¿Qué piensan los venezolanos de la intervención militar de Estados Unidos?
Según una encuesta el 64 % de los venezolanos que residen fuera del país apoyaba la acción militar encabezada por Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro, frente al 34 % de quienes permanecen en Venezuela.
La reciente acción militar encabezada por Estados Unidos contra el gobierno de Nicolás Maduro expone una brecha profunda entre los venezolanos que emigraron y quienes continúan viviendo en el país. Aunque ambos grupos comparten, en términos generales, el rechazo al actual gobierno, difieren sobre el uso de la fuerza como vía para un cambio político.
Según una encuesta de la firma AtlasIntel citada por el Wall Street Journal, el 64 % de los venezolanos en el exterior respaldaba una intervención militar estadounidense para deponer a Maduro, mientras que solo el 34 % de los residentes en Venezuela apoyaba esa opción.
La diferencia también se refleja al evaluar los caminos para restaurar la democracia: el 55 % de los migrantes consideraba que una acción militar encabezada por Washington era la alternativa más efectiva, frente a el 25 % dentro del país.
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El exilio como actor político
Más de 8 millones de venezolanos han salido del país en la última década, en lo que constituye una de las mayores crisis migratorias del mundo. La mayoría reside en países de América Latina, donde muchos enfrentan condiciones laborales precarias, discriminación y un creciente rechazo social.
Desde el exterior, la diáspora siguió de cerca los movimientos militares y diplomáticos de Estados Unidos en el Caribe, incluidos despliegues de fuerzas, ataques contra embarcaciones e infraestructuras asociadas al gobierno venezolano y restricciones a determinadas exportaciones de crudo. Para una parte significativa de los migrantes, estas acciones confirmaron una estrategia de presión directa sobre el poder en Caracas.
Aunque durante meses el presidente estadounidense, Donald Trump, y el secretario de Estado, Marco Rubio, evitaron declarar abiertamente que el objetivo fuera un cambio de régimen, altos funcionarios de la administración reconocieron que Washington buscaba una transición política en Venezuela.
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La mirada dentro de Venezuela
Dentro del país, el panorama es distinto. Si bien el rechazo al gobierno es generalizado, las prioridades de la población se concentran en la supervivencia diaria, marcada por el aumento sostenido de los precios de los alimentos, precariedad de los servicios públicos e inestabilidad económica.
A esto se suma el temor a represalias, que limita la expresión pública de opiniones políticas. En un contexto en el que el Estado persigue y castiga la disidencia, muchos venezolanos evitan pronunciarse abiertamente sobre escenarios como una intervención extranjera. A ello se suma la preocupación por las consecuencias inmediatas de una acción militar, que recaerían principalmente sobre quienes permanecen en el país.
La experiencia de intentos anteriores de presión internacional, como la estrategia de “máxima presión” impulsada por la administración Trump en 2019, también influye en el escepticismo interno frente a una solución externa.
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La diáspora y la presión internacional
Analistas señalan que las comunidades en el exilio suelen respaldar posturas más duras contra los gobiernos que dejaron atrás. “La diáspora está más dispuesta a asumir riesgos que quienes viven dentro del país y enfrentarían directamente las consecuencias”, explicó Michael Shifter, investigador del centro de análisis Inter-American Dialogue.
En el caso venezolano, los migrantes se han convertido en un actor político relevante. Líderes opositores en Washington y Miami mantienen contactos regulares con diplomáticos estadounidenses, funcionarios del Tesoro y legisladores, con el objetivo de promover una política más firme hacia Caracas.
La dirigente opositora María Corina Machado, que ha desarrollado su actividad tanto dentro como fuera del país, encabeza redes de exiliados que impulsaron propuestas para un eventual escenario de transición política, incluyendo planes orientados a la recuperación económica y la estabilización institucional.
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Migración, vulnerabilidad y expectativas de retorno
Para muchos venezolanos en el exterior, el respaldo a una intervención militar está vinculado a la expectativa de un retorno. Tras años desempeñándose como vendedores informales, repartidores o trabajadoras domésticas, algunos considertaban que un cambio político acelerado era la única vía para regresar a un país con garantías democráticas.
Sin embargo, la situación de los migrantes sigue siendo frágil. En Estados Unidos, algunos enfrentan el riesgo de deportación. En América Latina, sectores políticos han vinculado la migración venezolana con el aumento de la criminalidad, pese a que muchos migrantes han sido víctimas de las mismas redes delictivas que operan en la región.
Aunque analistas coincidían en que una intervención directa de Estados Unidos era un escenario de baja probabilidad, la captura de Maduro quien, de manera reiterada afirmó que no abandonaría el poder, desmotró lo contrario.
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