Sentencias polémicas

Iglesia sale en defensa de Duque por trino sobre la virgen de Chiquinquirá

Los Obispos de la provincia eclesiástica de Tunja, rompieron su silencio tras la tutela que ordenó borrar un trino escrito por el Presidente Duque.

Luego de que se conociera que por desacato a la orden del Tribunal Superior de Cali, se podría iniciar un proceso disciplinario contra el presidente de la república Iván Duque, en la Cámara de Representantes, los representantes de la iglesia en Boyacá hablaron sobre la controversial tutela.

Hay que decir que el Tribunal Superior de Cali, en cabeza del magistrado Germán Darío Góez Vinasco, remitió a la Comisión de Investigación y Acusaciones de la Cámara de Representantes, el fallo de desacato de parte del presidente Iván Duque, por no haber borrado un trino sobre la virgen de Chiquinquirá como le ordenó un fallo de tutela.

La Cámara ahora deberá proceder y determinar si el jefe de estado debe o no ser sancionado disciplinariamente, por no haber acatado la orden judicial, pues el pasado miércoles venció el plazo que dicho Tribunal le dio al mandatario de los colombianos para eliminar un ‘trino’ de su cuenta personal en el que conmemoraba el ‘Día de la Virgen de Chiquinquirá’, esto luego de un que ciudadano interpusiera una tutela, según él, en defensa, de la protección de los derechos a la libertad de culto y el principio de separación entre la religión y el Estado.

Y es que el Tribunal Superior de Cali, había considerado vulnerados los derechos del ciudadano que interpuso la tutela, argumentando que al invocar la protección de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, el primer mandatario no solo estaría violando la libertad de cultos -garantizada por la Constitución política de Colombia- sino también atentando contra la separación entre la Iglesia y el Estado por ser funcionario público, pero todavía más, estaría favoreciendo un credo religioso específico sobre los demás.

A propósito del fallo del Tribunal Superior de Cali sobre la tutela que ordenó borrar el trino escrito por el Presidente Iván Duque, relacionado con su devoción a la Virgen de Chiquinquirá, los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Tunja emitieron un mensaje oficial al respecto, en donde respaldan al jefe de estado, y cuestionan la decisión del tribunal.

Dicha provincia eclesiástica está conformada por el obispo de Chiquinquirá (Boyacá), Luis Felipe Sánchez Aponte; el obispo de Duitama y Sogamoso (Boyacá), Misael Vacca Ramírez; el obispo de Garagoa (Boyacá), Julio Hernando García Peláez; el obispo de Yopal (Casanare), Edgar Aristizábal Quintero; el vicario Apostólico de Trinidad, Héctor Javier Pizarro Acevedo, y el Arzobispo de Tunja, Gabriel Ángel Villa Vahos. Todos los anteriores, firmaron el comunicado público.

Para los obispos de la provincia eclesiástica de Tunja, “lo más sorprendente del caso fue la celeridad con la que, dos de los tres magistrados fallaron la tutela, en un país en el que miles de procesos reposan por años sin ser atendidos, pero sobretodo, el sentido de la providencia: ordenar en un plazo perentorio de 48 horas para borrar el trino de su cuenta personal y en el futuro ¡abstenerse de hacer manifestación alguna de su devoción mariana!”.

En su comunicado oficial, los obispos trajeron a colación el artículo 18 de la constitución política de Colombia, que reza que “nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar en contra de su creencia”.

Tomando en cuenta el mandato constitucional, los obispos contrainterrogan al Tribunal de Cali, interpretando que tal artículo “significaría que en Colombia ni el presidente, los magistrados, gobernantes o alcaldes ¿no pueden ejercer sus propios derechos y libertades de conciencia y de cultos? ¿No es ésta una discriminación y exclusión de ciertas personas, sólo por razón de sus cargos, del ejercicio de sus derechos fundamentales?”.

Pero además, señalan que la decisión de los magistrados, es prácticamente ‘oportunista’: “lo que podría pasar como una anécdota más, en el pintoresco repertorio de acciones judiciales que de tarde en tarde, algún sediento de notoriedad y protagonismo propone a nuestro complejo sistema judicial, se ha convertido, sin embargo, en un asunto que como creyentes no podemos pasar de largo y prueba de ello, ha sido la reacción de miles de ciudadanos, especialmente católicos, que en su inmensa mayoría expresaron su indignación al pretender por una parte, coartar la libertad de expresión del primer ciudadano de la nación y por la otra, desconocer el sentimiento religioso de la inmensa mayoría del pueblo colombiano, por lo menos un 70% que se declara cristiano católico”.

