Estudiante de Univalle fue acosada sexualmente dos veces
A los 20 años fue acosada por un docente y a los 23 en el servicio médico.
Cali
Las paredes de la Universidad del Valle, no solo se han convertido para hacer grafitis en contra del Gobierno Nacional o para proferir amenazas contra miembros de la fuerza pública, sino que en los últimos años es uno de los mecanismos para evidenciar por parte de las estudiantes, que tienen temor de denunciar el acoso sexual de que han sido objeto y para exigir medidas por parte de las directivas del más importante centro de educación superior del suroccidente del país.
Uno de esos casos es la de una joven, que ha sido acosada en dos ocasiones. Cuando tenía 20 años y ahora que tiene 23 años.
Por no acceder a tener relaciones sexuales perdió dos materias que le significaron dejar a carrera. El docente salió de la Universidad sin ser investigado por la denuncia que instauro la estudiante, a quien el profesorado no le creyó y la tildó de mentirosa.
El segundo acoso sexual que vivió, fue cuando fue al servicio médico por un simple dolor de cabeza. Antes, la estudiante había sido acosada por el mismo galeno, quien le hizo quitar la ropa para tocarla.
Esta estudiante, no solo tuvo que cambiar de carrera en la Universidad del Valle, sino que los problemas psicológicos que le generaron los dos acosos sexuales, le paralizaron la vida.
Precisamente, con el objetivo de visibilizar los hechos de violencias de género que se han presentado y se viene presentando en el campus de la Universidad del Valle, tanto en la sede de Meléndez, al sur de Cali, como en la de San Fernando, se adelanta una Cartografía o Mapa Social, dentro de la construcción de la Política Pública de Género que adelanta el Alma Mater, para identificar los sitios y los casos en donde se presentan estos hechos.
DECLARACIÓN CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La revolución feminista ha sido quizás la más controvertida, pluralista y fecunda del mundo moderno. El trabajo realizado por las feministas en varios frentes: académico, político, artístico, científico, hizo visible una de las formas más execrables de la violencia, la violencia de género. Entre sus múltiples manifestaciones algunas de las más extendidas y naturalizadas por los discursos de la cultura patriarcal son las prácticas del acoso y el abuso sexual, prácticas que trascienden el ámbito de la misma sexualidad para instaurarse en el plano de lo político.
A pesar de las muchas conquistas logradas a favor del reconocimiento y de la igualdad de derechos a lo largo de casi cuatro siglos de luchas feministas, la violencia de género sigue cobrando víctimas. Nuestro país ha sido escenario durante los últimos años de fatídicos crímenes de esta especie perpetrados contra mujeres de distintas edades y condiciones sociales.
La universidad como forjadora de pensamiento crítico y como agente de transformaciones en todos los campos del saber debe ser garante de derechos de los miembros de la comunidad para fortalecer la participación de todos y cada uno en la construcción de nuevos paradigmas sociales y culturales más justos e incluyentes.
Por eso cuando al interior de una institución como la nuestra se produce una movilización masiva de mujeres, en su mayoría estudiantes para protestar por
prácticas sexistas y racistas realizadas por profesores de la universidad, cuando dentro de esta misma movilización se hacen acusaciones a un profesor de nuestra unidad académica por ejercer acoso sexual contra varias estudiantes, cuando en el desarrollo de esa protesta se acusa de complicidad por omisión a nuestra Escuela de Estudios Literarios y a la Institución, resulta necesario y perentorio hacer una declaración pública de nuestra posición frente a la violencia de género y frente a cualquier otro tipo de práctica que vulnere los derechos de las y los estudiantes de nuestros programas académicos.
La Escuela de Estudios Literarios aclara y declara que:
1. Cuando en el año 2014 se realizó una solicitud de cancelación de materia que implicaba una denuncia por el cargo de acoso sexual contra el profesor Óscar Ágredo P, se siguió el debido proceso y se trasladó el caso a la Oficina de Control Interno Disciplinario Docente, para que desde allí y con la colaboración que nos fuere solicitada se juzgaran los hechos y se sancionara o exonerara al profesor. Tal oficina efectivamente realizó la investigación pertinente a lo largo del plazo señalado por la Ley y actuando en derecho exoneró al docente respecto a los hechos de los que se le acusó. La decisión fue informada a la Fiscalía General, a la Procuraduría General de la Nación y a la Oficina de Inspección y Vigilancia del Ministerio de Educación Nacional, entre otras entidades que habían manifestado su interés en el caso.
2. Entendemos que las relaciones entre estudiantes y profesores son en principio de carácter académico y que los lazos afectivos que puedan producirse en el ejercicio del trabajo conjunto deben respetar las distancias que imponen los roles institucionales para no afectar los derechos y deberes de unos y otros.
3. Rechazamos la violencia de género desde las prácticas de desestimación intelectual contra mujeres, hombres, personas transgénero por sus identidades u orientaciones sexuales, hasta el acoso psicológico y el abuso sexual como una de las formas más brutales y lesivas de violencia y velaremos porque los miembros de nuestra comunidad sean respetados en sus diferencias.
4. Rechazamos cualquier tipo de discriminación. Nuestros estudiantes, profesores y profesoras, así como todo el personal de nuestra comunidad académica, deben ser respetados en su diversidad sexual, étnica, cultural y social.
5. Rechazamos cualquier práctica entre profesores y estudiantes que promueva la enajenación de la conciencia, tales como la embriaguez o el consumo de sustancias enervantes que puedan propiciar el abuso contra la integridad moral y física de unos y otros.
6. Los miembros de nuestra comunidad deben hacer uso de su derecho a
denunciar cualquier práctica discriminatoria, de acoso psicológico o de abuso
de la que fueren víctimas, a través de los canales institucionales.
Recordamos que uno de estos medios es la página electrónica: quejasyreclamos@correounivalle.edu.co
No es de nuestro fuero realizar un proceso de investigación y de juicio contra miembro alguno de nuestra comunidad pero llevaremos cualquier denuncia formulada en los términos institucionales a la instancia necesaria y haremos todo lo que corresponda desde nuestras posibilidades para que los hechos sean esclarecidos y para que se tomen las medidas pertinentes.



