Fondo fue llamada por la sala de instrucción de la Corte Suprema dentro de la diligencia seguidas en contra de Gustavo Petro por estos hechos. El caso lo tiene, todavía, el magistrado Misael Rodríguez. Esto, claro, no quiere decir que sea culpable, sino que lo están investigando. Está en etapa de indagatoria.
Por el caso hay dos condenados: el exgerente del Fondo de Vigilancia, César Manrique, y el exsubgerente, Jesús Amado Abril. Los dos fueron hallados culpables por el delito de interés indebido en la celebración de contratos. El fallo contra Manrique lo tumbaron meses después, pero ese caso sigue vivo y está en el despacho de la fiscal Gloria Zambrano.
Además, las motos compradas operaron un tiempo, pero luego, por falta de mantenimiento, terminaron, como tantas otras cosas, en una bodega en Soacha, envejeciendo, pero eso sí: la platica en manos de los contratistas.