Señalaron que la decisión además es exagerada e inoportuna en medio de la pandemia: “¿De dónde entonces, surge esta iniciativa tan inusual como inoportuna, por la grave crisis que estamos atravesando, producida por la Covid-19, que exige precisamente la unidad de todos para luchar contra sus efectos destructivos y no solo para la salud, sino también para el mismo tejido social, para la economía y para el empleo y que va a requerir el esfuerzo de todas las gentes de bien? Como pastores de esta Provincia Eclesiástica, presente en Boyacá y Casanare, por la misión que tenemos de cuidar el rebaño que nos ha sido encomendado y ante el clamor de muchos fieles, nos sentimos movidos a compartir con ustedes algunas reflexiones y de proponer algunas respuestas”.

Teniendo en cuenta lo anterior, los obispos sostuvieron que se ven en la necesidad de referirse y explicar en detalle la devoción a la virgen del rosario de Chiquinquirá, de esta forma:

1. Históricamente, el lienzo precioso de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, renovado prodigiosamente en diciembre de 1586, ha representado para el pueblo colombiano, un referente de primer orden en la construcción de identidad cultural y de consolidación de la fe cristiana, ya desde los albores de la evangelización. No en balde ha sido lugar de romería por más de cuatro siglos, la imagen ha sido reproducida infinidad de veces desde Guatemala hasta el Perú, jugó un papel protagónico durante la independencia, al punto de que el Libertador la visitó tres veces y en 1919, en el primer centenario de la Independencia, fue coronada como Reina y Patrona de Colombia.

2. En nuestros días, el Papa san Juan Pablo II vino al país para celebrar los 400 años de su renovación milagrosa y bajo el lema, Con la paz de Cristo por los caminos de Colombia, recorrió el país trayendo un mensaje de paz y de reconciliación que todavía resuena y que el actual pontífice, Francisco, recogió en su periplo de hace tres años cuando se encontró con la Reina y Patrona en la catedral primada de Bogotá y puso bajo su protección y amparo la invitación a dar el primer paso en la consolidación de la paz, la justicia, la atención a los pobres y el cuidado del medio ambiente.

Y en defensa de la devoción manifiesta del presidente Duque, los obispos manifestaron que “es cierto que la Constitución de 1991 habla de un Estado laico, pero eso no quiere decir que sea un Estado indiferente y mucho menos ateo. Más aún, en el preámbulo se invoca la protección de Dios y más adelante se garantiza -entre los derechos fundamentales- la libertad de conciencia y el derecho a no ser molestado por razón de sus convicciones o creencias, ni obligado a actuar en contra de su conciencia (numeral 18). Lo que deja ver que en Colombia todos podemos profesar libremente nuestra fe y que el Estado, lejos de ser hostil o contrario a la misma, está obligado a proteger su libre ejercicio”.

 

Además, basándose nuevamente en el orden constitucional colombiano, los obispos argumentan que “el número siguiente de nuestra Carta Magna (art. 19) dice así: “Se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley. Y en el Artículo 20: Se garantiza a toda persona la libertad de expresar y difundir su pensamiento y opiniones… de modo pues que en nuestro territorio no existe el delito de opinión y que todos, incluido el Presidente de la República, somos libres de expresar nuestras convicciones religiosas, sin temor a ser sancionados”.

A los representantes de la iglesia en Boyacá y Casanare les preocupa lo que llamaron “una tendencia que viene de dos siglos atrás, que se ha venido acentuando en nuestra cultura Occidental y es la pretensión de relegar el sentimiento religioso al ámbito de lo privado, de las convicciones íntimas y a considerar cualquier expresión de fe como algo incorrecto y molesto para los que no son creyentes. Antes se manifestaba en una feroz oposición a la Iglesia Católica y a la predicación del Evangelio, hoy de manera más sutil, como un ambiente de relativismo moral y de libre pensamiento, en el que desaparecen las fronteras entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira”.

Pero además llamaron la atención sobre el “el clima de polarización y antagonismo político que sigue afectando al país, atizado por viejos odios sectarios que se oponen a la búsqueda de la paz y de la reconciliación, pues cualquier gesto del gobernante de turno, va a ser motivo para que el dedo acusador de sus contradictores se levante de modo implacable, endilgándole conductas censurables, así sea la expresión espontánea y sincera de su devoción de siempre a la Madre de Dios, que entre otras cosas, no le hace mal a nadie y sí inspira nobles y elevados ideales y acciones”.

Finalmente, los obispos aseguran que este hecho dictado por el tribunal de Cali, “siembra un pésimo precedente y corrobora la descomposición que se respira en muchos círculos del poder, pero sobre todo, debe invitarnos a nosotros, creyentes comprometidos, a vivir con mayor convicción nuestra fe, a expresarla con plena libertad y a seguir trabajando por una Colombia en la que impere la justicia y se consolide la paz”.

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