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Mariana Sanz de Santamaría: la abogada que convirtió la educación sexual en un proyecto de país

Esta es la historia de cómo una experiencia en Barú transformó su vida y la de miles con educación. Conozca más:

Mariana Sanz de Santamaria | Foto: Cortesía - Andrea Moreno

En 2018, recién graduada de Derecho en la Universidad de los Andes, Mariana Sanz de Santamaría llegó a Barú como docente del programa Educa por Colombia, sin imaginar que ese territorio costero sería el punto de partida de un movimiento que hoy inspira a miles. En los salones calurosos de la Institución Educativa Luis Felipe Cabrera, donde enseñaba desde matemáticas hasta deporte, notó algo que la desconcertó: muchas de sus alumnas dejaban de ir a clases durante la menstruación.

Al principio creyó que la razón era económica, pero pronto descubrió que los mitos, la vergüenza y la desinformación eran la verdadera barrera. A ese escenario se sumaban embarazos adolescentes, relaciones desiguales y contextos de violencia de género. Para ella, que había llegado a “educar para la paz”, la lección fue inmediata: la paz empieza por el cuerpo, por comprenderlo y decidir sobre él.

Ahí germinó la semilla de lo que años después se convertiría en Poderosas, una organización que hoy trabaja con jóvenes de ocho departamentos para promover educación sexual desde un enfoque de derechos y autonomía.

¿Quién es Mariana Sanz?

La historia que sostiene este proyecto comienza mucho antes. Cuando tenía 8 años, Mariana vivió en Nicaragua, y más tarde, por el trabajo de su padre, pasó su adolescencia en Alemania. Ese paso por distintos países la llevó a aferrar aún más su identidad: en la distancia nació un profundo amor por Colombia.

Al regresar, ya adolescente, la desigualdad evidente en las calles la marcó para siempre. Estudió Derecho buscando respuestas desde la justicia, pero en la universidad descubrió que su camino sería otro: la justicia social a través de la educación. Allí conoció Educa por Colombia, y supo que quería trabajar directamente con comunidades.

Barú fue su primer territorio. Y también el lugar donde entendió que la educación sexual es un puente, hacía proyectos de vida más libres. “Las baruleras poderosas”, como empezaron a llamarse sus estudiantes, fueron el primer eco de un movimiento que apenas estaba naciendo.

Así nació Poderosas en Colombia

En 2020, dos años después de su experiencia como docente, Mariana tomó la decisión más arriesgada de su vida: rechazó una beca completa para estudiar en Harvard y les pidió a sus padres que la apoyaran económicamente durante un año para crear su proyecto.

“Fue una decisión difícil, pero nunca me he arrepentido. No quería solo estudiar sobre educación: quería hacer educación, a pesar de que emprender en lo social, y sobre todo en temas de género y sexualidad, es remar a contracorriente todos los días. Nos han acusado de promover el aborto, de enseñar homosexualidad, de incentivar la promiscuidad. La educación sexual es profundamente política, porque devuelve a las personas el poder sobre sus cuerpos. Esas resistencias vienen del miedo a perder el control sobre las decisiones de las mujeres”, dice.

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Con un pequeño equipo de amigos, diseñó la metodología, los currículos y los materiales pedagógicos de lo que sería Poderosas, una ONG dedicada a llevar Educación Integral para la Sexualidad (EIS) a zonas con riesgo psicosocial y bajo desarrollo económico. Desde Bogotá, Cali, Urabá y Arauca empezaron a llegar solicitudes. En plena pandemia, consolidó la estructura del programa y luego sí viajó a Harvard a cursar su maestría en Educación.

Hoy, cinco años después, más de 22.000 jóvenes —además de docentes, madres y padres— han pasado por sus talleres. 35 comunidades de ocho departamentos hacen parte de su red. Y el impacto ya no solo se mide en asistencia o testimonios: se mide en datos.

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De la mano de la firma Cifras & Conceptos, Mariana impulsó la creación del Índice del Poder de Decidir, el primero en Colombia que evalúa conocimiento, autonomía y toma de decisiones en la vida sexual. Los resultados fueron reveladores: los jóvenes formados con Poderosas muestran un 41% más de autonomía frente a quienes no han pasado por el programa.

Ese avance la llevó a Londres en noviembre, invitada por EMpower, uno de sus financiadores, para presentar los logros de la organización ante 400 líderes globales, filántropos e inversionistas.

Poderosas para hombres y mujeres

Aunque el nombre de la organización está en femenino, Poderosas también trabaja con hombres desde un enfoque de alfabetización emocional y equidad. Para Mariana: “Ningún hombre nace violento; lo que falta es educación y referentes sanos. Ahí está la verdadera revolución”.

La ONG busca ahora sostenibilidad financiera. Ofrece formaciones a empresas en prevención del acoso, diversidad y equidad de género; atiende convocatorias comunitarias; y lanzó recientemente la Caja de Herramientas para la Educación Sexual, con contenidos que incluyen autoestima, menstruación, anticonceptivos, diversidad sexual, aborto y rutas de atención. La caja cuenta con versiones para docentes y materiales listos para replicarse en cualquier territorio.

¿Cuál es el propósito de Poderosas?

Mariana no trabaja sola. Su equipo base de siete personas impulsa procesos comunitarios, forma mentores juveniles y replica la metodología en nuevos territorios. Su apuesta es clara: construir espacios donde los jóvenes puedan ejercer sus derechos, hablar sin miedo y proyectarse con autonomía.

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El propósito de la organización responde a una urgencia nacional. Aunque a veces parezca invisible en la era digital, las cifras lo demuestran: el 34% de las mujeres encuestadas por el DANE en 2021 no sabía qué era la menstruación antes de tener su primera regla, y el 45% desconoce el origen de su sangrado.

Para Mariana, la clave es simple y a la vez transformadora: “No se trata solo de enseñar biología. Se trata de enseñar libertad”.