Estados Unidos e Irán: 70 años de conflicto que desembocaron en la guerra actual
EE. UU. e Israel atacaron este sábado a Teherán y otras ciudades iraníes, en una escalada que marca el punto más alto del conflicto en décadas.
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado en la madrugada de Colombia un ataque sincronizado contra Irán, con el objetivo declarado de un “cambio de régimen”, como lo confirmó el presidente Donald Trump, y contra altos funcionarios políticos y de seguridad, según lo dicho por el Gobierno de Benjamín Netanyahu.
De acuerdo con altos funcionarios israelíes, el líder supremo de Irán, Alí Jameneí, resultó muerto en el ataque.
El conflicto entre EE. UU. e Irán lleva más de 70 años y desembocó en una guerra a gran escala este 28 de febrero de 2026.
1953, el año en el que comienza todo
Una madrugada del 19 de agosto de 1953, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, con participación del Reino Unido, organizó y financió un golpe de Estado contra el entonces primer ministro Mohammad Mosaddeq para poner en el poder Mohammad Reza Pahleví, aliado de Occidente.
Cuatro años después de esa intervención, en 1957, EE. UU. e Irán firman un acuerdo de cooperación nuclear civil. Washington se comprometió con Teherán a ayudar a ese país a desarrollar energía nuclear para uso pacífico.
Una década después, Estados Unidos le donó a Irán un reactor de investigación nuclear.
Hoy, la esencia del conflicto entre ambos países reside, precisamente, en el enriquecimiento de uranio por parte de Irán con miras a desarrollar armas nucleares.
1979, la Revolución Islámica
Cuando se trata de citar desde dónde viene el conflicto entre ambos países, la mayoría de fuentes menciona esta fecha: 1979.
El Sha Mohammad Reza Pahlavi, aliado incondicional de Washington durante décadas, se vio obligado a huir de Irán por la famosa Revolución Islámica, el levantamiento popular que derrocó la monarquía de Pahlavi.
Quien tomó las riendas del poder fue el ayatolá Ruhollah Jomeiní, quien en ese momento regresaba del exilio.
Pero no todo terminó en eso. En noviembre de ese mismo año, un grupo de estudiantes iraníes irrumpió en la Embajada de Estados Unidos en Irán, tomando como rehenes a 52 funcionarios estadounidenses. Los estudiantes exigían la extradición de Pahlavi, quien estaba en EE. UU. por tratamientos médicos. La crisis duró más de 400 días.
Rompimiento de relaciones diplomáticas desde entonces
En abril de 1980, Washington rompió relaciones diplomáticas con Teherán. Desde entonces, ambos países han estado sin embajador, sin comunicación directa y sin ningún tipo de relaciones diplomáticas formales.
Toda negociación se ha hecho a través de intermediarios, como se ha evidenciado en las últimas semanas. Algunos de esos mediadores han sido Omán, Suiza y Qatar.
Década de los 90 y el embargo estadounidense
Bajo el mando del expresidente Bill Clinton, Estados Unidos anunció en 1995 el embargo total sobre el comercio y la inversión con la República Islámica, bajo acusaciones de financiamiento del terrorismo internacional.
Según Washington, Teherán financiaba a Hezbolá en el Líbano y a Hamás y la Yihad Islámica Palestina en territorios palestinos.
Irán, “eje del mal”
Tras los ataques terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, el entonces presidente George W. Bush pronunció unas palabras que marcarían una era: Irán, Irak y Corea del Norte formaban un “eje del mal” que amenazaba Estados Unidos y la paz mundial a través del financiamiento del terrorismo.
En esa época, la comunidad internacional se dio cuenta de las intenciones reales de Irán con su programa nuclear. Teherán tenía instalaciones no declaradas y centrifugadoras ocultas.
Si bien el régimen de los ayatolá insistía en los fines civiles de su programa nuclear, un informe de 2011 por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica reveló que ese país había llevado a cabo actividades relevantes para el desarrollo de un dispositivo nuclear explosivo hasta al menos 2003.
Un acuerdo que no duró mucho
Después de años de negociaciones, las grandes potencias (Estados Unidos, China, Francia, Alemania, Rusia y el Reino Unido) llegaron a un acuerdo con Irán llamado Plan de Acción Integral Conjunta, un pacto respaldado por la ONU que limitaba el programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones más duras.
Sin embargo, en 2018, durante su primer mandato, el presidente Trump anunció la retirada de EE. UU. de dicho acuerdo, calificándolo de “desastroso”. Además, reimplementó las sanciones en contra del régimen iraní.
Meses después, Irán comenzó a incumplir todos los compromisos firmados bajo el Plan de Acción Integral Conjunta. El acuerdo había llegado a su fin tras apenas tres años.
Lo más reciente
El ataque terrorista de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023, el cual dejó a más de 1.200 personas muertas y más de 251 secuestradas, trajo consecuencias al conflicto que vemos hoy en día. Los principales aliados de Irán entraron en acción:
- Los hutíes atacaron el tráfico marítimo en el Mar Rojo.
- Hezbolá disparó cohetes desde el Líbano y combatió contra Israel en la frontera entre ambos países.
- Milicias de Irán atacaron bases de EE. UU. en Irak y Siria más de 200 veces.
En 2024, la confrontación entre Israel e Irán pasó a ser directa, con intercambios de ataques entre ambos países.
En junio del año pasado, ocurrió lo que hoy se conoce como la guerra de los 12 días, en la cual Estados Unidos cumplió un papel fundamental al atacar tres instalaciones nucleares en Irán.
En diciembre de 2025, protestas masivas pusieron en jaque al régimen del ayatolá, quien respondió con una represión que, según fuentes, dejó más de 5.000 muertos y miles de detenidos.
El presidente Donald Trump amenazó con intervenir militarmente si la represión seguía.
La última ventana diplomática
Bajo mediación del Gobierno de Omán, Estados Unidos empezó a dialogar indirectamente. En las negociaciones, en las cuales también participó Rafael Mariano Grossi, director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, Washington exigía enriquecimiento de uranio cero, el fin del programa de misiles balísticos y la ruptura de lazos con los grupos armados mencionados previamente.
Según reportes de fuentes familiarizadas con las negociaciones, Grossi tenía que pasar de una habitación a otra para comunicar lo que la otra parte había dicho.
El 19 de febrero, Trump advirtió que daba “10, 15 días como máximo” antes de decidir si atacar o no.
Hoy, sábado 28 de febrero de 2026, el tiempo se ha agotado.