De una invasión de Cali a medallista olímpica en Río de Janeiro
Ingrit Valencia, la hoy ganadora de la medalla de bronce en los Olímpicos que se realizan en Brasil, forjó su destino a puños en medio de un barrio humilde de la ciudad

De una invasión de Cali a medallista olímpica en Río de Janeiro / Foto, cortesía: Juan Pablo Rueda - El Tiempo
Cali
En medio de la escasez, pasando dificultades lidiando con la violencia en sus calles y ayudando el su hogar, así se crió, en el oriente de Cali, la boxeadora Ingrit Valencia, hoy portadora de la medalla de bronce en la categoría “peso mosca”, menor a los 51 kilogramos, en los Juegos Olímpicos de Río 2016.
Nacida el 3 de septiembre de 1988, a sus 27 años de edad, Ingrit nunca pensó que el juego que muchos consideraban brusco y que sostenía con sus amigos de barrio hoy la llevaría a estar en el podio.
“Le pegaba a los niños, a los hombres y mujeres importar, ella se forjó sola y ahora la acompaña todo un país” narra Rubiela Valencia, madre de Ingrit.
La madre de la hoy medallista olímpica, añadió que su hija salió delante de la mano del entrenador Jorge Aguirre, quien descubrió en aquella niña inquieta un talento, ayudándola a alcanzar títulos locales, nacionales y con su apoyo moral hasta olímpicos.
El debut de Valencia en Río sorprendió al mundo desde su primera batalla, pues se impuso sobre la Centroafricana Judith Mboungnade en tan solo dos de los cuatro rounds tras ganar por decisión unánime de los jueces.
Ingrit, madre de una niña de ocho años, vive ahora en el barrio El Retiro, comuna 15 de la ciudad, donde según sus propios habitantes, “no se puede cruzar de una calle a otra porque entre pandillas se enfrentan” y esto queda revelado en las paredes de algunas viviendas donde hay señales de disparos.
En este mismo barrio, durante la última pelea olímpica de la boxeadora, los vecinos, el entrenador y amigos se reunieron a alentarla desde la distancia, sentados en un andén frente a la tienda de la cuadra, pues en la casa de la deportista no tienen ni siquiera para verla en un televisor propio.
La última pelea de Ingrit fue con la francesa Sarah Ourahmoune con quien perdió por su experiencia, destreza y golpes contundentes, pero en Río de Janeiro quedó marcada la historia de una mujer que a puños forjó su triunfo, fue la primera mujer colombiana en competir en boxeo, quedando en el podio en su primera actuación olímpica.
La boxeadora sin duda dará muchos títulos, no solo al barrio que la vio crecer entrenando en sus polvorientas calles incluso durante su embarazo, sino a todo un país que hoy celebra la fuerza y velocidad de sus puños.



