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En Alaska, todo un pueblo vive en el mismo edificio: conozca la historia de Whittier

En una sola torre hay un hospital, un departamento de policía, una alcaldía y hasta una iglesia

Whittier, Alaska

Whittier, Alaska

¿Se imagina vivir en un mismo edificio con su pareja, su profesor, su médico o hasta el alcalde? Pues, eso es lo que ocurre en Whittier, un pequeño pueblo de Alaska, en Estados Unidos, en donde aproximadamente el 85% de la población vive en un mismo edificio.

Allí, aproximadamente 220 habitantes residen en 14 pisos, en una edificación conocida como las Torres de Begich, misma que fue un cuartel del ejército estadounidense en plena Guerra Mundial y que se asemeja a un hotel antiguo.

Según National Geografic, el lugar está compuesto por tres módulos con 14 plantas de altura cada uno. “Los residentes se cruzan por los pasillos y ascensores sin necesidad siquiera de salir del edificio, que está equipado con todo lo necesario para vivir. Incluso hay un túnel subterráneo que conecta el edificio con la escuela del pueblo para que los niños no tengan que salir afuera en los días de invierno cuando las temperaturas son realmente bajas. Sólo unas pocas familias viven fuera de la torre, en viviendas unifamiliares a pocos metros”, señala el portal especializado.

Las Torres Begich alberga todo lo que una población pueda necesitar: desde una oficina de correos hasta una comisaría o una clínica sanitaria. También alberga una lavandería, una tienda e incluso es posible encontrar una iglesia en el sótano.

La mayoría de los que viven en ese pueblo, que además está rodeado de montañas de hielo, trabajan en la pesca comercial, el turismo o para el ferry y el ferrocarril.

“El edificio está diseñado de tal forma que los residentes no tengan que abandonar el edificio en el que viven si no lo desean. Se dice que algunos vecinos llevan días, semanas e incluso meses sin abandonar el complejo”, señala el portal de viajes.

Las condiciones meteorológicas de Whittier son extremadamente complicadas. Cada año, el pueblo soporta seis meses de lluvia y otros seis meses de nieve. Todo ello aderezado con vientos de hasta 128 kilómetros por hora, por lo que no es extraño que la edificación se construyera como una especie de búnker.

La historia de Whittier

La historia arranca durante la Segunda Guerra Mundial. En 1943, el ejército de EEUU construyó Camp Sullivan, una base militar que tenía que funcionar como punto de acceso a Alaska. Diez años después, se construyeron las Torres Begich a orillas de la Bahía del Príncipe Guillermo para alojar a las familias de los militares.

Whittier cumplía con tres requisitos: acceso a un puerto de aguas profundas sin hielo, protección natural contra los ataques aéreos y una topografía poco propicia para los radares.

El destacamento militar se bautizó H-12 y albergaba a más de 1.200 personas. Su existencia se mantuvo en secreto: no se permitía la entrada de civiles ni fotografías. Además de barracones, contaba con un comedor, teatro o capilla, todos construidos en madera, e infraestructuras para el ferrocarril y un puerto.

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Cuando la guerra terminó en 1945, se empezó a planear su desmantelamiento. Sin embargo, se produjo un giro argumental: el comienzo de la Guerra Fría con la Unión Soviética en 1947 llevó al ejército estadounidense a decidir reforzar el destacamento. Se idearon planes para alojar a más de 1.000 miembros del ejército en la llamada “ciudad bajo un mismo techo”.

El resultado fue el edificio Buckner, cuyas seis plantas albergaban desde una bolera hasta una cárcel. En 1957 se complementó con el edificio Hodge, de 14 plantas, diseñado para albergar una mayor afluencia de personal militar.

Sin embargo, en los años 60, las instalaciones militares fueron transferidas a la Administración civil y fue entonces cuando una de las dos torres quedó para la población civil. La otra torre quedó abandonada.

Desde entonces, todos los residentes en la población, mayoritariamente funcionarios que trabajaban para el gobierno del país, se mudaron a los apartamentos que conforman la torre, y desde entonces siguen allí.

Whittier queda muy cerca a un glaciar, razón por la cual ha sufrido a lo largo de la historia, el daño de terremotos y tsunamis. En los piso 13 y 14 funciona un hotel para las personas que están de paso y quieren conocer el peculiar lugar.

No obstante, llegar no es tarea fácil, hasta hace no mucho tiempo, el acceso en invierno a Whittier dependía en exclusiva del tiempo. Sólo cuando hacía buen tiempo, era posible llegar en barco o en tren. Hoy en día, es posible llegar a través de un túnel de un único carril, aunque con un estricto horario.

Para los habitantes del pueblo, sus vecinos son como su familia. Todos se cuidan unos a otros. Jenessa Lorenz, hija del alcalde y de la secretaria de la escuela, señaló a USA Today que el edificio es como una gran comunidad.

@wolftx.5

Plex va al pueblo donde todo el mundo vive en un edificio 🤯 #yosoyplex #plex #alaska

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