El papa aprueba el primer paso para la beatificación de la sevillana madre Belén
León XIV firmó los decretos a los procesos de beatificación que le presentó el prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, Marcello Semeraro.

Papa León XIV. Foto: AFP. / ANDREAS SOLARO

El papa León XIV aprobó este lunes el decreto que reconoce las “virtudes heroicas” de la monja sevillana María Dolores Romero, conocida como la madre Belén, lo que supone el primer paso en su proceso de beatificación.
León XIV firmó este lunes los decretos relativos a los procesos de beatificación que le presentó el prefecto del Dicasterio para la Causa de los Santos, Marcello Semeraro, entre ellos el de la madre Belén, monja de las Esclavas del Divino Corazón, nacida el 7 de octubre de 1916 en Sevilla (España) y fallecida el 12 de noviembre de 1977 en Sanlúcar la Mayor (España).
Según la biografía publicada por el Vaticano, el 19 de marzo de 1938, a los 21 años, ingresó en la Congregación de las Esclavas del Divino Corazón y fue misionera en el corazón de Brasil.
En 1962, fue nombrada superiora de la comunidad y directora de la Escuela Volta Redonda (Río de Janeiro), donde se dedicó a las actividades académicas, a la formación de jóvenes monjas y a la promoción de numerosas obras apostólicas y caritativas, como visitas a prisiones o ayuda a los pobres.
Sin embargo, en 1968, tras participar en el XII Capítulo General y ser elegida Consejera General, se vio obligada a permanecer en España, estableciéndose en Madrid. Posteriormente, se le encomendó el cuidado de las comunidades del instituto en Japón y Filipinas. En 1970, también fue nombrada Superiora de la Región del Norte de España.
En 1974, al finalizar su misión como Consejera General y Superiora Regional del Norte de España, ingresó en la Provincia del Sur de España y en noviembre fue nombrada superiora de la comunidad de Valdezorras, una barriada de la periferia de Sevilla.En julio de 1975, fue nombrada superiora de la comunidad de monjas ancianas de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), donde permaneció hasta su muerte.
El camino hacia la santidad tiene varias etapas: la primera es ser declarado “Venerable siervo de Dios”, título que se da a una persona fallecida a la que se reconoce “haber vivido las virtudes de manera heroica”; la segunda sería ser beato y la tercera, santo.
Para que un venerable sea beatificado es necesario que se haya producido un milagro debido a su intercesión o la declaración del martirio y para que sea canonizado o hecho santo se precisa un segundo milagro obrado por intercesión, después de ser proclamado beato o ser un caso de santidad popular declarada.




