Sofía Gallo confiesa sus aportes como fashion consultant a la marca argentina OKLAN
Los números son fáciles de citar y siempre resultan seductores: entre 2023 y 2024, la cuenta de Instagram de la marca de moda argentina OKLAN pasó de unos 65.000 seguidores a 95.000, un crecimiento cercano al 46 por ciento, y siguió escalando después hasta superar los 101.000


Pero cuando se le pide a Sofía Gallo que explique qué hizo exactamente durante ese año al frente de la dirección creativa de la marca argentina, la respuesta no arranca por la métrica. Arranca por una idea bastante más incómoda de ejecutar: que una marca es un relato, y que un relato se sostiene o se cae en las decisiones chicas.
“Una marca no se sostiene solo con una buena idea de diseño”, dice. “Se sostiene con cientos de decisiones pequeñas tomadas con coherencia.” Esa convicción no la aprendió en OKLAN. La aprendió antes, a los veinte años, cuando todavía cursaba en la Universidad de Palermo y decidió cofundar Kromos junto a su socia Agustina Cotarelo: una marca de diseño de autor pensada para todos los géneros, que dirigió entre octubre de 2020 y octubre de 2021 y en la que ocupó un rol doble, como cofundadora y directora creativa. En poco más de un año desarrolló dos colecciones completas y se hizo cargo de la producción de campañas, el branding, el contenido editorial y la comunicación digital, además de coordinar con fotógrafos, proveedores y equipos de producción. Fue, en sus palabras, el proyecto más formativo de su recorrido, justamente porque no había red. “No había nadie por encima diciéndome qué hacer ni un manual de marca preexistente al que ajustarme: tuve que construir todo desde cero. La visión creativa, el desarrollo de producto, la estética de cada campaña, la estrategia de comunicación, las colaboraciones con fotógrafos, creativos y proveedores: cada decisión pasaba por mí.”
Entre Kromos y OKLAN hubo, sin embargo, un pasaje decisivo y menos vistoso. Gallo pausó su propia marca para entrar a una agencia, Cheta Studio, donde trabajó diseño gráfico, dirección de redes y estilismo para una cartera diversa de marcas argentinas —Lovely Denim, Tap Studio, Carmela Achaval, Biensur, Maia Bergman y Blue Sheep, entre otras—, empezando como community manager y asistente de estilismo en producciones. Fue un movimiento estratégico disfrazado de retroceso. “Me obligó a entrar y salir de identidades de marca muy distintas en muy poco tiempo, aprender a leer rápido el tono de cada una, y entender que cada marca tiene un lenguaje propio que hay que respetar”, explica. “Es la mejor escuela posible para alguien que después quiere asesorar marcas: aprendés a escucharlas antes de hablarles.”
Con esa base llegó, entre abril de 2023 y abril de 2024, el rol que marcó su primera experiencia de liderazgo creativo dentro de una empresa consolidada. En OKLAN condujo la identidad visual de la marca a lo largo de los ciclos Otoño/Invierno y Primavera/Verano 2023-2024, con responsabilidad sobre el desarrollo de colecciones, la dirección de campañas, la curaduría del lenguaje visual y la coherencia entre producto, comunicación y experiencia. Dentro de esa gestión dirigió cuatro campañas insignia —Sparkly Nights, The Art of Movement, Tropicalia y Notas de Verano—, cada una con su propio concepto, casting, locación y equipo. Pensó los conceptos, dirigió la producción, supervisó el estilismo, hizo scouting de modelos y eligió locaciones, fotógrafos y equipos.
El cambio de rol, de diseñadora de lo propio a directora creativa de lo ajeno, exigió una disciplina distinta. En Kromos, la estética podía ser una extensión natural de su gusto. En OKLAN, había un universo preexistente que traducir sin traicionar. “Mi tarea no era solamente diseñar: era pensar la marca como un todo, traducir su universo visual y conceptual a cada pieza, a cada campaña, a cada lanzamiento”, cuenta. La conclusión de ese año es la que hoy define su práctica profesional: “Ser fashion consultant no es opinar desde afuera: es entrar al ADN de la marca y construir desde adentro.”
Construir desde adentro implicó también decidir con quién se mostraba la marca. Dentro de OKLAN, Gallo asumió un rol de articulación entre la etiqueta y el ecosistema de figuras públicas que quería habitar: definía a quién invitar a cada acción, quién encarnaba mejor un lanzamiento y qué tipo de presencia construía qué tipo de relato, coordinando después directamente con los estilistas personales de cada figura y diseñando la acción completa, desde el evento hasta el material que circulaba luego en prensa y redes. Por esas decisiones pasaron, entre otras, Pampita, Zaira Nara, Soledad Pastorutti, Luli Fernández, Rosie Tips, Cinthia Garrido, Cande Pont y Sandra Castellanos.
Nada de eso funciona, insiste, si la campaña se piensa como una sucesión de imágenes lindas. “Una buena campaña no es una linda foto: es un relato visual completo que sostiene la marca durante toda una temporada y se conecta con la próxima”, sostiene. La prueba de que el sistema funciona no es el aplauso inmediato sino el reconocimiento: “Cuando una persona ve una imagen de una marca en la calle, en una pantalla o en una revista, tiene que poder decir, sin esfuerzo, ‘esto es de tal marca’. Mi especialidad está en construir ese reconocimiento.”
Hay un componente adicional que ella subraya y que se explica por su biografía: Gallo creció dentro de un taller familiar de indumentaria infantil y uniformes escolares, entre mesas de corte, pruebas de moldería y decisiones de tela pensadas para resistir el uso real y el volumen de producción. Esa formación de fábrica le dio una lectura de producto que rara vez acompaña a un perfil de dirección creativa, y que en OKLAN se tradujo en decisiones con criterio comercial. “Haber tenido marca propia me enseñó a pensar cada decisión creativa también desde el costado comercial: qué va a vender, qué va a sostener identidad, qué va a posicionar y qué va a confundir”, dice. “No estoy proponiendo lo que se ve bien, estoy proponiendo lo que se ve bien y además funciona.”
El recorrido posterior confirmó la dirección. Después de OKLAN vinieron el trabajo internacional, la consultoría para marcas con presencia en varios mercados y, desde marzo de 2025, su rol como socia de Bhous Studio, la etiqueta independiente con base en Buenos Aires que integra junto a Melina Daian, a cargo de la dirección creativa y el diseño, y Julián Levit, socio capitalista, donde ella aporta la visión de marca y la mirada estratégica. Pero cuando se le pregunta qué pieza de su portafolio muestra primero a una marca que la convoca, la respuesta vuelve a aquel año. “Hoy considero ese año en OKLAN parte de mi mejor portafolio como consultora.”

Erix Montoya Bustos
Cubre la información de Cartagena desde 2000. Se incorporó a Caracol Radio en 2011 y previamente trabajó...




