Las comunidades vecinas a Cerro Matoso se fortalecen culturalmente

Cerro Matoso —South32— lidera el fortalecimiento cultural de los habitantes vecinos a la operación minera. El proyecto involucra a niños y jóvenes en actividades artísticas y artesanales propias de los orígenes indígenas o afrodescendientes.

Se trata de una estrategia diseñada con varios propósitos: rescatar los valores culturales ancestrales de esas poblaciones que durante siglos han habitado la ribera del río San Jorge, involucrar en actividades formativas a las nuevas generaciones de modo que aprovechen, de mejor manera, los tiempos libres, adaptar nuevas rutinas en las poblaciones, empoderar a los adultos en ejercicios productivos que signifiquen nuevas alternativas de desarrollo.

El proceso apunta a generar una formación que permita llevar esa riqueza a otros escenarios fuera del departamento. Y en el mismo sentido, crear empresas de microempresarios artesanales que trabajen la caña flecha, en el simbólico y tradicional sombrero vueltiao, las manillas, las carteras, entre otros productos.

El Gerente de Relacionamiento con Comunidades y director de la Fundación Cerro Matoso, Víctor Manuel Cock Álvarez, explicó que la iniciativa de la empresa surgió del diálogo efectivo con los líderes que representan a las comunidades y que demostraron el interés constante por impactar positivamente a la región con el rescate del legado cultural de los habitantes con arraigos étnicos en el sur de Córdoba.

Cerro Matoso, durante la ejecución del proyecto, ha dotado con instrumentos musicales, vestuario, capacitación con profesores externos y apoyos logísticos a las comunidades de Centro América y Bocas de Uré. A la fecha, se han constituido grupos folclóricos, los cuales se han presentado en varias ocasiones en eventos públicos y han brillado por la calidad y el aprecio del capital ancestral que estaba perdido.

Danzas y cantos, herencia Zenú

“Este fortalecimiento cultural se concertó con Cerro Matoso a través del proceso de diálogo social que ha traído más confianza con la empresa. Nos han dotado de instrumentos, vestuario para las presentaciones y los profesores que han llegado de otras regiones del departamento. Después de dos años de trabajo estamos viendo los resultados, tenemos a unos niños y jóvenes apasionados por el aprendizaje de nuestra riqueza ancestral. El grupo que se forma ya suma cuarenta integrantes. Lo que parecía perdido por las influencias de la sociedad, los muchachos lo han descubierto en su sangre”, exclamó el Gobernador Indígena del Cabildo de Centro América, Luis Joaquín Rojas.

“El tejido reúne el conocimiento, las fibras representan nuestra cultura, la música y las danzas, son nuestra esencia aborigen. Esta experiencia ha sido maravillosa, es un fortalecimiento cultural que nos empodera y enamora. Queremos que en la región y el país también se enamoren de nuestra cultura. Es nuestra riqueza de cientos de años. Reconocemos en Cerro Matoso el logro de este despertar, patrimonio desde nuestros mayores”, expresa Darlys Karina Rojas Parra.

Ella es Sicóloga egresada de una corporación eclesiástica de Sincelejo (Sucre) y es Técnica en Manejo Ambiental, Docente de primera infancia y Técnica Veterinaria. De su esencia sobresale que es una mujer campesina con dones y talentos para labrar la tierra. Tiene 27 años de edad y tres hijos con su esposo que también es zenú. Ella se califica como “hija del maíz”.

Para Rafael Antonio Márquez Beltrán, líder de la comunidad indígena, “la experiencia del fortalecimiento cultural es de progreso. Estábamos confundidos y ahora se ha revivido este bagaje cultural. De la mano de Cerro Matoso estamos rescatando lo que estaba perdido. Estamos admirados con la juventud debido al interés que han mostrado. Se han aficionado y hay pasión. Estamos felices con las gaitas, tamboras, pitos, llamadores y guacharacas”.

Felices, en Bocas de Uré

El proyecto de Cerro Matoso se ha extendido a la localidad de Bocas de Uré con una comunidad afrodescendiente, asentada desde la época de la Colonia en Córdoba.

El proceso incluye formación en música, danza y capacitación en proyectos productivos. Para el tema lúdico, se han aportado instrumentos, vestuario y logística para lograr presentar en otras regiones los grupos folclóricos.

Para la joven Mayerlis Marcelo Argel, “el proyecto ha servido para aprovechar el tiempo libre y aprender valores, bailes y aspectos productivos para nuestras vidas. Se ha aprendido mucho sobre la educación y danza africana. El apoyo de la empresa ha sido mucho, todo esto es posible gracias a la minera y estamos felices”.

Miladis Ibáñez, de la misma comunidad e integrante del Consejo Comunitario, “el proyecto es muy bueno para rescatar la cultura de los antepasados. Los jóvenes están vinculados a la cultura de los ancestros de manera comprometida. La comunidad está muy agradecida”.

Nasly Sofía Ibáñez dice que, “el agradecimiento es enorme por el apoyo a los niños. Vamos a poder mostrar nuestra cultura y herencia de antepasados en otros escenarios. Estamos expresando, con estas manifestaciones, nuestro sentimiento. Estamos muy motivados. Los niños y jóvenes están empleando su tiempo libre y encontrando herramientas para evitar peligros como la drogadicción”.

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