12 DE NOVIEMBRE DE 2017

"Si muero, volverán las insignias": sargento Benjamín Quintero

Un santandereano es uno de los pocos sobrevivientes de la Segunda Guerra Mundial. Con 95 años, recordó su participación en el conflicto bélico.

El sargento Benjamín Quintero, vive en Bucaramanga. Tiene 95 años y se mantiene lúcido. Ve por televisión programas relacionados con la Segunda Guerra Mundial y conserva fotografías suyas, en parajes de Alaska, luciendo orgulloso el uniforme del ejército de Estados Unidos.

Invitado al Personaje de la Semana, de Caracol Radio, el sargento Martínez recordó que en 1944, llegó a Estados Unidos para hacer una especialización en periodismo. La Segunda Guerra no terminaba aún y recibió la oferta de vincularse al ejército de esa nación. Para responder tenía 90 días, pero él no lo pensó y aceptó gustoso ir al frente de combate.

Así como fue su determinación de luchar contra los alemanes, el destino le tendría deparado un nuevo rumbo. Un avión que se varó en Perú, no pudo recogerlo en Bogotá, a tiempo y cuando regresó a un permiso de 25 días, convertido en un periodo de descanso de 40, se encontró con que sus compañeros habían partido para Europa.

En consecuencia, el sargento Martínez, criado en una finca de Llano de Palmas, en Rionegro, Santander, fue enviado a las islas Aleutianas, en Alaska, un enclave estratégico frente al estrecho de Bering. Murió Rooselvelt en 1945 y unos meses luego, acabó la guerra.

El sargento Martínez regresó a Colombia y más tarde, tras organizar la finca de su familia, partió para Maracaibo, en Venezuela, para trabajar en una empresa naviera. Hoy, en su apartamento de Bucaramanga confiesa amar al ejército colombiano y aún conserva el Cristo que le regalaron los papás del soldado Johnson, uno de sus compañeros caídos en el día D, en el desembarco, en Normandía.

 

 

Cargando