Inmigración

El desgarrador testimonio de una madre que perdió a su bebé en un naufragio

El pasado 10 de octubre la vida de Rosmary, una migrante venezolana, cambió para siempre

En la noche de ese domingo, alrededor de 30 personas de diferentes nacionalidades (cubanos, haitianos y venezolanos) que se encontraban en Necoclí, Antioqua, decidieron cruzar la frontera entre Colombia y Panamá por vía marítima con la ilusión de buscar nuevas oportunidades y cumplir el sueño americano.

Rosemary, su bebé de ocho meses y su esposo se embarcaron en una lancha con cupo para 22 personas. Sin embargo, se subieron treinta migrantes y dos lancheros más. Ella logró sentarse a la orilla de la esta junto a su bebé para amamantarlo y pasadas dos horas de viaje, la situación se empezó a complicar, empezó a sentir por sus tobillos el agua del mar y con miedo alertó a su esposo.

"Los haitianos empezaron a gritar 'agua, agua, agua', ellos estaban en la punta de la lancha, angustiados y preguntaron si esta situación era normal y les dijeron que sí, que a veces llegaba hasta las bancas", relató Rosemary en 10AM Hoy por Hoy.

Siguieron con la travesía, poco a poco el agua ya les daba por las pantorrillas, bajaron la velocidad de la lancha, "sentí de una forma muy rápida que el agua ya estaba en mis rodillas, mi bebé ya se estaba empezando a mojar."

El esposo de Rosemary pidió que le abrieran espacio para que ella se acomodara en otro lugar:

"Le dejé el bebé a una persona porque ya estaba dormido mientras me acomodaba, pedí que me pasaran el niño y en ese momento todos los haitianos se levantaron desesperados, la lancha se sumergió y caímos al vacío del mar", afirmó.

Rosemary no sabia nadar, no tenía chaleco salvavidas, sentía que se hundía pero trataba de flotar, las maletas fueron su soporte:

"Mi esposo y yo desesperados empezamos a gritar por mi niño, escuché a alguien persona que se le fue. Volvimos hacia la lancha que estaba boca abajo, tratando de buscarlo. Encontramos una linterna, pedí que alumbraran para ver si lo veía", contó conmocionada.

18 horas estuvieron en el mar tratando de sobrevivir, encontraron un celular, buscaron GPS, y empezaron a nadar junto a ocho personas más.

"Nos rescataron unos pescadores, hicieron un llamado a otras personas de su comunidad y pidieron agua, comida y suero para nosotros".

Los pescadores les brindaron apoyo emocional y moral, Rosemary y su esposo se encuentran en Acandí a la espera de ayuda por parte del Gobierno. Quieren salir de forma segura y poder llegar a Estados Unidos.

Con un nudo en la garganta Rosmary relata que "los sueños a veces se vuelven pesadillas, si tuviera la oportunidad de regresar el tiempo, ese sueño nunca lo habría realizado, jamás pensaría en hacer esta travesía".

Cortesía / Cortesía

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