Radio en vivo

Justicia

Después de 30 años, una madre vuelve a abrazar a su hijo que el conflicto le arrebató

La violencia los separó y la Unidad de Búsqueda los reencontró

Abrazo entre madre e hijo que tardó 30 años. Foto Cortesía Unidad de Búsqueda

Bogotá

Ni el tiempo, ni la distancia, ni la violencia, ni las duras condiciones de vivir en la calle acabaron con el amor entre una madre Verónica y su hijo Jerónimo. Ella le dio la vida hace 52 años. Él es el primero de sus cuatro hijos.

El conflicto armado hizo que Jerónimo saliera de su casa. Desde ese momento su madre siempre guardó la esperanza de volverlo a ver. Algunos le decían que ya estaba muerto, pero la corazonada de mamá, le decía que seguía con vida.

En ningún momento pensé que mi hijo estaba muerto. Siempre pensaba si comería”, relata Verónica al referirse al inicio de esa incertidumbre que se convirtió en meses y luego en largas décadas.

El camino para buscar a su hijo inició en el año 2007 cuando fue a la oficina regional de la Defensoría del Pueblo en Magdalena para iniciar la ruta de atención como víctima del conflicto armado. En octubre de 2019 fue contactada con la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas quien asumió esta labor humanitaria para poder saber qué paso con Jerónimo.

Por cosas del destino el joven llegó al municipio de Madrid, Cundinamarca, donde se dedicó a la venta ambulante de golosinas para poder sobrevivir, pero su estado de salud no era el mejor y terminó en el hospital, pero no quería regresar a la calle porque así le tocó vivir por mucho tiempo.

Ya después que cogí la calle para mí fue durísimo, porque enfrentar la calle no es bonito porque la he vivido en carne propia. Toda esta parte de los 30 y pico de años que tengo de no estar con ella y con ellos es un karma que he vivido en la vida. Es algo durísimo, pero solo supervivencia, eso es lo que me ha tocado siempre”.

Una investigación humanitaria llevó a contactar a Jerónimo e informarle que su madre lo estaba buscando. Los científicos del Instituto de Medicina Legal analizaron las muestras biológicas de Jerónimo, las de Verónica y sus otros hijos, que fueron tomadas en Santa Marta y Barranquilla. Pocas semanas después se estableció que, efectivamente, eran madre e hijo. La búsqueda de más de 30 años había culminado.

Este reencuentro es el inicio de un largo camino para reparar la herida que dejó el conflicto en esta familia. Por indicación del mismo defensor del Pueblo, esa entidad seguirá brindando todo el apoyo a la familia; y la Alcaldía de Madrid, Cundinamarca, seguirá acompañando a Jerónimo en su recuperación, quien decidió seguir viviendo con sus hijos en este municipio.

Hay datos de esta historia que por solicitud de la familia se mantendrán reservados como medida que toma la Unidad de Búsqueda para proteger a estas personas que son víctimas del conflicto armado en Colombia.