¿Qué medicamentos son seguros durante el embarazo? Razones por las que se sabe poco
Varias iniciativas a nivel mundial buscan romper los estigmas frente a esta población. Conozca el desarrollo del mundo de la medicina aquí.
En portada: Mujer embarazada, sentada en un pasillo que lleva a su cuarto mientras mira meditabunda a la ventana que lleva al exterior (Crédito Getty Images) / Catherine Falls Commercial
Varias de las revistas científicas más prestigiosas del mundo han denunciado la falta de información disponible para los medicamentos que consumen las mujeres embarazadas. Una problemática que ha visto pasos lentos en su solución pero que va mejorando la calidad de vida de estas poblaciones consideradas prioritarias en la sociedad.
La falta de información sobre contraindicaciones de medicamentos durante el embarazo se considera una forma de violencia obstétrica, al vulnerar el derecho a la información veraz, el consentimiento informado y la autonomía de la paciente, por lo que ha sido objeto de discusión el desarrollo de políticas que permitan el correcto desarrollo y consentimiento durante el parto.
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La incertidumbre entre la paciente y el médico
Estudios han confirmado que cerca del 90% de las mujeres gestantes en Estados Unidos consumen al menos UN medicamento (recetado o de venta libre) durante el embarazo, entre los que se encuentran los de la náusea, antinflamatorios, antidepresivos, entre otros.
No obstante, en casos de medicamentos recetados, doctores han declarado ante la revista Scientific American que inscriben la receta sin tener en cuenta su condición gestante, ya que apenas cuentan con datos respecto a los efectos para este tipo de población, así que asumen que serán los mismos a las contraindicaciones generales.
Imagen de referencia de embarazo. Foto: Getty Images. / Halfpoint Images
Esto ocurre ya que desde hace varias décadas se ha apartado a las embarazadas de los grupos de investigación en medicamentos. A pesar de décadas de experimentación para conocer los efectos de estas drogas, sigue faltando información debido a las precauciones y limitantes investigativas.
¿Por qué no se tienen en cuenta a las embarazadas en estudios medicinales?
La medicina de precisión integra investigación, tecnología y genética para ofrecer terapias más acertadas. | Foto: Freepik
A finales de la década de los 50s ocurrió uno de los desastres más recordados de la historia médica, ya que fue presentado para la venta un fármaco llamado Talidomida, que trataba las náuseas y vómitos durante el embarazo. Sin embargo, en los años posteriores se reportó un aumento sustancial en los casos de malformaciones congénitas, con una mortalidad infantil cercana al 40% y reportes de más de 10.000 niños que tenían problemas o les faltaban sus extremidades.
Confirmada esa crisis, la Talidomida fue suspendida en todo el mundo y por razones éticas se evita incluir gestantes en experimentos medicinales. No obstante, si bien esto parece ser una medida que busca proteger a la mujer, la falta de claridad las impulsa a tomar decisiones sin información.
El dilema moral de las gestantes
Como menciona la Clínica Mayo, cuando se trata de tomar medicamentos durante el embarazo se debe lidiar con el dilema de interrumpir un medicamento para preservar la salud del feto o asumir las consecuencias de sus efectos.
Muchos medicamentos tienen poco o ningún impacto en el feto durante el embarazo. Sin embargo, otros pueden pasar a la placenta, que es el órgano temporal que se desarrolla durante el embarazo, y aumentar el riesgo para problemas de salud, incluidas complicaciones del embarazo, como defectos congénitos o pérdida del embarazo.
Esto podría impulsar a las preñadas a evitar medicamentos, sin embargo, debido a su condición médica, esto podría afectar aún más a ambos, como en los casos de depresión o diabetes.
Las complicaciones investigativas
Múltiples iniciativas tanto de la Unión Europea como de las asociaciones médicas en Norteamérica han intentado recopilar datos que puedan definir las contraindicaciones para poblaciones vulnerables que no hayan sido consideradas en estudios previos, mas estos procesos conllevan dificultades importantes.
Tómese por ejemplo el caso del ácido valproico, el cual es una droga para tratar las convulsiones epilépticas y el trastorno bipolar. Tomó aproximadamente 27 años descubrir que ésta causa defectos en la espina dorsal de los fetos, ya que los efectos no se presentaron de inmediato, y se tomaron todo tipo de fármacos durante la gestación y desarrollo del niño.
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Sin embargo, los esfuerzos y concientización han permitido que se rompan varios mitos, como el de que las embarazadas están reacias a presentarse como voluntarias a los estudios médicos.
Anna David, obstetra y especialista en medicina materno-fetal de la University College de Londres (UCL), ha dicho a la revista Nature que, bajo su experiencia, entre más información se provea respecto a los experimentos que se llevan a cabo, más éstas estarán dispuestas a dar un consentimiento informado para participar.
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Se espera que con los avances científicos y nuevas herramientas de recopilación estadística se pueda reducir la cifra de resultados de efectos secundarios a máximo tres, cuatro años, como menciona la doctora Maria Loane, proveniente de la Escuela de enfermería de la Universidad de Ulster, en una entrevista la comisión europea de investigación e innovación.