Cuidados paliativos deben ser un derecho humano fundamental

Esto requiere dotarlos de obligatoriedad y de universalidad para que cobijen a todos los pacientes terminales sin importar su condición social.

Así lo expuso María Susana Ciruzzi, pediatra de la Universidad de Buenos Aires, y una de las especialistas invitadas al Congreso Iberoamericano de Derecho Sanitario, organizado por el Centro de Pensamiento en Derecho a la Salud, de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad Nacional de Colombia.

Ciruzzi opina que la idea de transformar el cuidado paliativo en derecho fundamental no es capricho, sino un postulado sobre el que ya se trabaja en todo el continente y que se tramita en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), además, para América Latina incluye un alegato notable.

Al respecto, el 83 % de la población carece de un adecuado tratamiento para el dolor moderado o severo, además, los países en vías de desarrollo de la región tienen acceso sólo al 6 % de la morfina que se distribuye en todo el mundo, a pesar de que en el hemisferio vive la mitad de los enfermos con cáncer y más del 70 % de los infectados con VIH. Lo que se busca, entonces, es lograr un equilibrio y que el cuidado paliativo pueda ejecutarse en igualdad de condiciones, tanto en Europa como en otros continentes.

Es decir, el fracaso de los Estados para garantizar que las personas tengan acceso a las drogas que permiten tolerar el dolor, no sólo viola el derecho humano a la salud sino que da un tratamiento cruel, inhumano y degradante, según lo ha explicado la ONU.

Los pacientes se despersonalizan

Se entiende que la primera obligación médica es curar, pero cuando la salud y el freno a una enfermedad no pueden tener una respuesta, existen herramientas para garantizar al enfermo un cuidado digno y una mejor calidad de vida.

Mitigar el dolor, confortar al paciente y a su familia, así como acompañarlos en el tránsito a la muerte, suelen ser tratamientos desdeñados en el sistema de salud; sin embargo, las experiencias demuestran que suelen ser altamente idóneos y valiosos para el doliente y sus seres queridos, además de contribuir a disminuir la angustia que produce la situación.

“Está demostrado a través de estudios, que los pacientes terminales tienen otras preocupaciones adicionales a intentar prolongar sus vidas. Sus prioridades incluyen evitar el sufrimiento, compartir con sus allegados, tener contacto con otras personas, estar conscientes y no convertirse en una carga para los otros. Nuestro sistema sanitario, centrado en la tecnología médica, ha fracasado en satisfacer estas necesidades y el costo de este desastre va más allá del gasto económico”, dijo Ciruzzi.

Un enfermo con pocas expectativas de vida se despersonaliza en ocasiones y pasa a ser llamado, irrespetuosamente, como “el de la cama del primer piso o el del cuarto piso, aún en la enfermedad, cuando el sistema sanitario parece considerarlo como secundario, éste conserva su dignidad. En este momento el paciente deja de ser un conjunto de órganos que no funciona adecuadamente para ser reconocido como un ser humano que necesita una respuesta médica integral”, agregó la pediatra argentina.

Por eso, una de las posibilidades que debe reglamentarse es que sea internado en su casa donde pueda mantener su cotidianidad, pero en caso de que muera allí, esto no debe implicar un problema legal.

Así mismo, se afirma que la eutanasia y el suicidio asistido han aparecido, de cierto modo, para detener el sufrimiento, pero según Ciruzzi, estos procedimientos refuerzan de alguna manera el que existan cuidados paliativos.

Incluso en Bélgica y Holanda, donde la eutanasia y el suicidio asistido están reglamentados, se ha visto, dice la experta, que de cada siete personas que adquieren medicamentos para morir, dos no los usan, siguen viviendo, tal vez porque el solo hecho de tener a la mano esas medicinas que les dan derecho a morir, los tranquiliza y les da excusas para luchar otro tiempo.

“Es así como debe llegar un cuidado paliativo integral, aceptado por el paciente, porque vivir no es una obligación, vivir es un derecho”, finalizó Ciruzzi.

Por último, el Congreso Iberoamericano de Derecho Sanitario finaliza mañana viernes 9 de octubre y se centrará en el tema “¿Hacia dónde va el sistema de salud?”

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