Viaje al corazón del caribe

Combustible de contrabando, una realidad latente en las calles de Riohacha

No es difícil encontrar, en cualquier calle de la capital de La Guajira, una venta de gasolina de contrabando.

Pese al cierre de la frontera desde hace 7 meses, y los controles cada vez más estrictos para enfrentar el contrabando, en Riohacha parece no agotarse el suministro para las ventas ilegales de gasolina, que proliferan en amplios sectores de la ciudad, en ocasiones ante la mirada ya casi frustrada por parte de las autoridades. 

En la vía a Santa Marta, en la circunvalar, por la carrera 15, y zonas aledañas a la salida hacia Maicao, abundan las pimpinas y los vendedores, en su mayoría Wayúu, caen en hordas ante cualquier carro que se detenga para ofrecer el producto.

"Llevo 4 años vendiendo gasolina, obligada porque nosotros no tenemos empleos buenos y sólo nos queda esto. A pesar que estamos acá a diario, no satisface nuestras necesidades básicas ni la comida de nuestros hijos, pues sólo nos estamos ganando de a 1.000 pesos por pimpina", dice Ariana, mujer Wayúu que pidió el cambio de su nombre real.

Los llamados 'pimpineros', aseguran que no saben de dónde viene la gasolina y que simplemente se limitan a comprar el combustible a los transportadores que llegan a distribuirlo. De igual forma, se quejan por los continuos controles de las autoridades. "Eso nos afecta mucho, porque llegan y se llevan todo, así que uno en esto tiene que aprender a ganar y perder", dice Ariana.

Una pimpina contiene cinco galones, que vendidos al precio de las gasolineras, costaría unos 36.500 pesos. A precio de los vendedores ilegales, una pimpina se puede conseguir en 23.000 pesos, pero dependiendo del valor del distribuidor, este puede subir y alcanzar hasta los 30.000 pesos en una temporada de escasez.

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