VIDEO: Juez envía la cárcel al Juan Santiago Gallon Henao

La Fiscalía lo vincula con una red internacional de narcotráfico

Juan Santiago Gallón Henao, no aceptó cargos por el delito de narcotráfico que imputó la Fiscalía 10 perteneciente a la Unidad Nacional Especializada.

En consecuencia el Juez Primero Municipal de control de garantías ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario.

La investigación contra Gallón Henao, se originó luego del decomiso de 2.029 kilos de cocaína en la ciudad de Barranquilla y por tratarse de tráfico de estupefacientes agravado se tomó la decisión judicial.

El abogado del imputado, Julio Mario Botero, dijo a Caracol Radio que “la fiscalía tenía unos hechos los cuales le fueron imputados, es una investigación de hace dos años por narcotráfico, y con los elementos que la fiscalía tiene dictaron una medida de aseguramiento intramural”.

Agregó que “la señora fiscal contaba con elementos materiales probatorios mínimos para tomar la decisión. El señor Gallón no los aceptó porque no los conocía en su totalidad, una vez conocidos en la imputación estamos observando que los cargos que tiene para la defensa no son tan suficientes a posteriori”. 

Dijo además, que, “ahora lo que se viene es un término para que la fiscalía proyecte lo que es la acusación. En ese término vamos a mirar posibilidades de acuerdo al material probatorio, si se puede llegar a un preacuerdo o sino, para continuar con la acusación y mostrar nuestros argumentos, veríamos la posibilidad de irnos a un juicio, pero esto es prematuro”.

El abogado de Gallón dijo además que “están evaluando la situación de seguridad del presunto narcotraficante y se evaluará con el juez, el Inpec y su imputado si debe continuar en la cárcel Modelo de Cúcuta o es trasladado a otro penal mientras transcurre el proceso de acusación".

Investigación de la Fiscalía:

Las investigaciones de la Fiscalía evidenciaron que alias Gallón sería uno de los principales inversionistas de la estructura narcotraficante que dirigía Andrew Mark Deamer, un ciudadano británico conocido como El Mono o Marcos, quien fue capturado el 1 de noviembre de 2017, en una lujosa finca de Rionegro (Antioquia).

En esa oportunidad, otras 19 personas fueron capturadas en operaciones simultáneas desarrolladas en Bogotá, Medellín, Barranquilla, Santa Marta y Villavicencio.

Diversas técnicas de policía judicial realizadas por los investigadores del CTI de la Fiscalía evidenciaron que los dineros aportados por Juan Santiago Gallón, habrían sido destinados para sostener el engranaje narcotraficante y el perfeccionamiento de una nueva modalidad de camuflaje de estupefacientes, en la que mediante un proceso químico lograban que la cocaína tuviera la forma, textura y olor de productos como concentrado para perros, alimento para gatos, arena y fertilizantes.

Seis incautaciones realizadas en los últimos tres años en diferentes zonas del país, que sumaron algo más de cinco toneladas de cocaína, pusieron al descubierto este plan criminal, que tenía como propósito poner cocaína en Estados Unidos y Europa.

La nueva modalidad criminal

Los indicios recopilados por la Fiscalía General de la Nación permitieron establecer que la organización narcotraficante instalaba laboratorios en zona rural, muchos de ellos en fincas de algunos municipios de Antioquia.

Hasta allí llegaba un grupo encargado de la adaptación de maquinaria artesanal, transporte de insumos y elementos necesarios para el procesamiento.

Posteriormente, el equipo químico ingresaba al área, ponía en marcha la transformación de la cocaína en productos veterinarios y agropecuarios, y en dos días salía del lugar.

En las incautaciones y controles técnicos realizados se detectó la elaboraron de concentrado para perros, arena sanitaria para gatos, fertilizantes, polvo palmito y cocaína líquida; y la utilización de múltiples sustancias controladas, esencias y colorantes para lograr que el estupefaciente tuviera similitud en forma, olor, textura y apariencia a los productos lícitos.

Luego de la transformación, movían el estupefaciente hasta Barranquilla y, a través de la empresa exportadora del cabecilla de la estructura, presuntamente ponían los cargamentos en países de Europa.

Cuando la cocaína era recibida, diversos integrantes de la organización, en específico los químicos, debían viajar a dichos destinos para revertir el proceso y así extraer el estupefaciente para su comercialización.

 

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