Organización Marítima Internacional alerta de riesgo alimentario por tensiones en estrecho de Ormuz
La OMI hizo un llamado a las navieras a ‘evitar’ el estrecho hasta que existan garantías de seguridad en el tránsito por la región.

The reflagged tanker Gas King (foreground) loaded with Kuwaiti crude is escorted December 28, 1988 by the U.S. guided missile frigate, USS Gallery towards the Strait of Hormuz, off the Dubai coast. Two Kuwaiti minesweeping tugs (not pictured here) led the small convoy. The Tanker War started properly in 1984 when Iraq attacked Iranian tankers and the vital oil terminal at Kharg island. Iran struck back by attacking tankers carrying Iraqi oil from Kuwait and then any tanker of the Gulf states supporting Iraq. The air and small boat attacks did very little to damage the economies of either country and the price of oil was never seriously affected as Iran just moved it's shipping port to Larak Island in the straights of Hormuz. AFP PHOTO NORBERT SCHILLER (Photo by NORBERT SCHILLER / AFP) / NORBERT SCHILLER

El secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, afirmó que el estrecho de Ormuz sigue sin ser seguro y pidió a armadores, operadores y navieras evitar su tránsito mientras no existan garantías, en una crisis que alertó podría también amenazar la seguridad alimentaria de continuar.
En una entrevista con EFE en Ciudad de México, Domínguez señaló que casi 6.000 tripulantes permanecen atrapados en el área de conflicto desde hace cerca de seis meses sin haber podido ser evacuados, mientras casi 70 buques han sido atacados y 20 trabajadores del mar han perdido la vida en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
“Mi mensaje para los armadores y los operadores, incluyendo las navieras, es que primeramente lleven a cabo las evaluaciones de riesgo, pero, sobre todo, que eviten transitar el estrecho de Ormuz”, sostuvo.
El responsable de la OMI explicó que los movimientos registrados en los últimos días han sido “muy limitados”, en niveles similares a los del inicio del conflicto, y recalcó que la prioridad debe ser proteger a la gente de mar antes que mantener el flujo comercial.
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La parálisis, sin embargo, tiene consecuencias globales. Según Domínguez, por Ormuz pasa alrededor del 20 % del petróleo crudo mundial, el 19 % del gas natural licuado y el 13 % de los químicos y fertilizantes utilizados por otras economías.
Por ello, advirtió que la prolongación de la crisis no solo golpeará el transporte y los precios de la energía, sino que puede trasladarse a la producción de alimentos.
“Mientras más se extiende este conflicto”, dijo, más se afectará a los tripulantes y a la población mundial por un impacto económico que también se reflejará “en la seguridad alimentaria en años venideros”.
La guerra que lanzaron Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero duraría unas semanas, según anunció entonces el presidente estadounidense, Donald Trump, pero el conflicto está a punto de cumplir seis meses sin visos de finalizar.
Precios disparados
Domínguez aseguró que algunos fletes marítimos han llegado a situarse entre dos y tres veces por encima de sus precios normales, mientras los seguros también han subido y el encarecimiento del combustible se ha acompañado de episodios de escasez en algunas partes del mundo.
Por eso, remarcó en que todos los países tienen un papel en la búsqueda de una solución y en evitar que los buques civiles sean utilizados como “colaterales” de los conflictos.
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La OMI mantiene, según explicó, contactos diarios con los países directamente involucrados, además de trabajar para facilitar asistencia a los tripulantes que continúan atrapados y para que compañías y armadores mantengan el suministro de provisiones.
Al abordar la seguridad marítima más allá de Ormuz, el secretario general advirtió que la multiplicación de conflictos en otras rutas, entre ellas el mar Rojo, seguirá elevando la presión sobre la economía mundial, porque los buques mercantes y sus tripulaciones “ni están preparados ni están destinados” a participar en enfrentamientos.
El panameño evitó poner una fecha al final de la crisis y reiteró el llamado de la organización al multilateralismo y a la desescalada, al considerar que el conflicto “nunca debió iniciar” y que cuanto más se prolongue mayores serán sus efectos humanos y económicos.




