Entre flores y recuerdos: así fue el homenaje a Miguel Uribe un año después del atentado
Bogotá fue el epicentro de dos homenajes al cumplirse un año del atentado que acabó con la vida del senador.
Velas encendidas, flores, música del coro y decenas de familiares y amigos marcaron este domingo 07 de junio, la conmemoración del primer aniversario del atentado contra Miguel Uribe Turbay.
365 días después del atentado, el legado y el recuerdo del senador sigue presente en los colombianos, quienes se reunieron en dos puntos distintos para honrar su vida: una ceremonia en el Parque El Golfito, donde ocurrió el incidente y otra en el Centro Comercial El Castillo.
En la misa realizada en el El Castillo, en Bogotá, sus seres queridos recordaron al senador y precandidato presidencial cuya muerte conmocionó al país y cambió el rumbo de la política colombiana.
Más información
El silencio se apoderó por momentos del recinto. A medida que avanzaba la eucaristía, las imágenes de Miguel Uribe y los recuerdos compartidos por quienes lo conocieron hicieron evidente que, para su familia, el tiempo no ha logrado cerrar la herida.
Entre los asistentes estaban su padre, Miguel Uribe Londoño; la esposa de este, Delia Jaramillo Hoyos; su hermana, María Carolina Hoyos Turbay; sus tías; familiares cercanos; amigos de toda la vida y personas que acompañaron al dirigente político durante distintas etapas de su carrera pública.
La ceremonia estuvo acompañada por retratos de Miguel, honras, arreglos florales, velas y las interpretaciones del coro, que aportaron distintas canciones relacionadas con la partida del político que pertenecía al Centro Democrático, quien murió cuando participaba en un acto político en el barrio Modelia, en el occidente de Bogotá, en medio de su campaña para convertirse en candidato presidencial.
Aquel día, mientras conversaba con ciudadanos y exponía sus propuestas, fue atacado por un hombre armado, quien le dejó tres impactos de bala, uno en la pierna izquierda, y dos en la cabeza.
Aunque sobrevivió inicialmente, fue trasladado de urgencia a un centro médico en la Fundación Santa Fe, donde permaneció hospitalizado durante dos meses luchando por su vida, hasta que su corazón dejó de latir el 11 de agosto de 2025.
“Todos esperábamos un milagro”
Después de la eucaristía, su padre, Miguel Uribe Londoño, tomó el micrófono para dar unas palabras, y con la voz entrecortada, recordó los días posteriores al atentado y el acompañamiento que recibió la familia desde distintos rincones del país.
“Miguel unió a Colombia en oración. Fue una cosa sorprendente. (...) Él y yo estuvimos con la fe intacta hasta el último día. Siempre pensé que iba a vivir. Fue mejor haber pasado aquellos 64 días con tanta fe”, afirmó ante los asistentes.
Sin embargo, reconoció que el dolor por la pérdida sigue presente.
“El dolor es enorme. El dolor es más intenso cada día. El dolor no se va a acabar nunca, pero vivimos con él”, dijo.
Más allá de la figura pública, gran parte de su intervención estuvo dedicada a recordar la relación que construyó con Miguel a lo largo de los años. Lo describió como su mejor amigo, su confidente y, en los últimos años, incluso como una persona a la que acudía en busca de consejos.
Entre sonrisas y lágrimas, compartió una anécdota que provocó algunas risas entre los asistentes.
“Miguel no recibía un no por respuesta. Siempre que yo le decía que no a algo, la conversación no terminaba hasta que yo terminara diciendo que sí”, contó. Según explicó, esa determinación fue una de las características que definieron tanto su vida personal como su carrera política.
El recuerdo de una historia marcada por la violencia
Durante su discurso, Miguel Uribe Londoño también recordó cómo la violencia marcó la vida de su hijo desde muy pequeño.
Miguel Uribe Turbay tenía apenas cinco años cuando su madre, la periodista Diana Turbay, murió en 1991 durante un operativo de rescate tras haber sido secuestrada por un grupo al servicio del narcotraficante Pablo Escobar.
Según relató, esa experiencia influyó profundamente en la manera como su hijo entendía el servicio público, la política y el compromiso con el país.
Incluso recordó un pasaje que Miguel resaltó en su libro Mi causa: Colombia, donde decía que en la vida, la política no se negociaban los principios ni los valores, con respecto a la carta que le escribió Diana Turbay a su padre, Julio César Turbay, para que no intercediera ante el gobierno del presidente César Gaviria porque ella decía que: “los intereses de la familia nunca estuvieran por encima de los intereses del país”.
“Miguel vivía con eso en su mente y así se comportó”, afirmó su padre.
Justicia y búsqueda de los responsables
El homenaje también tuvo espacio para recordar que la investigación por el asesinato continúa.
Durante su intervención, Miguel Uribe Londoño agradeció el trabajo realizado por el abogado Víctor Mosquera, quien ha acompañado a la familia durante el proceso judicial.
“Ya sabemos quiénes son los autores materiales. Tenemos que llegar a los intelectuales. Tenemos que saber quién dio la orden”, afirmó.
Lea también: Primer aniversario del atentado de Miguel Uribe Turbay: así lo recuerda la política colombiana
Cabe recordar que la Fiscalía ha logrado avances significativos en el caso. Las autoridades han vinculado a 17 personas con el crimen y han capturado a nueve de ellas, mientras que varias ya han recibido condenas por su participación en la planeación y ejecución del atentado.
Las investigaciones apuntan a que detrás del asesinato estaría la estructura armada conocida como Segunda Marquetalia, una de las principales disidencias de las antiguas FARC.
Miguel Uribe Londoño también aseguró que el principal propósito de la familia es preservar el legado de Miguel Uribe y evitar que su historia quede reducida únicamente al atentado que acabó con su vida. “No quiero reemplazarlo. Quiero continuar lo que él comenzó”, expresó.
A su vez, concluyó que la ausencia de su nieto Alejandro le ha causado dolor y que es la otra parte de Miguel que quiere tener presente en su vida. “Espero tener la oportunidad de verlo antes de morirme”.