¿Chernóbil se está convirtiendo en santuario animal? Estudio reveló impactante dato: ¿están mutando?
¿Es el humano más peligroso para la fauna silvestre, que la radiación? Le contamos al detalle lo que reveló el estudio.
Zorro en la zona de exclusión de Chernóbil. Foto: Getty Images. / Ihor Khomych
El mundo, el 26 de abril de 1986, fue testigo de uno de los accidentes nucleares más impactantes en la historia de la humanidad cuando el reactor número cuatro de la Central Nuclear de Chernóbil, ubicada en las afueras de la ciudad de Prípiat, en el lado ucraniano de la antigua Unión Soviética, explotó.
En pocas semanas, el accidente causó la muerte de 30 trabajadores de la central y obligó a que las autoridades evacuaran a más de 115.000 personas de las zonas aledañas al reactor y, posteriormente, reubicaron a unas 220.000 personas de Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania debido a todo el material radioactivo que había quedado en el medio ambiente en toda esa zona.
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“El accidente provocó graves trastornos sociales y psicológicos en la vida de los afectados, así como enormes pérdidas económicas en toda la región”, explicó en su página web la ONU.
Chernóbil y al fondo la planta en donde está el reactor que causó el accidente. Foto: Getty Images. / Hans Neleman
Sin embargo, la Agencia de Energía Nuclear, entidad intergubernamental, explicó que este impacto no solo tuvo efectos negativos inmediatos en los seres humanos, sino también en el medio ambiente, como en, por ejemplo, los animales.
Muchos, en los primeros años, resultaron con mutaciones y cambios tanto físicos como genéticos que en la actualidad todavía se estudian.
Chernóbil: ¿un santuario animal?
Y es que cuando se habla de Chernóbil se piensa en un territorio humana y biológicamente devastado, acabado y desolado, pero la realidad es que hoy, a poco más de 40 años del accidente, el panorama ha cambiado y es la fauna silvestre la que está comenzando a reinar en lo que alguna vez la humanidad dominó.
Según la ONU, en las secciones en donde los humanos no pueden estar, conocidas de forma macro como la Zona de Exclusión (30 kilómetros alrededor de la central), hay animales que está sentando las bases de sus vidas.
“Los investigadores han descubierto que los terrenos que rodean la central nuclear, prácticamente inaccesibles para los humanos durante tres décadas, se han convertido en un refugio para la vida silvestre, con linces, bisontes, ciervos y otros animales que deambulan por densos bosques”, revelaron.
En esa línea, explicaron que en la actualidad esa misma zona de exclusión “constituye ahora la tercera reserva natural más grande de Europa continental y se ha convertido en un experimento emblemático —aunque accidental— de reintroducción de especies silvestres".
¿Por qué? Porque en esta zona la actividad humana, como el comercio, entre otros, está prohibida. Es así como este lugar, en pocas palabras, se ha convertido en un santuario.
Zorro en la zona de exclusión de Chernóbil. Foto: Getty Images. / Oleksandr Syrota
Así, por ejemplo, animales como zorros, ciervos, linces, alces, jabalíes e, incluso, el caballo Przewalski, una especie que se pensó extinta en estado salvaje, han repoblado esta zona en donde el ser humano prácticamente no puede habitar.
Caballo Przewalski's en la zona de exclusión de Chernóbil. Foto. Getty Images. / Anton Petrus
Caballo Przewalski's en la zona de exclusión de Chernóbil. Foto. Getty Images. / Anton Petrus
¿Algo extraño está sucediendo con los animales de Chernóbil? ¿Están mutando?
La realidad es que no hablamos de monstruos mutantes, como en las películas. Este fenómeno ocurrió de forma casi que inmediata al accidente en Chernóbil como consecuencia; sin embargo, para la actualidad lo extraño que está sucediendo con los animales en Chernóbil no es una mutación, sino que allí se alberga más cantidad de fauna a comparación de, incluso, otras reserva naturales en el mundo.
Así lo revelaría un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, dirigido por la ecóloga ucraniana Svitlana Kudrenko.
"La diversidad de especies, la ocupación y las probabilidades de detección fueron significativamente mayores en la CEZ (siglas en inglés de la zona de exclusión) ucraniana y la vecina Reserva Natural de Drevlianskyi (mayores probabilidades de ocupación del caballo de Przewalski, el lince euroasiático, el alce y el ciervo rojo) que en todas las demás áreas", explicó el estudio.
Esto se logró ya que durante 2020 y 2021 utilizaron trampas fotográficas “para evaluar el impacto de las actividades humanas y las características del paisaje en la diversidad, la ocupación y las probabilidades de detección de 11 mamíferos terrestres en el norte de Ucrania”.
Un zorro camina cerca de la central nuclear de Chernóbil. Foto: Getty Images. / Global Images Ukraine
Una de las dudas más grandes que deja esta revelación de la científica es si todo esto se debe a la ausencia humana y, por lo menos de manera corta, la respuesta es que sí, según lo que concluyó el estudio.
“Nuestros resultados demuestran que las áreas protegidas son más efectivas cuando son grandes, contiguas y se aplican activamente restricciones de acceso humano”, subrayaron.
Y es el caso de Chernóbil, pues tras el accidente se esfumó cualquier actividad humana en el territorio, dentro de esas, por ejemplo, la caza.
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Sin embargo, y como se mencionó al inicio, hay animales que si mutaron. Por ejemplo, las ranas arbóreas orientales de la CEZ que son un 45% más oscuras en su piel que las del resto de Ucrania. Esto se debería, entre otras cosas, a la melanina, que ayuda a proteger la piel de la radiación.
Es así como esta zona demuestra que aunque la radiación sigue siendo peligrosa, la ausencia humana permitió la proliferación de la vida silvestre.
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Omar Pérez
Comunicador social y periodista egresado de la...Comunicador social y periodista egresado de la Universidad Sergio Arboleda. Vinculado a W Radio en 2022 con experiencia en marketing, publicidad e interés en temas deportivos.