Ciencia y medio ambiente

El evento estelar que predijo un monje hace más de 800 años, volverá en el 2024

Según un estudio, un avistamiento registrado en el año 1217 sería el primer registro de un extraño y poco frecuente fenómeno astrónomico que ocurrirá nuevamente el próximo año.

Imagen de referencia cielo con estrellas. Foto: Getty Images.

Imagen de referencia cielo con estrellas. Foto: Getty Images. / Preserved Light Photography

Era el año 1217, cuando un monje alemán que observaba el cielo estrellado, se percató de una estrella que, aunque antes era débil, brillaba ahora con mayor intensidad. Así siguió ocurriendo al cabo de varios días, como lo registró el abad Burchard, jefe de la abadía de Ursberg.

El monje describió el suceso como “una señal maravillosa”, añadiendo, según reseña Live Science, que el astro perteneciente a la constelación Corona Borealis “brilló con gran luz” durante “muchos días”.

¿Qué es una nova recurrente?

Es posible que esta descripción sea el primer registro que se tiene en la historia de un particular fenómeno conocido, de acuerdo a ABC, como ‘nova recurrente’. Según Live Science, este suceso se presenta cuando una estrella muerta desvía materia de otra de mayor tamaño, desencadenando repetidas llamaradas de luz a intervalos regulares.

Una nueva investigación ha puesto sobre la mesa la idea de que aquella estrella, observada por el monje, podría ser en realidad T CrB, que se encuentra en la constelación de Corona Borealis y aumenta drásticamente su brillo durante, aproximadamente, una semana cada 80 años.

Los avistamientos de la nova recurrente

Este fenómeno astronómico, solo se ha documentado en dos ocasiones, la primera de ellas en 1866 y la otra en 1946. (La próxima y esperada erupción de la estrella está prevista para 2024).

El astrónomo Bradley E. Schaefer, de la Universidad Estatal de Luisiana, sostiene, en un artículo científico, que el registro de Burchard, junto a otra crónica de 1787, constituyen los primeros avistamientos conocidos de la nova T CrB.

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Schaefer, siguiendo a Live Science, descartó que tratara de una supernova lo que observó el monje, ya que, considera el científico, que sí un acontecimiento tan violento, que se produce cuando una estrella masiva muere en una explosión gigantesca, hubiera ocurrido tan “recientemente”, existirían rastros visibles aún hoy día.

Se cree, por ejemplo, dice Live Science, que la nebulosa del Cangrejo es el vestigio de una supernova de hace 1.000 años que aún es visible para la mayoría de los telescopios. En ese orden de ideas, al no tener una observación clara de los restos de una supernova en Corona Borealis, se antoja poco probable que este tipo de explosión estelar masiva fuera la culpable.

De igual manera, el autor considera que tampoco pudo haber sido un cometa, puesto que la mayoría de los monjes de la época conocían estos astros, los cuales, incluso, se consideraban presagios de catástrofes.

El otro avistamiento reportado de la presunta nova recurrente data de 1787, por el reverendo y astrónomo inglés Francis Wollaston. En este caso, el autor describe un comportamiento similar al de una nova procedente de una estrella con coordenadas coincidentes con las de T CrB.

Se cree que la próxima erupción de esta nova recurrente ocurrirá finales de 2024. Cuando se produzca, este será un nuevo avistamiento en la lista, lo cual permitirá confirmar y conocer más sobre la historia de esta estrella y el fenómeno que en ella se produce y así tener predicciones más precisas sobre su comportamiento a futuro.

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