La historia de Diana Ossa y de cómo pudo salvar su embarazo luego de ser quemada
Con ocho meses de embarazo fue atacada con una sustancia química por un hombre

Diana Ossa

Cali
Era febrero del año 2008 y Diana María Ossa Herrera se encontraba descansando en la casa de sus padres en Guadalajara de Buga. Intempestivamente un hombre ingresó a la casa y le cubrió el 60% de su cuerpo con una sustancia química, que de inmediato le empezó a quemar hasta el alma.
En lo único en lo que pensaba era en salvar la vida de la pequeña criatura que vivía dentro de ella, darle una oportunidad de vivir. Cubrió su estómago con sus manos y como pudo salió a la calle a pedir ayuda.

Diana Ossa

Diana Ossa
Nadie se acercaba. Todos la veían con pesar, con desprecio, con una compasión que a su vez los volvía cómplices del victimario. Entonces apareció Mauricio, un vecino a quien no le importó quemar sus manos para intentar sanarla y tranquilizarla. Pero ella se derretía, como plástico al fuego.
Los taxistas que pasaban por el lugar no paraban. La miraban y solo pensaban en el daño que le podría hacer el cuerpo de Diana al cuero y al tapizado del vehículo.
Entonces Mauricio y Diana lograron llegar como pudieron a la clínica más cercana. Cuando arribaron en el hospital se había acabado el agua destilada, el único líquido que le calmaba el dolor. Su madre y su hermano ya estaban acompañándola, así que lo enviaron a él a comprar diez bolsas de leche, con las cuales bañaron el cuerpo de Diana para disminuir el ardor, pero aumentaron la infección.
La remitieron a una clínica privada en Cali, Diana se vio al espejo y quedó sin palabras cuando el parte médico de un oftalmólogo no le dejaba esperanzas: Diana iba a perder la vista, lo importante era salvar al bebé.
Después de cuatro días su familia la trasladó al Hospital Universitario del Valle. La misma institución que hoy está intentando salvarse fue la que la salvó a ella. Gracias a sus galenos, el cuerpo de Diana recibió 22 cirugías que la volvieron a hacer sonreír y le devolvieron la vista, pero ante todo, le ayudaron a darle vida a su amado hijo que gracias a una profesional cesárea nació en condiciones normales y hoy ya es un niño que disfruta de su infancia.

Diana Ossa

Diana Ossa
La voz de Diana se quebranta cuando habla de esta experiencia hoy en día y aunque debe dormir con los ojos abiertos dice que lo que no la mató la volvió más fuerte. Sin embargo, la entristece ver cómo la justicia no ha podido encontrar las pruebas suficientes para juzgar a los sindicados de su agresión.
Ahora ha conocido a su gran amor, alguien que vio en su alma una persona pujante y aferrada a las esperanzas y a su religión católica. Terminó su carrera de contadora y aun cuando al principio no fue fácil conseguir un empleo dónde trabajar porque debía atender personas que la despreciaban con sus miradas, hoy se encuentra laborando con una pareja de esposos médicos que le han dado una nueva oportunidad de vida.
Dos son las enseñanzas que le dejó a Diana esta experiencia: que las mujeres deben valorarse y no seguir suplicando amor a personas que no las valoran y que los hombres deben ser honestos con sus parejas, porque más allá de quemar sus cuerpos lo que queman son sus corazones.




